Álex Alegría: «Voy a pelear para que el Sporting suba»

Álex Alegría: «Voy a pelear para que el Sporting suba»
El delantero, con la bandera de Mareo reflejada en un cristal. / A. G.

«Le debo una a Miguel Torrecilla y voy a pelear para que el equipo cumpla conmigo el objetivo del ascenso a Primera»

JAVIER BARRIO

«Mi agente siempre me ha dicho que en el fútbol hay que ser muy claro. Si no, nadie te cree», reflexiona en voz alta Álex Alegría (Plasencia, 1992). Se aprecia un aire diferente en el pensamiento de este espigado delantero, de trato extremadamente agradable en la distancia corta, menos viciado que el jugador que lleva meses de trayecto en Gijón. Llega con fuerza al Sporting, pisando con garbo y ganas de reencontrarse a sí mismo. «El gol que metí en Copa este año se lo dediqué a mi novia porque, de momento, no ha visto nada bueno del fútbol, sino todo lo malo. Y se merece vivir la parte buena», apostilla en su primera entrevista en Gijón, concedida a EL COMERCIO, a pocos días de su más que probable estreno como titular en Las Palmas.

-Sobre todo por el resultado. Para mi debut en casa lógicamente habría preferido que los tres puntos se hubiesen quedado aquí. Fue un partido muy feo para la afición, con pocas ocasiones. El equipo tampoco estuvo muy acertado con el balón.

-¿Estaban sus padres en la grada?

-Sí. Mi padre y mi madre no conocían el campo. Mi hermano sí, que había estado de vacaciones aquí (sonríe). Me dijeron que es un estadio de Primera, de la parte alta. Un pedazo de estadio. Cuando salí al césped, al llegar, me quedé mirando para las gradas. En ese momento, me vino a saludar Jagoba (Arrasate), que lo tuve en el Numancia. Y me dijo: '¿Qué pasa, que te gusta?'. Claro, es un campazo.

-¿Se arrepintió de haber venido tras el partido?

-¡Para nada! Todavía quedan muchísimas jornadas. La pasada temporada había equipos en peor situación que nosotros y consiguieron meterse en el 'play off'. Hay que ponerse de ejemplo al Valladolid. Estaba muy mal y terminó ascendiendo. Aquí, además, me he encontrado un grupo muy unido y que quiere ganar. Tenemos que empezar ya y, cuando toque, hacer un fortín de El Molinón. En los partidos de ahora se verá si el equipo puede estar arriba. Este encuentro del domingo es clave.

-Tuvo opciones de incorporarse a alguno de los equipos que están en ascenso directo y en el 'play off'...

-A dos. Pero quería venir al Sporting y tenía la confianza de Miguel (Torrecilla). Quería salir a un club serio y que apostara por mí. Y he visto que en el Sporting han apostado por mí.

-¿Hasta qué punto ha influido Miguel Torrecilla en su decisión?

-Desde el Betis, Miguel me mostró su confianza. Consideró que podía llegar a Primera y jugar allí muchos años. Es como que le debo una y voy a pelear para que el equipo cumpla conmigo el objetivo del ascenso.

-¿Le dijo que sí al Sporting desde el principio del mercado?

-Sí. Si iba a Segunda, al Sporting. Lo tuve clarísimo.

-Su decisión sentó especialmente mal en Almendralejo.

-Fue por un periodista de allí. No se explicó bien cómo pasaron las cosas. La gente debe saber la verdad. Desde el primer momento le dije al presidente del Extremadura, y le pueden preguntar, que si salía para Segunda me iba al Sporting. Él me dijo que me esperaría hasta el último momento, pero se lo dije claro.

-¿Cuántas veces le ha intentado fichar Torrecilla?

-Intención seria creo que en este mercado. En anteriores preguntó, pero nada más. Esta vez sí porque sabía que había la opción real de que saliera.

-¿Le aconsejó en esto su padre?

-Bueno. No es muy futbolero. Se hizo un poco por mi hermano, Juan Carlos, y por mí. Pero nunca fue muy de fútbol. De hecho, lo mío vino más por mi hermano y mis primos.

-¿Y el nombre de Ciriaco Cano le suena?

-Claro. Por la historia de Plasencia. No a nivel personal, pero sé quién es.

-¿Ya se ha instalado?

-El lunes, después del partido de Extremadura, ya tenía piso. El mismo en el que estaba antes André Sousa, en Viesques. Me encanta la ciudad y está haciendo un clima espectacular. A mi novia también le gusta mucho, pero ella, como está opositando, tiene que encerrarse más tiempo en la habitación para estudiar.

-Fue portero antes que delantero.

-Empecé por casualidad de portero. Jugaba con mi hermano, que tiene cinco años más, y sus amigos. Me ponían de portero porque era el más pequeño y no querían chocar conmigo. Un día iba por mi barrio, San Miguel, y escuché mucho jaleo en el polideportivo. Sabía que estaban jugando al fútbol. Le dije a mi madre que me apuntara. Llegué al entrenador y le dije: '¿Qué es lo que falta? ¿Un portero? Pues, empiezo yo' (sonríe). Duré ocho o diez partidos. Me aburría.

-¿Qué influencia ha tenido Rubén Castro en su crecimiento?

-Rubén Castro y Jorge Molina, con el que coincidí solo en el debut, me parecieron siempre espectaculares. Desde cuando los veía en la cantera del Betis. Con Rubén habrá que tener mucho cuidado el domingo. Cualquier ocasión la mete para dentro. Es el delantero que más me ha sorprendido en el fútbol de lo que he vivido. Tiene una definición increíble. Será un partido muy difícil. Tenemos que estar centrados desde el minuto cero.

-¿Se equivocó con el Rayo?

-Pienso que no. Fui con mucha ilusión y el míster (Míchel) me pidió que fuera. Al final, son decisiones que se toman. No me llegó la oportunidad. Sí la tuve en la Copa y el entrenador me dijo que estaba muy contento conmigo, pero no jugaba con dos arriba. Además, Raúl de Tomás estaba muy bien. Tengo la conciencia muy tranquila por lo que he hecho allí. Cada vez que salía me dejaba el alma.

-Dicen sus amigos que es capaz de controlar una lavadora...

-(Risas). Me lo decían en el Betis. Con minutos y partidos, al final... Me falta un poco de tono físico, que es normal. Pero los datos de cada partido creo que van bien. Cuando empiece a jugar más se verá. Este año, por ejemplo, en el partido que jugué contra el Leganés en la Copa, en el que marqué, creo que hice 12,7 kilómetros. En el otro, 11,1 más o menos. Son kilómetros para un delantero.

-¿Y en qué punto está ahora?

-Al verdadero Álex lo verá cuando esté bien físicamente, cuando lleve cuatro o cinco partidos. Soy un delantero de correr a la espalda, de movilidad. La gente se piensa que por ser alto soy tosco, pero no es mi caso.

-Se maneja bien con el balón desde sus 1,90 metros.

-Eso desde pequeño. Me tiraba todo el día en la calle, después de estudiar, claro, y estaba todo el día intentando cosas. Práctica, práctica, práctica. La gente me tiene que ver antes en el campo para decidir si soy tosco o no.

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