«Santa Bárbara nos echó un cable»

P. L. OVIEDO.

Sergio Tuñón detalló ayer exhaustivamente las labores que realizó la Brigada Central de Salvamento Minero en Totalán. Este ingeniero de minas señaló que «se alcanzaron auténticos hitos y se hubieran alcanzado los que hubieran hecho falta» para rescatar al pequeño Julen, de dos años, aunque el desenlace fue el más trágico posible. Sobre el operativo, destacó que las labores previas a su descenso por el pozo de setenta metros fueron «fundamentales» y, por fortuna, no se produjeron averías ni problemas técnicos durante los trabajos.

«Santa Bárbara nos echó un cable», señaló en referencia a la patrona de los mineros, ya que no surgieron mayores complicaciones de las previstas en los escenarios descritos por los especialistas. Asimismo, Tuñón, director técnico de la brigada, reconoció que los ocho integrantes del equipo se sintieron más «tranquilos» una vez que se encontraron bajo tierra cumpliendo con la tarea encomendada, puesto que los días que requirió la construcción del pozo por el que bajaron fueron muy estresantes por las expectativas generadas a su alrededor.

Una labor para la que se prepararon en estrecha coordinación con la Guardia Civil, lo que facilitó el desarrollo de las labores en las últimas horas del rescate, que supusieron 32 horas de trabajo ininterrumpido. Los mineros bajaban en una jaula -dos personas de cada vez- para horadar un túnel de cuatro metros que conectase con el pozo donde se encontraba Julen. De los tres escenarios posibles, se encontraron con el intermedio en dificultad, que requirió de cuatro microvoladuras por la dureza de la roca. «Hicimos lo que debíamos y sabemos hacer», recalcó Tuñón. Reconoció que «el punto de partida estaba sumamente bajo» porque la mayoría de la población desconocía la existencia de la Brigada de Salvamento Minero.

«Éramos la parte exótica», apuntó con ironía el responsable del equipo, quien puso de manifiesto que hubo «momentos muy complicados por estar en la cresta de una ola tan grande». «Cansados» por el esfuerzo físico y la presión soportada, ahora solo tienen «ganas de volver a la rutina». Por su parte, el presidente de Hunosa, Gregorio Rabanal, incidió en el «orgullo» que supone para la hullera pública contar con los servicios de la Brigada de Salvamento Minero.

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