Álex Alegría, entre algodones

Álex Alegría es atendido por los servicios médicos del equipo tras el pitido final en el encuentro del viernes ante el Granada. / E. C.
Álex Alegría es atendido por los servicios médicos del equipo tras el pitido final en el encuentro del viernes ante el Granada. / E. C.

El delantero concluyó el encuentro ante el Granada con un fuerte golpe en la cadera que le impidió ejercitarse ayer con sus compañeros

ANDRÉS MAESE GIJÓN.

El Molinón disfrutaba de la victoria ante el Granada. El éxtasis tanto de la afición como de los jugadores rojiblancos era total. Pero no para todos. El colegiado señaló el final del partido, pero Álex Alegría no pudo unirse al festejo del equipo tras doblegar al cuadro andaluz. El delantero agotó sus fuerzas en los 90 minutos, más cuatro más de prolongación, que duró el choque. No pudo más. Se derrumbó y se tumbó en el suelo tras el esfuerzo realizado ante uno de los favoritos para ascender a Primera.

No tardó ni veinte segundos en solicitar la asistencia a los servicios médicos. Mientras el estadio enloquecía con la victoria, Alegría era atendido en el mismo terreno de juego. No pudo ni atender a los medios de comunicación que esperaban su análisis de lo acontecido en El Molinón. Necesitaba reposo inmediato.

El futbolista extremeño llegó al vestuario con un fuerte golpe en la cadera. Una molestia que no le permitió ejercitarse ayer con el resto de sus compañeros, por lo que recibió un tratamiento específico de cara a recuperarse para la próxima jornada en Tarragona.

Álex Alegría es una de las piezas fundamentales en el nuevo Sporting de José Alberto. El técnico ha encontrado en el espigado delantero la referencia ofensiva necesaria para llevar a cabo su estilo de juego. Dos líneas de cuatro que se compenetran a la perfección en la parcela defensiva forman una barrera casi impenetrable para los rivales del Sporting. Por delante, Uros Djurdjevic pelea cada balón como si fuera el último, mientras que Alegría ofrece al equipo la pausa necesaria para incorporar futbolistas al ataque.

El extremeño llegó procedente del Rayo Vallecano. La Primera División no le dio la oportunidad de reivindicarse, por lo que en el mercado invernal decidió recalar en el Sporting para ganar protagonismo. Dicho y hecho. El delantero es un fijo en las alineaciones de José Alberto y el paso de las jornadas le ha convertido cada vez más en un gran referente ofensivo.

Se pudo observar el pasado viernes ante el Granada. El Molinón vio en primera persona como la gran mayoría de las acciones comienzan en él. Desde un saque de portería de Diego Mariño hasta un saque de banda tanto de André Geraldes como de Francisco Molinero. Un juego directo que tiene como punto de partida al delantero centro. Un esfuerzo extra que acumulado a los minutos disputados desde enero dejaron el viernes al atacante con la energía justa para llegar al vestuario.

Ayer no se dejó ver sobre el campo número dos de Mareo. Pese a que los hombres que fueron titulares ante el Granada trabajaron a menor ritmo que el resto del grupo, Alegría no salió del vestuario. A estas alturas de la temporada, los servicios médicos evitan tomar riesgos con cualquier jugador.

El ariete disfrutará ahora de dos días de descanso. Su presencia en el duelo del sábado ante el Nástic de Tarragona no corre peligro. Su cadera, que desde ayer recibe un tratamiento específico, no le impedirá ejercitarse con el resto del grupo a partir del martes. Ese es el día fijado por José Alberto para volver al trabajo en la Escuela de Fútbol de Mareo.

Alternativas en ataque

Muy pendientes de la evolución del extremeño estarán Pablo Pérez y Nick Blackman. El gijonés se ha convertido en el tercer delantero del equipo. Es el hombre elegido por José Alberto para ocupar el lugar de Djurdjevic o del propio Alegría cuando son sustituidos. El jugador número doce de un Sporting que camina con pie firme hacia los 'play off' de ascenso a Primera.

Diferente es el caso de Nick Blackman, que ayer trabajó bajo las órdenes del preparador ovetense. El juego del británico no acaba de convencer al cuerpo técnico. Ya advirtió el propio entrenador la pasada semana de que «le falta continuidad en el día a día». Y parece que no ha conseguido mantener el nivel necesario para colarse entre los 18 elegidos cada fin de semana.

Alternativas ofensivas hay, pero José Alberto esperará hasta el último momento, si es necesario, por Alegría. El hombre que ha dado sentido al nuevo Sporting.

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