Cómo cuidar mi salud mental en diciembre: lo que nos afecta y cómo acompañarnos mejor
La psicóloga Lucía Feito nos aconseja para cuidarnos en un mes en el que, además de la alegría del entorno, también están presentes el agotamiento, la presión y la nostalgia
Diciembre es un mes lleno de luces, celebraciones y planes, pero también puede ser un mes emocionalmente desafiante. Como psicóloga, lo veo cada año: detrás de la alegría que parece rodearnos, también aparecen el agotamiento, la presión, la nostalgia y el famoso «cierro el año y hago balance». Y todo esto influye muchísimo en nuestra salud mental.
Quiero compartir algunas de las cosas que más nos afectan en diciembre y cómo podemos acompañarnos para transitar el mes de una manera más amable.
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1
La presión de estar bien
En diciembre parece que «toca» estar feliz: cenas, fotos, reuniones familiares. Esta obligación social puede generar mucha culpa si no estamos en ese mismo estado emocional.
¿Cómo cuidarnos? Permitámonos sentir lo que de verdad sentimos. No hay emociones correctas o incorrectas. La autenticidad alivia.
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2
El cansancio acumulado del año
Llegamos a diciembre con la energía bajo mínimos. Ha sido un año completo, con desafíos personales, laborales y familiares, y el cuerpo nota el desgaste.
¿Cómo cuidarnos? Escuchar los tiempos del cuerpo. Dormir más si lo pide, bajar el ritmo, decir que no sin culpa y reservar espacios de descanso real.
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3
Las expectativas familiares
Reencuentros, comentarios incómodos, dinámicas que se repiten año tras año… Las familias nos remueven, incluso cuando las queremos con locura.
¿Cómo cuidarnos? Poner límites, elegir dónde sí y dónde no queremos estar, preparar frases que nos ayuden a protegernos («prefiero no hablar de eso», «no me siento cómoda con ese comentario»).
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4
La soledad o las ausencias
Para muchas personas, diciembre es también un recordatorio de quienes ya no están, de relaciones que han cambiado o de momentos difíciles.
¿Cómo cuidarnos? Honrar lo que duele. Crear pequeños rituales, permitirnos llorar si lo necesitamos y buscar compañía segura cuando lo sintamos.
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5
El descontrol emocional que a veces generan las fechas
El consumo de alcohol en eventos, la alteración de rutinas, el poco descanso o la sobrecarga sensorial hacen que estemos más sensibles y reactivas/os.
¿Cómo cuidarnos? Cuidar los básicos: dormir, comer de forma regular, hidratarse, moverse, tomar aire. Lo pequeño también regula.
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6
El balance del año
Diciembre nos invita a pensar en lo que hicimos, lo que no, lo que perdimos, lo que ganamos… y a veces ese balance no es tan amable como quisiéramos.
¿Cómo cuidarnos? Mirar el año con compasión. No desde la exigencia, sino desde la humanidad: hicimos lo que pudimos con lo que teníamos.
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7
La presión económica
Regalos, cenas, viajes, gastos que se acumulan. Todo esto aumenta el estrés y la sensación de carga.
¿Cómo cuidarnos? Ajustar expectativas y presupuesto. Recordarnos que el cariño no se mide en regalos, sino en presencia, tiempo y vínculos.
Un recordatorio final
Diciembre no tiene por qué ser perfecto. Podemos vivirlo a nuestra manera, con nuestras necesidades, nuestros ritmos y nuestra verdad emocional. Cuidar nuestra salud mental en este mes implica escucharnos un poquito más y exigirnos un poquito menos.
Si este diciembre se hace cuesta arriba, no estás sola/o: es un mes que remueve mucho. Y pedir ayuda también es una forma de cuidarnos.