El amargo regreso de Marcelino a El Molinón

El amargo regreso de Marcelino a El Molinón

El único momento de tranquilidad que vivió el entrenador se produjo con Arturo Martínez antes de que salieran a calentar los equipos

Andrés Maese
ANDRÉS MAESEGijón

Fue un partido especial para Marcelino García Toral por dos motivos. En primer lugar porque regresaba a El Molinón y, en segundo, porque se jugaba mucho en el choque como técnico del Valencia. Antes de que se abrieran las puertas del estadio a los seguidores, el de Careñes mantuvo una larga charla con Arturo Martínez, 'coach' del Sporting, con el que le une una gran amistad. Ambos coincidieron como futbolistas en el conjunto rojiblanco a finales de los años ochenta.

Al técnico asturiano se le vio muy pensativo, quizás recordando tiempos pasados o simplemente pensando en dejar encarrilada la eliminatoria para salir de la crisis en la que se encuentra inmerso su Valencia. El preparador también saludó, de la que volvía al vestuario, a Fernando Fueyo, capellán del Sporting, con el que se fundió en un emotivo abrazo.

Desde el primer minuto del encuentro se le vio muy participativo en la zona técnica. No dejó de dar indicaciones a sus futbolistas hasta que Noblejas marcó el primer tanto de la noche. Fue entonces cuando se sentó en el banquillo. En ese momento, las cámaras le buscaban. Su rostro serio dejaba claro la importancia del tanto del Sporting.

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No tardó ni dos minutos en regresar a la zona técnica para pedir tranquilidad a su equipo. Le tocaba remontar para apagar el incendio que rodea Mestalla desde hace unas semanas. El empate de Parejo no le relajó porque en la segunda mitad se le vio más nervioso de lo habitual.

«Me desquicié porque perdimos balones sencillos con jugadores de gran calidad», explicó tras el encuentro. Su marcha hacia los vestuarios cuando el colegiado señaló el final se produjo tras saludar a José Alberto López. No fue tan efusivo con el técnico del Sporting como lo fue antes de que comenzara el choque. Justo antes de que comenzara el choque, ambos entrenadores se dieron un gran abrazo con el que demostraron la buena sintonía que hay entre ambos. Hace unas semanas ya se habían saludado en Valencia.

 

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