Hallan muertos, enterrados y con golpes en la cabeza a los niños desaparecidos en Valencia

Hallan muertos, enterrados y con golpes en la cabeza a los niños desaparecidos en Valencia

«Están todos muertos», afirmó el padre a la Guardia Civil y la madre llevó a los investigadores hasta las fosas doce horas después | La Guardia Civil detuvo a los padres de los menores por un delito de homicidio a la espera de los resultados de la autopsia

JAVIER MARTÍNEZ

«Están todos muertos», afirmó Gabriel cuando la Guardia Civil le preguntó dónde estaban sus hijos y su mujer. La terrible frase la pronunció el hombre con la voz entrecortada cuando dos agentes acudieron a la casa en ruinas de Godella donde malvive una pareja con sus dos hijos, un bebé de cuatro meses y una niña de cuatro años, desde hace dos años entre las urbanizaciones de Campolivar y Santa Bárbara.

Eran las siete y media de la mañana. Pocos minutos después, un amplio operativo policial comenzó para buscar a los dos menores y a su madre en esta zona de campos abandonados en el término de Godella y en otros municipios de la comarca de l'Horta.

Un perro adiestrado de la Guardia Civil encontró a la mujer sobre las 13 horas. La joven estaba aturdida dentro de un bidón de plástico de grandes dimensiones, pero los niños no estaban con ella. La angustiosa búsqueda de los menores continuó hasta las 19.30 horas, cuando los investigadores del Grupo de Homicidios de la Guardia Civil de Valencia lograron convencer a la madre para que les llevara hasta el lugar donde estaban sus hijos. Como sospechaban que los pequeños se encontraban muy cerca de la caseta de campo, los guardias civiles que asumieron la investigación del caso trasladaron a la mujer al lugar y ella se derrumbó. Era la principal sospechosa de dos infanticidios.

La joven no había colaborado tras ser interrogada en el cuartel de Moncada, pero al final confesó e indicó a los agentes dónde había enterrado los cuerpos. Tras retirar la tierra con cuidado, los guardias civiles comprobaron la poco profundidad de las dos fosas. El macabro hallazgo dejó a los investigadores sumidos en una profunda tristeza. Los pequeños presentaban golpes en la cabeza, según una primera estimación del forense.

Más de un centenar de efectivos habían participado durante cerca de 12 horas en el dispositivo de búsqueda de los niños. Sus esfuerzos habían sido en vano. La trágica noticia del hallazgo de los cadáveres se difundió por grupos de WhatsApp, algunos de ellos utilizados por policías y guardias civiles para coordinarse y compartir información sobre el caso.

Dispositivos de búsqueda. / Efe

La desaparición en extrañas circunstancias de los niños, sin que sus padres aportaran datos sobre su paradero, movilizó a un gran número de patrullas de la Guardia Civil para rastrear pozos, acequias, piscinas y caminos en los términos de Godella, Moncada y Rocafort, con el apoyo también de policías locales y bomberos de la Diputación.

En esos primeros minutos de angustiosa búsqueda, todos los esfuerzos de los agentes se centraron en localizar cualquier rastro de los pequeños o pista que permitiera encontrarlos con vida. Miembros de Protección Civil, guías caninos con perros adiestrados y un helicóptero del instituto armado también se unieron al dispositivo policial a lo largo del día.

El operativo de búsqueda comenzó sobre las ocho de la mañana poco después de que un vecino llamara al 112 porque había visto cómo un individuo, que estaba ensangrentado y desnudo, salía de una casa de campo en ruinas y corría detrás de una mujer en Godella. Tras el preocupante aviso, varias patrullas de la Guardia Civil acudieron al lugar indicado por el testigo: una casa donde reside un matrimonio con problemas mentales, Gabriel y María, y sus dos hijos de corta edad.

Pero la mujer y los dos niños no se encontraban en el lugar. El hombre tenía sangre en su cuerpo y daba vagas explicaciones sobre el paradero de su mujer y los menores. Tras afirmar que estaban muertos, luego dijo que su esposa se había sumergido en el agua de una piscina para reencarnase en su hijos.

Los agentes se quedaron perplejo cuando escucharon estas palabras. También vieron una pintada en uno de los muros de la casa: «Vais a moror todiz». Ante la desaparición de los menores y las claras evidencias de que pudieran estar en peligro tanto ellos como la madre, la Guardia Civil montó un operativo de búsqueda con todas las patrullas que se encontraban en la zona y otras que acudieron de varios cuarteles cercanos.

Los guardias civiles hallaron pequeños rastros de sangre en la caseta en ruinas, otro indicio muy preocupante, pero no encontraron ninguna pista sobre el paradero de los niños. Uno de los agentes volvió a hablar otra vez con el padre, pero sus frases incoherentes sobre la reencarnación de su mujer no arrojaron luz para avanzar en las pesquisas.

Detenida

La Guardia Civil ha detenido a la madre de los dos niños desaparecidos y hallados muertos en Godella. El padre ha quedado como investigado y el caso sigue abierto, según fuentes de la investigación.

La detención se ha producido después de varias horas de interrogatorio con versiones contradictorias de los padres, cuando la madre ha conducido a los investigadores hasta el lugar donde estaban semienterrados los cadáveres de la niña de cinco meses y del niño de tres años y medio.

Tras ser arrestada, el padre sigue como investigado y la investigación sobre la muerte de los menores sigue abierta, según las mismas fuentes.

