Espeleólogos españoles entraron en Marruecos como turistas para ayudar en el rescate

El portavoz de la Federación Andaluza de Espeleología (FAE), José Enrique Sánchez./
El portavoz de la Federación Andaluza de Espeleología (FAE), José Enrique Sánchez.

Decidieron ofrecer tres opciones a las autoridades marroquíes pero ninguna fue aceptada

CECILIA CUERDOMADRID

La impotencia por cómo se estaban desarrollando las labores de salvamento de los tres espeleólogos accidentados en las montañas del Atlas llevaron a un grupo de 16 compañeros especializados en espeleorescate, una modalidad de socorro específica porque trabaja en grandes cavidades, a desplazarse hasta Marruecos como turistas el pasado sábado pertrechados con una tonelada de material para ponerse a disposición de las autoridades marroquíes.

Lo relata José Enrique Sánchez, portavoz de la Federación Andaluza de Espeleología que organizó esa expedición ciudadana. Desde que el miércoles se conoció su desaparición, Sánchez explica que el Gobierno español intentó mandar agentes de las fuerzas de seguridad especializados en rescates de montaña, pero que Marruecos denegaba la autorización. De hecho, subraya que el pasado viernes un grupo de siete miembros del Grupo Especial de Operaciones (GEO) y agentes de la Policía Nacional permaneció varias horas en el interior de un avión listo para despegar porque parecía que la autorización iba a llegar. Pero finalmente no fue así, por lo que a media tarde los espeleólogos españoles avisaron a la Embajada que iban a partir de inmediato como turistas

El sábado por la mañana, y tras conducir toda la noche después de dejar el ferry, los voluntarios llegaron a Uarzazate, donde les esperaban el cónsul español de Casablanca y personal de la Embajada, a quienes agradecen el esfuerzo porque se dejaron la piel haciendo gestiones. Allí se quedaron perplejos al ver cómo trabajaban los gendarmes marroquíes, que carecían de cuerpo especializado en estas disciplinas. No tenían material adecuado para rescates, se veía en las cuerdas que usaban las camillas y en cómo se manejaban, reprocha Sánchez, incluso pararon el rescate cuando se fue la luz, cuando los espeleólogos nos metemos en cuevas y estamos preparados para movernos sin luz natural, con luces artificiales que ponemos eso como la Gran Vía!!.

Por eso, decidieron ofrecer tres opciones a las autoridades marroquíes. Bajar ellos por la garganta para hacer el rescate; que al menos la médico traumatóloga especializada en estos accidentes capaz de hacer descensos de más de 1.000 metros de profundidad-- acompañara a los agentes marroquíes, o bien que estos utilizaran el material transportado por la expedición.

Ninguna de estas alternativas fue aceptada, pese a que los tres accidentados llevaban desde el martes en un cañón de hasta 700 metros de desnivel y a 2.400 metros de altitud y preparados únicamente para pasar allí un día. Marruecos insistió en que ellos lo solucionaban. Los gendarmes llegaron hasta los montañeros el sábado, cuando comunicaron la muerte de uno de ellos y que otro estaba herido. El domingo lograron sacar al tercer montañero porque Juan Bolívar el único supervivientepudo salir por su propio pie, y fue entonces cuando dieron luz verde a la colaboración española para extraer los cadáveres de los otros dos accidentados.¿Pudo la bajada de la médico salvar la vida de José Antonio Martínez? Es como cuando te da un infarto en tu casa, y la ambulancia puede tardar 10 minutos o dos horas, explica resignado Sánchez, quien explica que es normal que los montañeros se aventuraran sin guías por el cañón, ya que habitualmente solo se contrata un guía del país cuando se trabaja con una empresa local.

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