Un día fuera de lo común para levantar la mano
El Sporting visita de amarillo al Mirandés, que juega en Vitoria y busca técnico. El triunfo le situaría con números de ascenso directo
De amarillo flúor, con camisetas de los entrenamientos del curso pasado repescadas y tuneadas para la ocasión por los criterios de la Liga. También por el veto temporal a la tercera elástica, que lleva tiempo varada en la Oficina de Patentes y Marcas. Y de remate, por la falta de alternativas de Puma, que se sabe en la rampa de salida del proyecto al final de la temporada. El Sporting se mide esta noche al Mirandés en un duelo fuera de lo común por la mayoría de las circunstancias y matices que confluyen en este choque. Un careo extraordinario desde la vestimenta que lucirá el equipo de Borja Jiménez a la interinidad del banquillo local. Y, en otra pirueta del destino, hasta por el escenario: Mendizorroza, el campo del Alavés, que saludará a medio gas. Más allá de las 387 entradas que se enviaron a Gijón, el club burgalés solo vendió localidades a sus socios y a los del club vitoriano. Se anuncia un océano de butacas vacías en una jornada nada ordinaria. De cosas extrañas, que dirían los hermanos Duffer .
Los movimientos atípicos ya se trasladaron a la previa del Sporting, que aguantó su convocatoria hasta el último momento. Una conversación que Borja Jiménez mantuvo con Gaspar, para calibrar sus sensaciones tras el entrenamiento matutino, alteraría la lista. El consenso alcanzado consideró que al canterano no le vendrá mal algún día más para descansar. A la vuelta de Mendizorroza ya será reclutado para recibir al Eibar.
Su relevo, avisado de forma exprés, fue otra vez Nico Riestra. El juvenil tenía ya la cabeza puesta en el División de Honor. Pero, sin embargo, ayer repitió convocatoria junto a Manu Rodríguez. El gallego, cada vez más asentado, no se apea de la lista. El que no se subió al autocar fue Iker Martínez, aunque se había entrenado con el primer equipo por la baja de Kevin. En total, 21 jugadores, con Dubasin y Corredera aptos ya para la competición, y Bernal recuperando sensaciones.
El regreso de los dos primeros amplía el horizonte de posibilidades de Borja Jiménez. Aunque seguirá sin Otero, elemental en este Sporting, el entrenador abulense podrá planificar al menos un encuentro menos encorsetado y más proactivo que el que ingenió el fin de semana pasado contra Las Palmas. ¿El objetivo? Buscar su segunda victoria consecutiva lejos de El Molinón en la Liga y la cuarta (sin contar la Copa del Rey) en cinco partidos. Un inicio sin tacha, de suma y sigue, que atornillaría al Sporting en el 'play off' y le permitiría irse a dormir esta noche con números de ascenso directo. Y todo ello en el día en el que se cumple un mes exacto de la llegada de Borja Jiménez a Gijón.
Último ascenso del Mirandés
Por lo demás, el encuentro tiene su vertiente sentimental para el entrenador del Sporting, que lideró el último ascenso a Segunda con el Mirandés y que, además, levantó una Copa Federación al frente del equipo 'jabato'. Afeará algo el nerviosismo del reencuentro la atmósfera de Mendizorroza, nada que ver con el grueso abrigo que el Mirandés tiene en Anduva, donde ha cimentado sus permanencias y, el año pasado, el intento de ascenso. No le ha sentado nada bien al equipo 'jabato' su mudanza temporal a Vitoria, a cuarenta kilómetros de Miranda de Ebro, que ve a su equipo penúltimo en Segunda.
La reforma de Anduva avanza, pero no a la velocidad que le gustaría a su equipo, que se siente forastero en su 'casa'. Hoy por hoy, el Mirandés es el peor local (suma un punto) de toda la categoría. La pasada campaña, por contra, la clausuró como el equipo más poderoso y tiránico en su campo. Entonces contabilizaba una sola derrota y cincuenta puntos en Anduva.
Más allá de la discusión sobre las particularidades del nuevo escenario, el duelo llega en un momento comprometido para el equipo burgalés, que tiene un entrenador interino y excepcional a los mandos. El analista Antxon Muneta, exfutbolista del Mirandés, ha dirigido una semana atípica. Ha convivido con el ruido diario de la búsqueda de un nuevo preparador para el Mirandés y sin tener la certeza hasta la mitad de la semana, por otra parte, de si esta noche se iba a sentar en el banquillo. Finalmente, el elegido parece que será Jesús Galán, entrenador del Sevilla Atlético. En todo caso, todavía se negociaban ayer los flecos de su fichaje. Si la gestión prospera, Muneta es muy probable que se estrene hoy y se despida de su cometido tras el partido.
Con una preparación tan movida, el preparador bilbaíno insinuó en la previa un planteamiento nada estridente. Sobre el papel, conservador y continuista con la idea de Fran Justo, destituido hace casi una semana. Un equipo aplicado, bien amarrado atrás, que previsiblemente cederá la iniciativa del Sporting. Un proyecto plagado de jóvenes. Alguno en la retina del club gijonés en el pasado, como fue el gallego Hugo Novoa y, sobre todo, el central Adrián Pica. No termina de cuajar el tercer proyecto del meritorio Alfredo Merino, director deportivo del Mirandés, especialista en hacer de la necesidad virtud y con el recuerdo del 'casi' ascenso a Primera División del curso pasado.
Frente a esa insinuación de encuentro propicio, Borja Jiménez recela de un rival tan aparentemente oportuno para enganchar otro triunfo como necesitado de una reivindicación sonora para apagar algún fuego de los que tiene a corto plazo. El choque promete paciencia, mucho cálculo y una buena interpretación para descifrar un oponente en horas bajas, pero de comportamiento imprevisible. Joven, irregular y talentoso, con algún viejo roquero como el sevillano Carlos Fernández. La oportunidad es mayúscula. El reto, por todo, fuera de lo común.