Un desafío a la altura de El Molinón

Un desafío a la altura de El Molinón
El serbio Uros Djurdjevic realiza un ejercicio junto a Álex Alegría. / ARNALDO GARCÍA

El Sporting busca esta noche un golpe de efecto ante Osasuna para acostarse a dos puntos del 'play off'

JAVIER BARRIO

Tiene el marcado barniz el choque de esta noche de esas grandes citas que quitan el hipo en cada ataque. Una de rompe y rasga, de las que empotran contra la butaca al aficionado, sufridor de noventa minutos. El Sporting se juega esta noche una ocasión de oro para reengancharse por fin a la discusión por el ascenso, asomar la cabeza y vocear su candidatura frente a un rival que llega desbocado. Sin freno, el equipo de Rubén García, doloroso líder del bando rival, viene en plena crecida: nueve puntos en los tres últimos partidos, diez triunfos y solo dos derrotas en sus catorce enfrentamientos más recientes. El contendiente del momento. Derrapa poco de atrás, convirtiéndose en un relámpago en las transiciones hacia la trinchera rival cuando contragolpea. Alerta máxima.

José Alberto tiene claro que este es el momento de atajar y recobrar prestigio si su equipo logra tumbar al hercúleo Osasuna, yéndose a dormir a dos puntos del 'play off' en una jornada con miga. Hasta cinco partidos depara la jornada, incluido el del Sporting, en los que están involucrados diez de los once primeros tras la actualización efectuada ayer por la Liga, que comenzó a sumar los tres puntos a los equipos que ya han pasado el trámite del Reus. Al técnico se le vio especialmente energético y exigente con sus futbolistas el miércoles. Alertado su equipo por las derrotas frente al Zaragoza y el Dépor, desencadenantes de ese efecto acordeón en la tabla y de la frialdad de El Molinón, la noche ofrece una nueva reválida para recuperar la fiebre. Con Djurdjevic, a la caza de su sexto partido consecutivo anotando, todo es más fácil.

Más Sporting

Celoso con su pensamiento en una semana en la que se verá las caras con Jagoba Arrasate, amigo personal del entrenador del Sporting y al que conoce desde hace muchos años para lo bueno y lo malo, el técnico ovetense guardó bajo llave su propuesta para enfilar esta noche a Osasuna. Las bajas de Babin y Carmona le obligan a meter bisturí en la pizarra, en la jornada de presentación en El Molinón de los Aitor García, Álex Alegría e Ivi López. La del defensa, básico este año, la cubrirá en principio Álex Pérez, descabalgado del once por la entrada de Peybernes y una lesión que le detuvo en las últimas semanas.

Lo de la banda derecha, sumado al centro del campo, es harina de otro costal. Sin el balear, las posibilidades de Álvaro Jiménez para ocupar la vacante habían crecido enormemente. Hasta la víspera. En el ensayo general, el cordobés recibió un golpe que le provocó una contusión en un tobillo. Abandonó la sesión con mala pinta. José Alberto le esperará hasta hoy, pero, si se confirman las sensaciones, el técnico tendrá que elegir entre Traver e Ivi López, en el proceso de encontrar su mejor momento de forma. También puede tener encaje ahí Robin Lod, que no está descartado por su calidad, pero la presencia de Clerc y Barja al otro lado del campo demandan algo más de velocidad e ida y vuelta.

Lo del centro del campo está pendiente de ver si el flirteo con los delanteros, deslizado en rueda de prensa con la llegada de Álex Alegría, va en serio o es un farol ante un partido de esta altura, que anuncia un guión extenso y mucho suspense. Lo normal es que el técnico, que no ensayó en toda la semana el sistema de los dos delanteros, siga forrando el centro del campo con tres futbolistas. La titularidad de Cristian no admite dudas, con posibilidades para que Nacho Méndez siga siendo uno de sus compinches. En ese caso, André Sousa y Hernán Santana se disputan esa última vacante.

El peligro de Rubén García

La oportunidad es mayúscula para el Sporting. Y el oponente, posiblemente el mejor en este tramo del año. Lanzado por su fortaleza en El Sadar, más discreto a domicilio, Osasuna buscará su cuarta victoria consecutiva con el exrojiblanco Rubén García como argumento más contundente. Pese a los intentos de Torrecilla en el inicio del verano, el mediapunta veía con cierto recelo la posibilidad de regresar a Gijón por la continuidad de Baraja en el banquillo. Resolvió el Levante, que le tuvo hasta el final de la pretemporada, dejándole salir a última hora con casi todos los proyectos cerrados. Ya estaba entonces Lod en Gijón. Hoy regresará como una amenaza superlativa, bien rodeado por los Roberto Torres, Kike Barja y compañía en una noche frenética.

Síguenos en:

 

Fotos

Vídeos