«No me importaría seguir en Segunda. Estoy dispuesto a hacer un esfuerzo»

«No me importaría seguir en Segunda. Estoy dispuesto a hacer un esfuerzo»
André Geraldes posa en las instalaciones de Mareo en la semana previa al choque ante el Numancia. / FOTOS ARNALDO GARCÍA

«Lo que podemos controlar ahora es lo que falta. Al final veremos. No damos por terminada la temporada»

JAVIER BARRIO

«Partido a partido, intentar ganar lo máximo, no mirar a la tabla, porque no sirve de nada en este momento. Y al final veremos». La receta es de André Geraldes (Maia, Oporto, 1991), uno de los pocos futbolistas con brillo en este momento de la temporada del Sporting, acomodado en un asiento del salón de concentraciones de Mareo. Aún no ondea la bandera blanca, pese a la realidad clasificatoria, y abre de par en par la puerta a su continuidad en Gijón. En Primera o en Segunda, admite a EL COMERCIO con una claridad poco frecuente en el fútbol profesional, agradable al trato, quiere seguir.

-¿Le cuesta dormir después de un partido como el del domingo?

-Me cuesta siempre por la adrenalina. Tanto si ganamos, como si perdemos. Por perder, más, claro. A nadie le gusta. Es muy fastidiado volver así a casa. Por suerte, allí tengo a mi hija, Mariana, que tiene un año y medio. Me alegra un poquito. Pero este domingo me quedé muy triste porque, además, son ya tres partidos seguidos perdiendo y queríamos haber dado otra imagen.

-¿Cómo vive usted esta situación?

-Acabamos bien 2018, pero, por determinadas razones, intentamos hacer algunas cosas de forma diferente y pasaron otras. En casa tendrían que quedarse siempre los puntos, pero no lo estamos logrando. Queda tiempo todavía. No tenemos que mirar a la tabla. Vamos a ver hasta dónde podemos llegar.

-¿Entiende que la afición solo piense en asegurar la permanencia?

-Respetamos cualquier cosa que opine la afición, por supuesto, pero queda tiempo. Aunque sean remotas, hay posibilidades. Lo que podemos controlar ahora es lo que falta y debemos intentar ganar cada partido. Al final veremos. No damos por terminada la temporada.

-¿Lo han hablado en el vestuario?

-Siempre hablamos, vaya bien o mal la cosa, pero por supuesto. Queremos cambiar esto más que nadie. Sabemos lo que estamos haciendo mal. Hay que seguir y corregir, y empezar a ganar otra vez. Ya veremos después dónde quedamos.

-¿Qué les está pasando a nivel defensivo?

-Cuando recibimos mucho siempre se habla de la defensa, pero todo el equipo está en esto. Cuando marca y cuando recibe. En una racha negativa, además, siempre pasa de todo. Si mira los últimos goles, siempre hay un detalle a corregir: una pelota que se iba fuera y terminó en córner, y, de ahí, un gol; un córner a favor que se transforma en otra contra... Son goles raros y situaciones que tenemos que cambiar.

-El segundo del Rayo Majadahonda fue de locos.

-Íbamos a por el partido después del empate y nos mataron. Nos hizo mucho daño.

-¿Cómo estaba Aitor García?

-Son cosas que pasan. Él intentaba jugar para Diego (Mariño) y que el balón no saliera. Son cosas que pasan.

-¿Tienen la impresión de que los rivales interpretan como una debilidad su forma de replegar tras una acción de estrategia a favor?

-Pueden tener algo estudiado, pero igual que nosotros visualizamos los partidos de otros equipos y vemos otras cosas. En lo que respecta a nosotros, tenemos que corregir las cosas en las que sabemos que fallamos.

-Siempre le pillan a usted solo ante el peligro...

-Bueno. Normalmente me quedo siempre atrás y estoy ahí. Hay que corregir eso.

-El día de Las Palmas, por ejemplo.

-Fue un tres contra uno, sí, pero al final tengo que estar ahí y todos tenemos que tratar de ayudarnos.

-¿Cómo sienta jugar bien y que el equipo no le acompañe?

-Cambiaría mi temporada por ganar más partidos. Personalmente me encuentro muy bien. También tengo continuidad y eso da confianza y ritmo de competición, pero mejor sería ganar más partidos.

-¿Ha encontrado su sitio en Gijón?

-Sí. He pasado por muchas cesiones y sitios a lo largo de mi trayectoria profesional. Por Portugal, por Turquía, por ejemplo, donde viví un fútbol diferente que también me dio muchas cosas. Tengo 27 años y creo que estoy en el mejor momento de mi carrera deportiva. Me encuentro muy bien aquí.

-¿Su prioridad es seguir en Gijón?

-Sí. Me encuentro muy bien aquí. También mi hija, mi mujer, y eso me da estabilidad. En el campo estoy tranquilo y solo pienso y me centro en jugar.

-¿Hay menos posibilidades de que siga si el equipo no logra reengancharse y se queda en Segunda?

-No. Las posibilidades son las mismas si ascendemos o si seguimos en Segunda. Las mismas.

-¿Y no le importaría continuar en Segunda?

-No, no. Claro que quiero jugar en Primera con el Sporting, sería lo ideal, pero en Segunda también.

-¿Y estaría dispuesto a hacer un esfuerzo por seguir?

-Sí. Todavía no hemos hablado nada, pero si lo hacemos creo que conseguiremos llegar a un acuerdo. Hay una opción de compra en Primera y en Segunda, pero hay que hablar. Tengo dos años más con el Sporting de Portugal.

-Pero la prioridad es este Sporting...

-Sí. A ver qué pasa. Cuando termine la temporada se verá. Ahora tenemos que centrarnos en hacer las cosas bien.

