¿Qué es una isquemia cerebral?

¿Qué es una isquemia cerebral?

Cada vez se diagnostican más casos en nuestro país, siendo esta la segunda causa de muerte, la primera entre las mujeres

ANA SOLÍS

La isquemia cerebral -también conocida como ictus isquémico, trombosis o embolia- es un tipo de accidente cerebrovascular, que se produce cuando algunas de las arterias que transporta la sangre desde el corazón hasta el cerebro se obstruye parcial o totalmente, provocando que llegue insuficiente riego sanguíneo a los centros neuronales. Los coágulos suelen ser los principales causantes de las isquemias cerebrales. También pueden ocurrir cuando las arterias se estrechan y se obstruyen debido a la acumulación de colesterol y otras sustancias grasas en las paredes de los vasos sanguíneos.

Los datos respecto a esta enfermedad son alarmantes. Se trata de la segunda causa de muerte en España después del cáncer, la primera entre mujeres. Además es la primera razón por la que los adultos terminan sufriendo grandes dependencias. A partir de los 55 años el riesgo de sufrirla aumenta cada año. Se diagnostican entre 120.000 y 130.000 nuevos casos cada año.

¿Cómo detectarlo?

Una correcta actuación ante un caso de isquemia cerebral es decisiva para la vida del paciente. Aunque suelen afectar a personas de avanzada edad, lo cierto es que también pueden sufrirlo, de forma repentina, los más jóvenes y aparentemente saludables.

Estos son los síntomas que se pueden presentar una persona ante el riesgo de sufrir una isquemia cerebral:

- Pérdida repentina de fuerza en cara, brazo y/o pierna de un lado del cuerpo.

- Alteración repentina de la sensibilidad (adormecimiento) en cara, brazo y/o pierna de un lado del cuerpo.

- Pérdida súbita de la visión de uno o ambos ojos.

- Dificultad brusca para hablar, expresarse o entender.

- Dolor de cabeza brusco de muy alta intensidad y sin causa aparente, asociada a náuseas y vómitos.

- Inestabilidad, desequilibrio e incapacidad para caminar o moverse de forma repentina y brusca.

¿Cómo actuar?

La rapidez de actuación es importantísima. Cuanto antes se detecte y se avise a los servicios de emergencia menos riesgos correrá el paciente.

Se recomienda procurar la víctima respire bien y esté tranquila y avisar de inmediato al 112. Mientras lleguen tumbarla con la cabeza y hombros un poco levantados (apoyados sobre una almohada o cojín, por ejemplo) y procurar mantener su temperatura corporal. En caso de que no esté consciente, asegurarse de que respira y colocarla en posición lateral de seguridad. Cuando lleguen los sanitarios es relevante que se explique lo sucedido con detalle, para que los profesionales puedan determinar la gravedad de la situación y actuar en consecuencia.

Es muy importante no dar de comer ni beber a la víctima, no forzarla a hablar, no trasladarla directamente al hospital antes de que hayan llegado los servicios de emergencia y no dejarla sola.

Factores de prevención

Hay personas con mayor riesgo de sufrir una isquemia cerebral, ya que su estado de salud y su estilo de vida no son demasiado saludables. Teniendo en cuenta que cada vez es más frecuente padecer esta enfermedad, toda prevención es poca. «Es una epidemia que se puede evitar», como bien afirma la Federación Española de Ictus.

Hipertensión: Controlar la tensión es primordial para evitar padecer esta enfermedad, pues el 67% de los afectados presentadas unos altísimo niveles de presión arterial. Se ha establecido como cifras óptimas por debajo 140/90 mm Hg, para los diabéticos o con pacientes de enfermedad renal crónica, por debajo de 130/80 mm Hg.

Colesterol: Es importante mantener el colector a raya, pues también supone importante factor de riesgo.

Tabaquismo: Este factor incrementa el riesgo de ictus de 2 a 4 veces y el de enfermedad carotídea en 5 veces.

Diabetes: Los diabéticos presentan un alto riesgo de padecer ateroesclerosis (afección por la cual la 'placa' se acumula dentro de las arterias y obstruye el paso sanguíneo) y, suelen presentar otros factores de riesgo como hipertensión, hiperlipidemia y obesidad.

Es importante también realizar ejercicio a diario. Con unos 20/25 minutos de actividad física al día se reducirá notablemente el riesgo de sufrir una isquemia cerebral.