Canella, la despedida más triste

Roberto Canella devuelve los aplausos a El Molinón después de haberse despedido uno por uno de sus compañeros. / A. GARCÍA

El Molinón registró ante el Cádiz su peor entrada de los últimos años, el día del adiós de su capitán

VÍCTOR M. ROBLEDO

Pocos de los más de veinte mil que acudieron al primer partido de la temporada el pasado 26 de agosto ante el Nástic podía imaginar una despedida del curso tan triste como la de ayer. El estadio rojiblanco presentó la peor entrada de los últimos años para un partido que se vivió desde la grada con absoluta falta de tensión. Solo 8.602 espectadores acudieron al encuentro ante el Cádiz, dos mil quinientos menos que en la cita anterior frente al Albacete.

Fue una tarde extraña, con sabor a despedida en muchos casos, pero también a bienvenida en otros. Entre los que pudieron disputar su último partido como rojiblancos estaba Canella. El lateral de Pola de Laviana, que ejerció como capitán una vez más, fue sustituido en el minuto 53 por Pablo Pérez y abandonó el césped visiblemente emocionado. El público, puesto en pie en su mayoría, le dedicó una gran ovación. Es el último superviviente del equipo que logró el ascenso con Manolo Preciado como entrenador en 2008.

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Al término del partido, se fotografió con todos sus compañeros sobre el césped de El Molinón. En esa imagen figuraba también su excompañero y amigo Nacho Cases, que no se quiso perder la cita.

El partido significó el debut de Christian Joel, que pudo aprovechar la lesión de Diego Mariño y la citación de Dani Martín con la Selección Española sub 21 para estrenarse con el primer equipo. El portero cubano tuvo un cariño recibimiento por parte de los aficionados que ocupaban el fondo norte antes del partido, igual que el centrocampista José Gragera al sustituir a Pedro Díaz en la segunda mitad. La presencia de jugadores de la cantera -el Sporting utilizó ayer siete futbolistas asturianos y a otros tres con pasado en el filial- fue uno de los alicientes del partido de ayer.

En los primero minutos del partido hubo tímidos pitos y cánticos contra la directiva, aunque todo sonó ayer con menos decibelios de lo habitual por la poca afluencia de espectadores. La primera ovación -prácticamente la única de todo el encuentro- llegó en el minuto nueve para homenajear a Enrique Castro, Quini.

Muchos espectadores siguieron a través de la radio o de sus móviles el desarrollo del resto de la jornada en Segunda, en la que solo quedaba por decidirse la última plaza de 'play off'. El gol del Deportivo de La Coruña poco antes del descanso fue aplaudido por buena parte de la grada al anunciarse por los videomarcadores, ya que reducía al mínimo las opciones de clasificación al Oviedo. El gol de Osasuna mediada la segunda mitad fue también muy ovacionado. Durante el resto del encuentro, el único sonido que se escucharon fueron los murmullos del público, silencioso como pocas veces.

El Molinón brindó un cariñoso recibimiento a Dejan Lekic al entrar en la segunda mitad en las filas del Cádiz. El delantero serbio solo militó en el Sporting en la temporada 2013-2014, pero dejó un muy grato recuerdo entre la afición gijonesa.

Sin tensión en la grada

El Cádiz estuvo acompañado en Gijón por una treintena de espectadores que presenció el partido desde la tribuna noreste. Apenas se dejaron notar. La pobre actuación de su equipo, que necesitaba una victoria en El Molinón para mantener algunas opciones de llegar al 'play off', les arruinó el viaje. Solo se dejaron escuchar en el ecuador de la primera mitad, cuando los de Cervera amagaron con dar un paso al frente y merodearon el área de Christian Joel en varias acciones consecutivas, aunque sin excesivo peligro.

En los últimos minutos del partido, muchos espectadores encendieron las linternas de sus teléfonos móviles desde las gradas para dar colorido al estadio. La atención, con el partido en punto muerto -el Cádiz no dispuso de ninguna ocasión clara de gol para empatar y el Sporting no pasó excesivos apuros para mantener el resultado, con dos buenas llegadas de Djurdjevic-, estaba en otras cosas. Con el pitido final de Ocón Arráiz hubo apagón generalizado en El Molinón y desconexión hasta el próximo mes de agosto. Quedan dos meses y medio para que vuelva a encenderse la luz.