Los asturianos residentes en Mallorca auguran que llevará años recuperar las infraestructuras

Las principales carreteras de acceso a la zona este de la isla siguen anegadas y los centros médicos están «colapsados»

L. CASTRO / Ó. PANDIELLO GIJÓN.

Preocupados. Así se encuentran los asturianos que residen en Mallorca tras las fuertes lluvias que azotaron la isla desde la tarde del martes. Algunos como el gijonés Gabriel Blanco sufrieron en primera persona las inundaciones, al ver cómo el agua entraba en su casa e invadía la habituación de su hijo pequeño de dos años.

El día de ayer fue un «completo caos» para él y su familia. Llevan cuatro años en Mallorca, desde que decidieron lanzarse «a la aventura» de inaugurar un restaurante asturiano en la localidad de Manacor y no recuerdan una situación ni remotamente similar. «Está todo arrasado y lleno de lodo. Hay coches amontonados e, incluso, algunos encima de las casas. Es una locura», relató en una conversación telefónica con este diario el gijonés de 26 años, quien en la mañana de ayer se vio atrapado por uno de los cortes de carretera tras dejar a su hija mayor en el colegio.

Pasaron varias horas hasta que pudo regresar a su casa, en S'Illot -otra de las localidades más afectadas- con su mujer y su hijo pequeño, que tenía fiebre. «No podemos llevarle al médico porque los centros médicos y los hospitales de la zona están completamente colapsados», aseguró el hostelero, quien todavía se recupera del «susto».

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Para el ingeniero industrial José Ángel Blanco lo vivido ayer fue «dramático». Durante las primeras horas de la mañana ya advertía de que las cifras de muertos -por aquel entonces eran cinco- se incrementaría a medida que fuera avanzando el día. «El agua ha arrasado con varias casas y se ha llevado carreteras enteras de más de 7 metros. Recuperarse de esto va a ser muy difícil», narraba entonces a EL COMERCIO.

Por la tarde, la situación no era muy distinta. «Es normal que lo declaren zona catastrófica. Mucha gente lo ha perdido todo. Más allá de las bajas humanas, que son dolorosísimas, hay unos daños materiales brutales. Llevará muchos años recuperarse de esta tragedia», señaló el ingeniero de Noreña. «Las consecuencias son gravísimas. Esto es un horror difícil de describir», añadió.

Aunque en menor medida que en otros puntos de la isla, Alcudia, a 50 kilómetros al norte de la 'zona cero' de las inundaciones, también sufrió el azote del agua durante los dos últimos días. Así lo explicó Iván Rubio, un gijonés que trabaja desde hace meses en la ciudad mallorquina en el sector de la hostelería y el turismo. «Estos últimos días está lloviendo muy fuerte. En Sant Llorenç tienen los accesos cortados y la situación está siendo catastrófica. Aquí, de momento, nos estamos librando de lo peor, pero nadie se fía», explica.

En la zona de Alcudia, según añade, los más afectados han sido los negocios hosteleros más cercanos a la costa. Muchos de ellos, a causa de las fuertes trombas de agua, se han visto anegados y tardarán varios días en cuantificar los daños. «La gente aquí en el pueblo no se lo puede creer. Hay miedo a que aquí ocurra lo mismo, aunque al estar en una zona más alta es complicado. Todo lo que llueve va a parar a las playas», sintetizó Rubio. Las últimas tormentas, eso sí, dejaron en sus casas a muchos de los habitantes del municipio a la espera de que los cielos amanezcan más tranquilos.

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