-¿Le ha tentado algún otro club del fútbol español?

-No me llegó nada (sonríe), pero, ya le digo, me encuentro muy bien aquí. Por mí, me quedo. Estoy encantado en Gijón.

-Creció en una localidad cercana a Oporto.

-En un barrio que se llama Maia. Completé mi formación allí, en el club del barrio. Luego ya estuve un año en el Oporto y después volví al Maia. A partir de ahí empecé un poco mi carrera.

-¿Mantiene sus amigos de Maia?

-Sí. Ya estuvieron en Gijón. Muchos jugamos juntos, pero cada uno siguió su camino. Siempre estamos juntos. Con alguno incluso hablo a diario. Dos están dedicados al fútbol, uno observa partidos, otro es segundo entrenador... Y el resto sigue su vida fuera del fútbol.

-¿Cómo fue su experiencia de niño en el Oporto?

-Jugaba con el '10', de mediapunta, y cuidado conmigo, ¡eh! (Risas). Pero después empecé a jugar de extremo derecho, a bajar un poco más, y terminé como lateral. Si hubiera seguido de mediapunta, hoy seguro que no estaría aquí hablando con usted (risas).

-Le tira bastante subir.

-Sí, pero solo si puedo. Primero defender. Luego, si tengo la oportunidad, también me gusta subir.

-Al Sporting de Lisboa llegó muy joven. Cinco años y 45 millones de cláusula, casi nada.

-Con el presidente del Sporting casi todos teníamos 45 millones de cláusula. Estaba en Turquía (Istanbul BB) y jugué todos los partidos en mi primer año, pero bajamos. Había entonces un límite de extranjeros y prácticamente no participé. En el mercado de invierno hubo la oportunidad de salir cedido a Os Belenenses, como propiedad del club turco. Jugué medio año, lo hice bien y firmé cinco por el Sporting. Jugué muy poco el primer año y ya salí en cesiones a por minutos. Hasta hoy. Tenía cinco años de contrato al principio, pero cuando estaba en el Vitoria de Setúbal amplié otros dos.

-¿Su padre es futbolero?

-No. Solo por mí. Se llama Alfredo. Desde pequeño me seguía, salvo en los partidos de los sábados, porque trabajaba en una fábrica de decoración y le tocaba. Pero nunca fue de ir al estadio. Estuvo aquí tres o cuatro días en agosto y le gustó mucho. Hacía sol y, claro, ¡yo estaba entrenando y él en la playa disfrutando! (Risas). Le encantó la ciudad. Iba de Viesques hasta la playa caminando, mientras mi mujer, mi madre y mi hija lo hacían en coche.

-¿Le aconseja?

-Siempre. Me aconseja desde pequeño. Hablamos después de los partidos.

-Dentro de poco tendrán el derbi y al sportinguismo le preocupa...

-Queremos cambiar esto más que nadie. Estamos tristes y no queríamos estar así por nada del mundo. Del derbi sí le digo que no tenía ninguna referencia de cómo era, pero lo vi en la primera vuelta. Es un partido diferente y, como todos, vamos a querer ganar, pero este de forma especial. No tuve la suerte de participar en la primera vuelta, pero espero jugar en esta.

-La tendencia de uno y otro marca una severa diferencia.

-Pero estos siempre son partidos diferentes porque hay mucho que ganar: el orgullo, la rivalidad, la afición. Son partidos diferentes.

-No ha marcado todavía.

-No está fácil (sonríe). Hace años que no marco, pero le prometo que sigo intentando a ver (risas). El domingo chuté, pero creo que no cayó todavía el balón (risas). Calculo que hará cuatro años o así que no marco, pero estoy cerca. Rendirme nunca (sonríe).

-Soria sería un buen sitio para volver a hacerlo.

-Es un partido para cambiar de una vez por todas, pero más que hablar, tenemos que hacer en el campo. Es una oportunidad para cambiar la dinámica y empezar a ganar. Va a ser un partido difícil, sí, pero tenemos posibilidades y calidad para ganar.

-Su agencia de representación es la de Jorge Mendes, el agente más importante del mundo.

-Desde el inicio. Cuando estaba ya en Maia.

-¿Ha tenido trato con él?

-Sí. Cuando salí a Turquía y en el Sporting hablaba más con él. Ahora no tanto, porque hay más agentes, pero sí. Estuve en su casa. Es normalísimo. Lo único es que para hablar con él tiene como cuatro teléfonos (hace el gesto de coger varios) y siempre está liado (risas). Es una persona normal.

-¿El fútbol español se adapta más a su estilo?

-Creo que sí. No sabía cómo iba a ser, pero lo que veo es que me encuentro bien. Es un estilo que me va. Estoy adaptado y es el fútbol que yo quiero.

-¿Le sorprende que el Sporting esté en Segunda?

-Sí. Hemos ido a jugar a otros campos, incluso de Primera, y son diferentes. Comparo mucho al Sporting con los tres grandes de Portugal. Ni un club allí tiene estas posibilidades, con tantos campos para entrenar. Hay muchos equipos en Portugal, por ejemplo, que solo tienen un sitio para entrenar y jugar. A nivel de todo, sobre todo afición, tenemos que estar en Primera.

-¿Cómo han visto al míster?

-Triste, como todos, pero él mismo nos dice que hay que seguir y no llorar, ni mirar para atrás. Tenemos ahora este partido y vamos a ir a por él y luego a por el siguiente. A ver hasta dónde llegamos al final.

-Este miércoles se cumple un año del fallecimiento de Quini.

-No pude coincidir con él aquí, pero escuché su nombre desde el primer día en el que llegué a Mareo. Sé que fue un gran jugador y una gran persona. Queríamos homenajearle el domingo, pero no fue posible.

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