«Hay que prohibir los rayos UVA»

Un hombre ocupa una de las famosas cabinas bronceadoras, ahora en entredicho./AFP
Un hombre ocupa una de las famosas cabinas bronceadoras, ahora en entredicho. / AFP

El dermatólogo Sánchez del Río apoya la idea francesa de acabar con las cabinas

PACHÉ MERAYOGIJÓN.

«No hay una dosis de seguridad», dice el dermatólogo asturiano José Sánchez del Río. Y lo dice al hablar de rayos ultravioleta (UVA), máxime si esos rayos los vierte una cabina y no el sol. Ahí si que no hay un nivel para establecer dónde está el peligro. Y como no lo hay, lo mejor, asegura, es «prohibir su uso». Da así la razón el especialista asturiano, uno de los más respetados de la región, a la Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria de Francia, que acaba de pedir, precisamente, el fin de la actividad de estas cabinas de bronceado por su asociación, «demostrada», añade el doctor Sánchez del Río, «con los cánceres de piel».

La petición no es nueva, como no es nueva la relación entre la enfermedad y el abuso de los rayos UVA -«también los naturales»-. De hecho ya hay lugares en el mundo donde no se puede acceder sin filtro alguno, como ocurre en España, a una cabina de este tipo. «La legislación exige una formación mínima a quienes manipulan estas máquinas, pero lo cierto es que quienes están a su cargo no tienen ni idea de asuntos relacionados con los tipos de piel que pueden soportar su uso o sobre los lunares, por ejemplo, de las personas que acceden a ellas». Eso en el caso de que tal cabina esté a cargo de alguien, pues hay lugares donde lo único que hay que hacer para utilizarlas es reservar una hora.

Recuerda, además, Sánchez del Río, que según la Academia de Cirugía Oncológica Americana, «el moreno es el primer síntoma de cáncer». Sabido esto no puede más que felicitarse porque Francia subraye ese efecto cancerígeno para la población de la exposición a los rayos ultravioleta artificiales y, en consecuencia, recomiende a los poderes públicos que tomen todas las medidas para que cese la exposición cuando sus fines son estéticos.

«En España la ley pide una formación a quienes manipulan las cabinas, pero nadie tiene ni idea»

La Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria del país vecino hace, además, en su petición un recorrido por los estudios que se han realizado en los últimos años, y recuerda, como también hace el médico asturiano, que la relación entre riesgo y exposición a los rayos ya es vieja. En 2009 el Centro Internacional de Investigación sobre el Cáncer ya consideraba que «las cabinas de bronceado entrañan un riesgo cancerígeno seguro para las personas».

En Francia aseguran que «no se puede esperar más» porque los datos científicos se acumulan y ya no quedan dudas. «Tenemos pruebas sólidas, está demostrado el riesgo para todos». Pero más aún, añade Sánchez del Río «para personas con un tipo de piel determinado, que acuden a esas cabinas o toman el sol sin antes conocer cómo es su epidermis».

Lo que sí se conoce es que las personas que han utilizado esas cabinas al menos una vez antes de los 35 años ven incrementado en un 59% su riesgo de desarrollar un melanoma cutáneo. De hecho, se estima que en Francia el 43 % de esos melanomas en la población joven se deben a exposiciones a la radiación ultravioleta en las cabinas. Desde 2015, los dermatólogos e incluso parlamentarios ya habían solicitado su prohibición.

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