Hallan asesinada a una mujer en Cantabria al ir a avisarla de la muerte de su esposo

Hallan asesinada a una mujer en Cantabria al ir a avisarla de la muerte de su esposo
EL DIARIO MONTAÑÉS

La Guardia Civil apunta a un nuevo caso de violencia machista e investiga si el hombre se suicidó o trataba de escapar

A. COBO / D. MARTÍNEZ

La localidad cántabra de Escalante fue el escenario ayer de una tragedia sobre la que aún existen incertidumbres. Lo único que está claro es la cronología de los acontecimientos: un hombre falleció en un accidente de tráfico a un kilómetro escaso del casco urbano y cuando los agentes de la Guardia Civil fueron a informar a su pareja de la trágica noticia se encontraron con el cuerpo de la esposa tendido en el suelo de la vivienda. La mujer, cuya muerte la Benemérita investiga como un posible caso de violencia machista –de confirmarse a lo largo del día de hoy sería el segundo en lo que va de año en Cantabria– presentaba varias heridas mortales por arma blanca. Había sido apuñalada. En ninguno de los dos casos los sanitarios pudieron hacer nada para salvarles.

Los vecinos de Escalante se dieron cuenta de que algo estaba ocurriendo alrededor de las 17.40 horas. En ese instante comenzaron a ver entrar en el pueblo un gran número de vehículos de emergencias. Ambulancias, patrullas de la Guardia Civil... Posteriormente, también la Policía Judicial, que se hizo cargo de la investigación después de que el Sector de Tráfico elaborase el atestado preliminar del accidente. Un testigo que se encontraba circulando por el punto kilométrico 0.800 de la carretera autonómica CA-460 se topó con un vehículo que se había salido de la vía y se había empotrado contra uno de los muchos plataneros situados en los márgenes de esta recta del barrio de Baranda en un choque de gran violencia. Tan violento, que el único ocupante del turismo –un Mercedes de color negro– había fallecido en el acto. Tuvieron incluso que intervenir los bomberos del parque municipal de Laredo y también se desplazaron los trabajadores de mantenimiento de carreteras.

El hombre era Juan A. E., de 56 años de edad y residente actualmente en Escalante. Hasta ahí todo normal. Porque en un principio parecía una muerte más de las cientos que hay al año al volante. Otra que se sumaba a la que hubo en esta misma localidad a principios del mes de mayo. Pero el asunto comenzó a adquirir tintes bien diferentes cuando los servicios de emergencia, antes de proceder al levantamiento del cadáver, descubrieron que el individuo presentaba heridas de arma blanca previas al golpe.

Entonces las piezas no encajaban. Ahora, después de comprobar lo que había en la vivienda, la Guardia Civil maneja dos hipótesis como principales:o bien que se suicidara tras la agresión y posibles asesinato de su mujer o que, por algún motivo, perdiera el control del coche cuando trataba de huir. Ambos escenarios son posibles, pero los datos recopilados sobre el terreno indican que el segundo es más probable.

La Delegación del Gobierno en Cantabria, que a última hora de ayer confirmó que hay indicios claros que apuntan a un nuevo caso de violencia machista por parte de la pareja de la víctima, señaló que el hallazgo de la mujer se produjo cuando fueron a comunicarle que su marido había muerto a la vivienda familiar, ubicada en el barrio de San Roque de Escalante. Al acceder al domicilio del matrimonio los agentes encontraron el cuerpo de la esposa, que había sido apuñalado. A falta del atestado completo, al parecer fue un amigo que reside en las inmediaciones –podría tener una llave– el que facilitó la entrada a los guardias. Lo que es seguro es que el cadáver de Maruchi Rodríguez, de 52 años, se encontraba envuelto en un charco de sangre. Alrededor de las nueve de la noche, el juez de guardia y el forense levantaron el cuerpo de Juan y alrededor de una hora después el de su pareja, con la que tenía dos hijos que no residen en esta localidad. La Guardia Civil continuará a lo largo del día de hoy y en las próximas semanas a la espera de nuevos datos, aunque de confirmarse la hipótesis policial, con la muerte del esposo quedarían diluidas las responsabilidades penales del agresor.

Muy integrados en el pueblo

La noticia de causó un gran impacto entre los vecinos de Escalante. «Primero fueron donde el coche y después el susto de lo de la casa. Y ahora la sorpresa, porque por la forma de ser de ambos, esto es muy difícil de creer. Pero claro, nadie sabe lo que pasa en una casa de puertas para adentro», comentaba una mujer mientras los agentes continuaban recopilando evidencias en la vivienda.

Como otros muchos en Escalante, esa vecina señalaba que la pareja estaba muy integrada en la localidad a pesar de que tan sólo llevaban allí unos dos años. Era habitual verles paseando, arreglando el jardín o alternando con su grupo de amigos. El pasado fin de semana también participaron en la fiesta de la sidra.

Aunque su residencia habitual la tenían fijada en Zaragoza, pasaban largas temporadas en esta segunda vivienda de Cantabria, especialmente durante el verano. A Maruchi –así la conocían todos– la recuerdan como una mujer muy «alegre y jovial». Ayer mismo la vieron comprando en la tienda los productos para un pastel que iba a llevar a la fiesta de cumpleaños de un amigo.