Un perro adiestrado de Servicio Cinológico de la Guardia Civil de Valencia encontró sobre las once de la mañana a la mujer con vida dentro de un bidón, pero sus hijos no estaban con ella. La joven de 28 años estaba en posición fetal, apenas podía articular palabras y tampoco dijo a los agentes dónde se encontraban los niños. Según explicó el delegado del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Juan Carlos Fulgencio, la mujer parecía que se había escondido en el bidón.

Como un vecino había visto cómo la joven huía de su marido, los investigadores no descartaban en ese momento que la joven hubiese sufrido una agresión. Estaba aturdida y decía, como su marido, frases incoherentes. Trataron de tranquilizarla y le dieron ropa para que se abrigara al mismo tiempo que pronunciaban los nombres de los dos niños: Amiel e Ichel. Una y otra vez, los agentes hablaron de forma pausada con la mujer para intentar que colaborase con ellos en la búsqueda de los menores. Era una traza psicológica para averiguar que había hecho la joven con sus hijos.

Pero no obtuvieron ninguna respuesta, ninguna pista y ningún lugar donde poder centrar la búsqueda. El padre sí que facilitó algunos datos que parecían clave para los investigadores. El hombre manifestó que su mujer había intentando ahogar a los niños tras de una fuerte discusión de la pareja, pero también aseveró que los había arrojado a un pozo.

Mientras los agentes trasladaban a los padres al cuartel de la Guardia Civil de Moncada para interrogarlos por separado, los efectivos del instituto armado extendían el operativo de búsqueda a otros municipios cercanos con el apoyo del helicóptero de la Comandancia de Valencia y varios equipos de bomberos. En ese momento no sabían ni se imaginaban que los niños estaban muertos y enterrados muy cerca de la caseta, y tenían esperanzas de encontrarlos todavía con vida.

También se movilizaron los agentes del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) y del Grupo de Rescate Especial de Intervención en Montaña (GREIM) de la Guardia Civil con sede en Ontinyent. Los especialistas intensificaron la búsqueda en los lugares más recónditos, pero sus esfuerzos fueron infructuosos.

Antes de que la Guardia Civil encontrara los cadáveres, Fulgencio afirmó que los agentes de las fuerzas de seguridad centraron todos sus esfuerzos en la búsqueda de los niños en Godella y los municipios cercanos, porque la pareja no tenía coche y todo parece indicar que no estarían muy lejos.

Mientras aumentaba el despliegue policial, con agentes fuera de servicio y vecinos voluntarios, los investigadores del Grupo de Homicidios de la Guardia Civil de Valencia seguían con los interrogatorios de los padres para tratar de averiguar dónde estaban los menores. Los progenitores tienen diagnosticados problemas mentales y son consumidores, al parecer, de sustancias estupefacientes, por lo que conversar con ellos no resultó fácil para los agentes expertos en investigación criminal. La pareja dio absurdas explicaciones sobre la desaparición de sus hijos, incurrieron en contradicciones y facilitaron varias versiones sobre los hechos.

Traslado a la caseta

Tras los datos que los agentes les sonsacaban en los interrogatorios, la búsqueda se centró en la caseta en ruinas y sus alrededores, y sobre las 19 horas, los investigadores del Grupo de Homicidios decidieron llevar a la madre al lugar. Tras indicar el lugar exacto de las dos fosas, los agentes del laboratorio de criminalística comenzaron a desenterrar los cuerpos con sumo cuidado.

Una comisión del juzgado de guardia de Paterna se desplazó también al lugar para supervisar los levantamientos de los cadáveres. Mientras los agentes desenterraban el primer cuerpo, el delegado del Gobierno informaba a los periodistas, por segunda vez en el día de ayer, sobre el operativo de búsqueda y el trágico desenlace.

Una amiga de la pareja vio a los niños el miércoles por la tarde cuando acudió a la casa para llevar algunos alimentos. Esta es la última vez que fueron vistos con vida los pequeños. El niño de mayor edad está matriculado en el colegio público San Sebastián de Rocafort, aunque no acudía a clase desde mediados del mes de febrero, según fuentes municipales.

Según Juan Carlos Fulgencio, la madre señaló los lugares donde estaban enterrados los cadáveres de sus hijos, pero no reconoció la autoría de los crímenes. Las dos fosas se encontraban cerca de la casa, una a unos 150 metros y la otra a 75 metros de distancia. Mientras el padre estaba detenido en el cuartel de Moncada, la Guardia Civil trasladó a la madre a la Comandancia de Valencia con sede en el cuartel de Patraix para tomarle declaración, leerle sus derechos como presunta autora de dos delitos de homicidio e informarle también de las consecuencias penales de los dos infanticidios que había cometido, presuntamente, tras la discusión que mantuvo con su marido.

«En un principio la madre no ha querido colaborar», aseveró Fulgencio para luego añadir que la Guardia Civil la había convencido para que señalase dónde estaban enterrados los dos menores. Según informaron fuentes de la investigación, el padre también fue detenido por los mismos delitos que su mujer. El delegado del Gobierno no quiso pronunciarse sobre los motivos que empujaron a la pareja a acabar con la vida, presuntamente, de sus dos hijos, y sobre las causas de la muerte señaló que serán determinadas por los forenses.

Aunque fue la madre quién confesó dónde estaban las fosas, los investigadores consideran que hay suficientes pruebas para detener también al padre por su presunta participación en los infanticidios. Durante su comparecencia ante los medios de comunicación, Fulgencio agradeció la participación de los más de 100 efectivos en el dispositivo de búsqueda. «Gracias a los agentes de la Guardia Civil, la Policía Local, Protección Civil y a todos los voluntarios por su colaboración», señaló.

Más información