La rotunda respuesta de un restaurante a una mala crítica en TripAdvisor

La rotunda respuesta de un restaurante a una mala crítica en TripAdvisor

Un cliente aseguraba en el portal que su visita al local había sido una «estafa»

EL COMERCIO
EL COMERCIOGijón

Los gerentes de hoteles y restaurantes presentes en la página web de TripAdvisor se ponen las pilas cada vez más para responder a las malas críticas que desde este portal lanzan los clientes.

Uno de los locales que no ha tardado en contestar ha sido el Restaurante La Mulata de Santander, que hace una semana lanzó una contundente respuesta a un cliente que titulaba su opinión como «una estafa».

El local goza de buena fama en el portal, aunque ha habido un usuario al que estas buenas apreciaciones no le convencen. «No hay nada como criar fama y echarse a dormir. Después de varios años de innumerables aperitivos y vermuts allí, nos decidimos a reservar para comer en familia celebrando un cumpleaños. Tengo que decir que no pudo salir peor», comienza su relato.

Se queja de que les cobraron 9,60 por el pan, que las rabas «eran de las malas», «llenas de rebozado del que se despega nada más mirarlas». El pulpo, subraya, tenía «un exceso de salsa considerable, no estaba terso sino como chicle, y era bastante escaso».

«Lo del rodaballo fue el verdadero escándalo: nos sirvieron tres filetitos cuya suma en cantidad daría como mucho para una persona. Decir escaso es poco», dice, además de asegurar que estaba «soso e insípido».

«Me parece una estafa inadmisible. Cualquier rodaballo de piscifactoría que compres en un supermercado y hagas al horno está infinitamente más sabroso y es la mitad de barato», concluye antes de quejarse de que tiró 160 euros aguantando, además, «a camareros de actitud bastante repelente».

Ante todo este arsenal de reproches, Francisco B., gerente del restaurante cántabro, ha respondido de manera tajante al cliente en cuestión recordando que pidieron «rabas de peludin que no tiene nada que ver con rabas de calamar que también están en carta, aunque son más caras».

«Las raciones de pescado son siempre de por lo menos 1/2 kg y su Rodaballo pesó 1,5 kg para tres comensales. No sé como sabe ese Rodaballo que compra usted de piscifactoria; los nuestros son siempre salvajes», continúa.

La traca final viene con asu defensa de los camareros, a los que califica como «unos grandes profesionales» y a los que considera de su familia.

«Le recuerdo que esos camareros 'repelentes' tuvieron que llamarle la atención cuatro veces porque los niños estaban tirados por el suelo y corriendo por el comedor, que como recordará, estaba lleno», escribe el propietario del negocio. «También le recuerdo que estuvieron toda la comida discutiendo entre ustedes», escribe antes de zanjar el comentario con una sentencia final: «La verdad que pienso que 156,24€ con una botella de reserva y lo contado anteriormente me parece una ganga».