«Podremos sustituir la quimioterapia en un futuro a corto plazo»

El oncólogo asturiano Pablo Martínez. /
El oncólogo asturiano Pablo Martínez.

El oncólogo cangués Pablo Martínez prueba con éxito un anticuerpo para tratar el cáncer de cérvix con inmunoterapia

JESSICA M. PUGA GIJÓN.

El oncólogo asturiano Pablo Martínez Rodríguez (Puenticiella, Cangas del Narcea, 1980) ha descubierto un tratamiento pionero para tratar el cáncer de cuello de útero con inmunoterapia. El fármaco que lo ha hecho posible es Pembrolizumab, un anticuerpo ya utilizado para tratar tumores de pulmón y de piel, pero que nunca antes se había probado para frenar el cáncer de cérvix. Martínez empezó esta investigación en la Clínica Diagonal de Barcelona y logró llevarla a buen término junto al también médico José María del Campo.

«Estos fármacos no atacan al tumor, sino que estimulan al propio sistema inmunitario del paciente para destruirlo», explica el oncólogo asturiano, licenciado en Medicina por la Universidad de Oviedo en 2004.

«El sistema inmunitario, es decir las defensas, y cada ser humano son únicos como un cerrojo y una llave, donde esta solo funciona si se introduce en la hendidura correcta», cuenta Pablo Martínez, que ahonda más en el tema para explicar qué ha logrado utilizando el fármaco comercializado por la farmacéutica Merck. «Además de la llave y la cerradura, está el pestillo. Cuando sufres un infección, es importante que una vez logras matar la bacteria, por ejemplo, tus defensas se frenen y no sigan destruyendo cosas por el organismo porque podría ser peligroso. Ese freno funciona como el pestillo. Llave, cerradura y pestillo funcionan así en perfecta compañía. Lo que hace este fármaco es atacar y destruir el pestillo que usan algunos tumores para escapar de las defensas del paciente. Logramos así que la llave y la cerradura vuelvan a funcionar para destruir el tumor maligno», explica.

La tarea de llevarlo a la práctica no fue fácil. De hecho, antes el doctor Martínez tuvo que contar con una autorización expresa del Ministerio de Sanidad por tratarse de un tratamiento experimental. «Los plazos que tuvimos que esperar fueron cortísimos, obtuvimos una respuesta del tan solo dos días. En esa respuesta nos autorizaban a nosotros a realizar todas las pruebas y procedimientos necesarios para tratar ese tumor en la Clínica Diagonal», recuerda el oncólogo asturiano.

Una paciente de 37 años

El objetivo que se plantearon los médicos en este estudio fue darle una oportunidad a una paciente española de 37 años, consciente plenamente de estar apostando por un fármaco que no estaba aprobado. «Estaba tan malita que apenas tenía unas semanas de vida», recuerda Martínez quien ahora ve cómo, dos años después, todo ha valido para darle una nueva vida. El tratamiento al que la sometieron, llamado Pembrolizumab, se administra por vía intravenosa cada 21 días. La paciente presentó una mejoría en tan solo 10 días. «Fue increíble», recuerda el médico asturiano, al tiempo que confirma que, aunque el medicamento puede ocasionar eccema o diarreas, no hubo efectos secundarios», y reconoce que las posibilidades de complicación al trabajar con este fármaco no superan el 2%.

Su utilización en la cura del cáncer supone un avance en cuanto a medicina oncológica de futuro. «Podremos sustituir la quimioterapia en un futuro a corto plazo y eso es un sueño», asegura, destacando que con la aplicación del medicamento las «complicaciones se resuelven en solo un par de semanas».

El medicamento se está aplicando ahora a nivel internacional a una muestra mayor de población, antes de pasar a comercializarse. Pablo Martínez está muy «ilusionado» contando todos sus avances desde Boston, donde lleva casi un año en hospital de la Universidad de Harvard, uno de los mejores hospitales del mundo en el tratamiento del cáncer.