Violaciones por sumisión química, una realidad emergente

Violaciones por sumisión química, una realidad emergente

Durante las Navidades, se ha producido una ola de agresiones sexuales utilizando la burundanga o sumisión química de por medio

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Los casos de violaciones y agresiones sexuales en los que se emplean drogas y fármacos para anular la voluntad de las víctimas son cada vez más frecuentes en nuestro país. Aproximadamente en un 20 por ciento de las agresiones sexuales interviene el consumo de alguna sustancia química.

Es una realidad minoritaria pero creciente con más de 100 casos al año por sumisión química según los últimos datos de la Policía Nacional.

Los expertos distinguen, dentro de las agresiones sexuales por sumisión química, entre las de tipo proactivo, en las que el agresor suministra una sustancia oculta a su víctima con el objetivo de anular su capacidad de respuesta; y las oportunistas, en la que el agresor se aprovecha del consumo voluntario de alcohol por parte de la víctima.

Si bien la burundanga es la sustancia más famosa, también es de las más infrecuentes, señala la doctora María Dolores Moreno, directora del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses (INTCF). Durante las Navidades, se ha producido una ola de agresiones sexuales utilizando la burundanga o sumisión química de por medio

Pertenece al grupo de las denominadas «drogas de la violación» junto con la quetamina, un anestésico empleado en veterinaria que se utiliza también como droga recreativa, y el GHB, que no se sabe si se utiliza muy poco o no se detecta. «Se elimina muy rápido del organismo y hay un nivel de producción propio generado por la degradación de un neurotransmisor, por lo que es necesario encontrarlo en niveles altos», explica esta especialista.

Tras una agresión cada minuto cuenta, los médicos recomiendan acudir cuanto antes al centro médico si es posible en las seis primeras horas tras sufrir una agresión, ya que de ello depende tanto la atención médica a la víctima como la posibilidad de obtener pruebas.

Guía de detección clínica de sumisión química

Todos los Servicios de Urgencias Hospitalarias cuentan con un protocolo sobre agresiones sexuales, y algunos poseen protocolos específicos para detectar los abusos por sumisión química, como el Hospital Clínico San Carlos de Madrid, que desde 2014 cuenta con una Guía de Detección Clínica de la Sumisión Química, con objeto de poner en marcha indicadores de sospecha de posible intoxicación toxicológica.

La mayor parte de las víctimas suelen acudir solas al hospital, y en ocasiones acompañadas por algún familiar, como explica el doctor Manuel Vázquez, vicepresidente de Sociedad Española de Medicina de Urgencias (SEMES), quien pone el foco en la demora con la que se produce acudir a urgencias.

«La sensación de vergüenza y desamparo es común, ligada a cierta permisividad social –mal entendida-, que refuerza ideas como 'si no te hubieras emborrachado…', sobre todo en casos de sumisión oportunista», considera.

 

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