Los “coach” educativos requerirán certificación oficial

Los “coach” educativos requerirán certificación oficial

En el mundo pedagógico se requiere más control sobre los tutores, debido a que también se educan las emociones

REDACCIÓNmadrid

La Asociación Española de Coaching Educativo Pedagógico y Evaluación Educativa (AECOPE) impulsa la certificación oficial para quien quiera ejercer de tutor o coach, a través de un comité de expertos. Formado por 20 especialistas en educación y coaching cuenta con personalidades como la escritora y filósofa Elsa Punset, el filósofo y director de la Universidad de Padres, José Antonio Marina, la educadora y directora de la Fundación Trilema, Carmen Pellicer, el experto en emprendimiento y coach master Gregory Cajina, el pedagogo y psicólogo educativo Isauro Blanco y el representante de ManpowerGroup, Juan Carlos Cubeiro, Head of Talent.

Contamos con un grupo excepcional de profesionales para consensuar los criterios, requisitos y vías para la certificación, y distinguir cuáles son los aspectos a los que no podemos renunciar para acreditar a un coach educativo, explica Carmen Pellicer, presidente de AECOPE. Hay que tener muy clara la diferencia entre el coaching a equipos directivos y el coaching pedagógico, que debe estar vinculado a la observación y evaluación del desempeño docente en el aula para conseguir una mejora profesional y promover un cambio en la escuela.

Educar en emociones

El comité de expertos se ha reunido en Madrid para debatir sobre la necesidad de exigir la comprobación de aptitudes a quienes ejerzan de guías a los escolares. Existe la necesidad de educar las emociones de los alumnos también en la escuela. Para ser coach educativo, es necesario saber y conocer el medio en el que se desarrolla esta actividad, añade Punset.

En esta reunión se presentaron además los estatutos de la asociación, se definieron los modelos de coaching educativo, consensuaron los criterios para la certificación rigurosa de los programas y cursos de coaching educativo, y se estableció un plan de actuación para el primer año. El objetivo es seguir sentando las bases desde una calidad en lo pedagógico y el desarrollo del talento como coaching, dice Cubeiro. Es la suma de entender lo educativo desde la vanguardia y entender el coaching como algo útil para la mejora de las personas y la sociedad.

Los próximos pasos se centrarán en la elaboración de un borrador que incluya tres niveles de certificación y en la creación de un comité de honor. La importancia de tener en cuenta el contexto general en el que se realiza el coaching, sobre todo para los centros educativos que están en esta línea de la innovación y que se están perdiendo ahora en un exceso de opciones, tanto de metodologías, como de materiales y enfoques, a las que hay que dar un sentido y una dirección en cada contexto, concluye Blanco.