«Por fin se conoce a Salvamento Minero y queremos que sirva para darle continuidad»

José Antonio Huerta, Sergio Tuñón, Lázaro Alves, Jesús Fernández, Rubén García, Maudilio Suárez, Antonio Ortega y Adrián Villarroel, miembros de la Brigada Central de Salvamento Minero, en Oviedo. / FOTOS: ÁLEX PIÑA

El jefe de la brigada insta a «hacer una gestión racional» de la visibilidad y Hunosa afirma que su futuro «no está en cuestión»

PALOMA LAMADRIDOVIEDO.

«Estamos desbordados porque nos pilló absolutamente a contrapié la repercusión. Máxime también cuando estamos acostumbrados a hacer una intervención 'rápida' y nos vamos». El director técnico de la Brigada Central de Salvamento Minero, Sergio Tuñón, repitió esa idea en varias ocasiones durante la rueda de prensa que ofreció ayer, en Oviedo, para explicar detalles de su intervención en el rescate de Julen Roselló, el niño de dos años que cayó el pasado 13 de enero a un pozo en Totalán y cuyo cadáver fue recuperado trece días después.

Los siete brigadistas que se desplazaron a la localidad malagueña junto a Tuñón -Antonio Ortega, Rubén García, Adrián Villarroel, Jesús Fernández, Maudilio Suárez, José Antonio Huerta y Lázaro Alves- también le acompañaron en la comparecencia, pero no quisieron intervenir. «No somos héroes», recalcó el director técnico en nombre de todos ellos. De hecho, Tuñón, que se mostró humilde en todo momento, rechazó este título que numerosas personas anónimas y públicas les han otorgado. «No me gusta que antes de hacer nada, salga bien o mal, te etiqueten. Simplemente hicimos nuestro trabajo», señaló. Es más, recalcó que no son «superhombres ni portentos», sino que aplicaron la técnica minera.

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No obstante, los especialistas quisieron aprovechar la atención mediática para reivindicar su trabajo en una época muy complicada para la minería. «Tengo que decir que la timidez no tiene que estar reñida con la satisfacción de que se haya puesto el foco sobre la brigada después de 107 años. Tardamos mucho pero creo que, por fin, se nos conoce y no vamos a negar que sería bueno administrar eso para poder dar continuidad otros tantos años, como poco, a la brigada», señaló Tuñón. De modo que instó a «hacer una gestión lo más racional posible de esta inflexión en el anonimato que teníamos hasta ahora» para subrayar la importancia de contar con una Brigada de Salvamento Minero, ya que además es un equipo multidisciplinar, con muchos frentes en los que actuar.

El presidente de Hunosa, Gregorio Rabanal, que estaba sentado a su lado, recogió el guante y aseguró que «el futuro de la brigada por parte de Hunosa no está en cuestión», independientemente de la actividad minera de la hullera pública, que actualmente se limita al pozo San Nicolás. «Y me consta que por parte de la Administración del Principado tampoco», afirmó. Rabanal explicó que la brigada «es el brazo ejecutor» de la Asociación de Salvamento en las Minas, una entidad sin ánimo de lucro formada «por todas las empresas mineras de Asturias y por el Gobierno regional».

Esta salida del anonimato tan repentina para estos ocho asturianos también tiene otro lado positivo: «el cariño y la ayuda recibida» por la población de Rincón de la Victoria, donde se hospedaban, y de toda España a través de los medios de comunicación y las redes sociales. «Estamos desbordados porque, sin haber hecho nada aún, la gente nos daba las gracias por el hecho de haber ido» a Totalán. Circunstancia que, por otro lado, les generó un «estrés» añadido durante los días que se realizaron los trabajos constructivos para hacer el pozo por el que bajaron para excavar un túnel que permitiera llegar hasta Julen. No se olvidó Tuñón de las 300 personas que formaron parte del operativo de rescate de Julen. Agradeció a «todos, en mayúscula y negrita», la colaboración y el apoyo.

Una intervención «muy distinta» a las que están acostumbrados a hacer. «Y mucho más teniendo en cuenta que se trataba de un niño», aseguró Tuñón. «Eso añadía una carga emocional porque todos somos padres y con niños incluso de esa edad», añadió. En este momento, el responsable de la brigada hizo un guiño al único de sus compañeros que no tiene descendencia: «Desde aquí animo a Lázaro (Alves) a que dé el paso».

Recuperar la normalidad

Con todo, celebraron el respaldo. «Es un recuerdo que no se nos va a borrar. Estaremos siempre agradecidos por las muestras de afecto y cariño», aseguró Tuñón. Aunque desempeñaron sus labores «de la mejor manera posible», reconoció que el resultado fue el más indeseado. «El desenlace nos deja un sabor muy amargo, porque no te sientes al 100% útil», apuntó, pero el pequeño había perdido la vida el día que se cayó al pozo, como reveló la autopsia. Los brigadistas expresaron sus condolencias a la familia de Julen a través de la comparecencia ante la imposibilidad de hacerlo en persona porque tuvieron que regresar a Asturias en la noche del sábado.

Ahora estos mineros esperan recuperar su vida normal. Pero «mañana o pasado volveremos estar al pie del teléfono por si vuelve a sonar; esperemos que no», subrayó Tuñón. La brigada busca ahora incorporar a un nuevo miembro. De hecho, las pruebas de selección tuvieron que aplazarse por el rescate de Julen. «La plantilla está bastante justa y cualquier unidad de alta exigencia tiene una vida útil limitada», detalló el director técnico, que también estuvo acompañado ayer por el presidente y el vicepresidente de la Asociación de Salvamento en las Minas, Raúl González y José Manuel Embil, respectivamente.

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