Sporting | El atajo de El Molinón

Sporting | El atajo de El Molinón

El Sporting busca esta noche un triunfo de altura ante el Granada para irse a dormir a dos puntos del 'play off' | José Alberto repetirá equipo, con alguna duda en la banda izquierda por el momento creciente de Ivi López

JAVIER BARRIO GIJÓN.

Diecinueve días después de un derbi energético, duradero en resaca dependiendo del sentido del marcador final, el Sporting se presenta esta noche ante El Molinón renacido e inspirado. Convencido de que puede seguir subiendo su cotización. Lanzado por su mejor momento, el once rojiblanco medirá su estirón, el nivel del remonte, contra el Granada de Diego Martínez. El segundo de Segunda. Un equipo fiable como un reloj suizo. Contendiente de colmillo y perfectamente engrasado para la categoría, y que lleva en todo lo alto prácticamente la temporada. Un termómetro de altura para el Sporting, que abrirá juego una vez más peloteando de viernes, noctámbulo, por tercera semana consecutiva.

Este viernes, a las puertas de Semana Santa, se desea de resurrección en Gijón. La cita tiene poco de ordinaria y bastante lustre. Especialmente por el nivel de los púgiles que pisan el cuadrilátero esta noche, el momento del Sporting (suma 16 puntos de los últimos 18), que ya no se achanta ante nadie, y el panorama que se abriría en Gijón con una hipotética victoria. Hace un mes y medio, el equipo de José Alberto salió a competir a Los Pajaritos desahuciado, a catorce puntos del 'play off' y maldito por su gente. Hoy podría meterse en la cama a dos del quinto y del sexto, y a tres puntos del cuarto. El efecto de un triunfo, con esta superlativa dinámica, sería sonoro. Antes deberá noquear a todo un peso pesado. Y las experiencias vividas con el Deportivo y Osasuna en casa mantienen las orejas tiesas en el vestuario de Mareo. No será coser y cantar. Todo lo contrario. Ya no lo fue el viaje a Los Cármenes, que dio su bendición al debut del técnico rojiblanco con una victoria sobre la campana.

Este aviso de remontada homérica (pendiente de confirmación) se ha desatado con la fuerza de un colectivo que ahora conoce al dedillo sus fortalezas y sus virtudes. Por abundantes o escasas que sean, según el paladar. Este Sporting no parece ni pariente lejano del que inició la temporada con Baraja. Ni comparte genes con el que claudicó con José Alberto en la tormentosa visita del Rayo Majadahonda. Este Sporting es, con la misma pasta, otra historia. Algo pasado para los 'modernillos' del fútbol, pero 'trendic topic' en Gijón, el 4-4-2 ha vestido al Sporting, convertido desde Soria en una perfecta máquina alemana: sin floripondios, ni colores, pero exageradamente eficaz.

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Dentro de ese dibujo hay mucho curro de laboratorio y mucha miga. Un once ordenado, que confina a empujones a su oponente en su campo con una estudiada dosis de agresividad, cómodo en los momentos de sumisión, con una defensa espartana y dos delanteros de altura. Todo ello coronado por esa veloz salida en estampida cuando coge confianza con el partido y un mayor aprovechamiento de la estrategia. Un mejor Sporting. Sin entregarse al culto al balón, que ni falta le hace, el mejor del curso.

Cuatro jugadores advertidos

A la espera de El Molinón volcánico de siempre, recuperado para la causa en la alegría del derbi, musicalizado con la banda sonora de 'Piratas del Caribe', que siempre aparece en la intimidad de las celebraciones de este equipo, José Alberto embestirá con lo previsto. Al abordaje. Queda una pequeña rendija para la sorpresa en la banda izquierda, con Ivi López discutiendo la titularidad a Aitor García. El madrileño va a más. Tiene calidad y desequilibrio, una escopeta de dos cañones en la derecha, pero poco ritmo en las piernas para una contienda de este tamaño. Presumiblemente cargará con el acelerado onubense, currante en defensa, en un partido que se anuncia con tranco y requiere resistencia.

En la derecha, el técnico seguirá dando bola al valenciano Álvaro Traver, que se ha agarrado con fuerza a la titularidad en la ausencia de Carmona. Sus tres últimos partidos resultaron más que aseados, acelerando la banda derecha y generando fútbol exterior. Su fino golpeo en las estrategias y los saques de esquina han embellecido también al Sporting en la ejecución de estas situaciones. Clave para José Alberto en muchos momentos, Carmona comenzará la noche de espectador, con el once que se recita de carrerilla sobre el verde. Alerta amarilla, eso sí, con André Geraldes, Nacho Méndez, Peybernes y Molinero. En el caso de este último, el club está pendiente de la resolución del Comité de Apelación, que le podría quitar una de sus tarjetas. No está el Sporting, en todo caso, para cortarse en el campo. Y menos hoy.

Su pétreo modelo entrará en colisión con el de un oponente camaleónico, dispuesto a dar palique al balón esta noche si el Sporting no tiene mucho interés en ello en su condición de anfitrión. El Granada tiene, en todo caso, otra marcha diferente y hechuras para recoger los pinceles y salir disparado a la contra con la brocha en la mano. La obra de Diego Martínez, que ayer dirigió la última sesión en Mareo, propaga mucho peligro con esa línea de explosivos futbolistas que se menean por detrás del potente Adrián Ramos. Colombiano de 33 años, pelotero de primerísimo nivel, este año vive algo enfadado con el gol. Lo tiene Antonio Puertas, arrancando desde la banda, que presenta diez en su desmelenada tarjeta de visita.

El aguante del Granada en las alturas tiene poco de casual y mucho de un rendimiento estable y continuado en el tiempo, aunque la victoria ante el Málaga de la última jornada tapó una pequeña crisis que se abría con tres jornadas consecutivas sin festejos. Se repuso de ella en el último flash de la competición contra el equipo de Muñiz, depresivo en los dos últimos meses. Esta noche se plantará en Gijón atornillado al segundo puesto, pero atosigado por el Albacete. Con espíritu de fondista, haciendo largos sus partidos de visitante, buscará las cosquillas al Sporting, que alcanza la cuenta atrás de los últimos nueve partidos (incluido el trámite del Reus) vivito y coleando.