Un adolescente se queda ciego tras basar su dieta en 'comida basura'

Un adolescente se queda ciego tras basar su dieta en 'comida basura'

Durante casi diez años se ha alimentado diariamente de patatas fritas, pan blanco y carne procesada

Elena Martín López
ELENA MARTÍN LÓPEZMadrid

Es «quisquilloso» con la comida. Así describió el médico de cabecera al adolescente que, según un reciente estudio publicado en la revista científica 'Annals of Internal Medicine', podría haberse quedado ciego debido a su mala alimentación.

El joven, cuya dieta, desde hace casi diez años, se ha basado en patatas fritas, pan blanco y carne procesada (jamón de york y salchichas) visitó por primera vez a su médico a los 14 años quejándose de sentirse muy cansado. Los análisis de sangre mostraron que tenía anemia y bajos niveles de vitamina B12. Fue descrito como «quisquilloso» con la comida y se le trató con suplementos de vitamina B12 y consejos dietéticos sobre cómo mejorar su dieta.

Un año más tarde, a su paulatina pérdida de visión se le unió una pérdida progresiva de audición. Sin embargo, los resultados de las pruebas de una resonancia magnética y un examen de la vista resultaron normales. A los 17 años, fue diagnosticado con neuropatía óptica nutricional y declarado ciego. Además, también desarrolló debilidad ósea por la misma causa.

Tras la realización del estudio, los investigadores de la Universidad de Bristol han advertido que existe una falta de conciencia entre los profesionales de la salud y la sociedad sobre los vínculos entre una dieta pobre y la pérdida de visión, ya que una mala alimentación no solo puede provocar obesidad, enfermedades cardíacas y cáncer, sino que «también daña permanentemente el sistema nervioso, particularmente la visión».

La neuropatía óptica nutricional (NON) es una lesión ocular generalmente causada por malabsorción de nutrientes, consumo de drogas, o por combinar el alcoholismo y/o el tabaquismo con una dieta deficiente. La condición es potencialmente reversible si se detecta temprano pero, si no se trata, conduce a la ceguera permanente. Es un problema poco común en los países occidentales, pero bastante frecuente en niños desnutridos en países en desarrollo. Se cree que el caso de Bristol es el primero de este tipo en el Reino Unido.

La madre del niño ha señalado al periódico británico 'The Telegraph' que esta condición ha «devastado» la vida de su hijo, que desde que perdió la vista ha abandonado la universidad. Ella misma también ha dejado su trabajo para cuidarle. En su declaración reveló, además, que la dieta del menor sigue siendo «practicamente la misma», a pesar de que durante el asesoramiento dietético el joven empezó a tomar batidos de frutas.