Aitor García coge carrerilla

Aitor García, en las instalaciones de Mareo /  ARNALDO GARCÍA
Aitor García, en las instalaciones de Mareo / ARNALDO GARCÍA

«Fue un día especial. Nunca había marcado dos goles en un partido», señala el andaluz, nuevo 'Pichichi' del equipo en solitario con tres tantos Apuesta decidida del club, el atacante destapó su mejor versión ante el Almería

ANDRÉS MENÉNDEZGIJÓN.

Golpeado por la ausencia de victorias, el mejor Sporting de la temporada despertó ante el Almería en El Molinón, aterrizado en Gijón en segunda posición y como mejor visitante de la categoría. Desmelenado, puro vértigo, los rojiblancos enseñaron el colmillo con un vendaval ofensivo en cuarenta y cinco minutos concluidos con un póquer de goles. «Nos hacía falta una victoria así. Al final todo era un tema de efectividad», manifiesta el bigoleador Aitor.

En el mejor momento. El mejor partido. Con exhibición de los García. Genuino Manu y voraz Aitor, bigoleador por primera vez en su carrera y de estreno anotador en El Molinón. «Fue un día especial. Nunca había marcado dos goles en un partido. Espero que no sea el último y pueda tener más», dice el onubense, máximo goleador del equipo (3) y clave en la esperada victoria, marcada como punto de partida en la reacción. «Hay que mantener esa mentalidad para el partido ante el Fuenlabrada», señala, convencido de la unión entre todos para inicia la reacción: cuerpo técnico y plantilla. «Nosotros no dudamos de José Alberto en ningún momento y confiamos al cien por cien en él», incide el atacante.

Nacido y criado en Gibraleón, hijo de hosteleros, Aitor, como tantos niños, pasaba las tardes de su infancia pegado al balón. El Recreativo lo alistó para su cantera y comenzó una carrera trepidante, repleta de cambios. Siete equipos en seis años. Hasta llegar a Madrid en agosto de 2018. Ese verano, Antonio Iriondo, extécnico del Rayo Majadahonda, buscaba y buscaba en el mercado un atacante veloz, capacitado para adaptarse al modelo al contraataque que había llevado al equipo a tocar su techo histórico en Segunda. «Tuvimos la oportunidad de firmar a Aitor y no dudamos», recuerda Iriondo. «Necesitaba asentarse y en el Rayo encontró su mejor versión como futbolista», señalan en su entorno. En Majadahonda, se disparó. Marcó cuatro goles y se convirtió en una de las sensaciones.

Torrecilla, que conocía al onubense desde sus inicios y de la etapa de ambos en Vigo (2013), apostó por su contratación en el pasado mercado invernal. «Para nosotros fue un golpe duro su adiós. Era un futbolista clave y desequilibrante en nuestro esquema», apunta Iriondo, consciente de la pérdida que supuso el andaluz y de la repercusión que dejó en el equipo, retornado tras una crítica segunda vuelta a la Segunda B.

Casualidad, o no, las ausencias de Aitor han mermado el bagaje en los resultados de sus equipos. Sin García, el Majadahonda regresó al abismo. También sin Aitor, lesionado en el cuádriceps en abril, el Sporting claudicó en su amagado de remontada y terminó por bajar la persiana de forma definitiva con un final aciago. Familiar y muy vinculado a su natal Gibraleón, el aterrizaje de Aitor no tuvo inicialmente el impacto deseado, víctima de la propia irregularidad del equipo.

Difícil inicio

Goleador en su debut en Almendralejo, su irrupción se detuvo coincidiendo con la lesión. Antes, tampoco, había exhibido ese colmillo goleador y verticalidad que añoraban en Majadahonda. «Siempre he intentado dar lo mejor de mí. Con mejor o peor suerte», asegura el andaluz. La temporada pasada supuso un cierre de competición complicado para todos; también para él. Sin participar en las últimas siete jornadas.

Tras 'pactar' su fichaje en el mercado invernal, el Sporting ejecutó la opción de compra obligatoria al Cádiz por un precio sensiblemente inferior al millón de euros. Una apuesta decidida de todos: del club, consciente del nivel del futbolista, al que intuyen un potencial mayor y de Aitor, cansado de tanto cambio y decidido a dar un nuevo impulso en su carrera.

«Ha encontrado el lugar idóneo para tener estabilidad», manifiestan sus allegados. A casi 900 kilómetros de su casa, Aitor ha trasladado a Gijón su hogar. Residente del Infanzón, donde vive Cristina, su prometida, a la que dedicada cada celebración. Bigoleador en seis minutos, claves, en el despertar del Sporting.