La ilusión nunca decae entre la afición sportinguista

El club cierra el plazo de renovaciones con 21.102 abonados y un ritmo superior al del pasado verano, solo por detrás del Zaragoza en Segunda

I. ÁLVAREZGIJÓN.

Otro verano más, el sportinguismo reinicia su ilusión. La desazón del final del pasado campeonato liguero se fue diluyendo con el paso de los días hasta transformarse en entusiasmo, alimentado por los regresos a Mareo de Javi Fuego y Manu García.

Con 21.102 abonados al cierre del período de renovaciones en la actual campaña, la afición rojiblanca ha protagonizado la enésima muestra de lealtad para refrendar que el equipo gijonés tiene en la grada a su mayor patrimonio. Un 90.3% de las personas ligadas a la entidad han regenerado sus esperanzas y han apostado por mantener su vínculo con la entidad, con un ritmo superior en el inicio de la campaña al registrado el pasado verano.

«En un mes hemos pasado del hartazgo absoluto a tener ganas de que empiece la Liga. Si llegase el partido de Girona mañana, mejor», afirma el presidente de UNIPES, Adrián Núñez, exponente de esa esperanza que vuelve a brotar entre los seguidores sportinguistas. Así lo entiende también Jorge Guerrero, máximo dirigente de la Federación de Peñas Sportinguistas, que considera que hay dos factores claves en la presente campaña de abonados: el número de futbolistas en el vestuario forjados en la cantera del club y el mantenimiento de los precios, con la promesa de congelarlos en la siguiente campaña si se consigue el anhelado ascenso a Primera División.

La fidelidad del sportinguista, constatada en la cadena de reveses deportivos de los últimos tres años, ha encontrado a su mejor aliado en las directrices por las que se está rigiendo el presente mercado de traspasos, con la apuesta de recuperar para la causa a varios jugadores criados deportivamente en Mareo. El patrón iniciado con Javi Fuego recibió un respaldo al cristalizar el complejo traspaso de Manu García, un golpe de efecto que originó un terremoto de alegría entre la hinchada y contribuyó a un fuerte empujón de la campaña de abonados. De las 6.900 renovaciones de la primera semana se pasaron a más de 15.500 en los quince días posteriores a la llegada del talentoso centrocampista a tierras asturianas.

La réplica de ese seísmo de expectación, con la inminente vuelta de Borja López, acentúa el sentido de pertenencia dentro de un estadio que forjó un estrecho vínculo con el equipo que consiguió el último ascenso del equipo a la élite del fútbol español, orquestado con una plantilla que contaba con una nutrida representación de canteranos a las órdenes de un entrenador que había iniciado su primer proyecto desde la jornada inaugural tras asumir las riendas del equipo meses antes en una situación de urgencia. «En aquella temporada la gente fue enganchándose más tarde porque fue más inesperado. Ahora las expectativas parecen más altas, pero esperemos que las cosas vayan saliendo bien desde el principio», expone Adrián Núñez, satisfecho con las líneas maestras para diseñar el primer proyecto desde el inicio a las órdenes de José Alberto, que como recuerda dio el salto al banquillo local de El Molinón «por aclamación».

«El concepto de plantilla es el que la afición venía pidiendo en los últimos años y vamos a ver si tenemos razón», indica el presidente de Unipes. «La gente se siente ilusionada con un proyecto que tiene lo que se demandaba a sus dirigentes, presencia de futbolistas de la casa», secunda su homólogo en la Federación de Peñas Sportinguistas.

Borrón y cuenta nueva en el seno de una hinchada que ha dado sentido al lema empleado por la entidad ('Un club con alma'), con su capacidad para mantener viva una pasión que se antoja inmune a los varapalos sobre el césped y condenada a convivir con el sufrimiento. Un desarrollo de la capacidad agonística que no ha mermado su extensa masa social, que será una temporada más la segunda más voluminosa de la categoría tras la del Zaragoza.

A la estela de la entidad aragonesa, que el pasado curso emitió 27.360 carnés 'blanquillos', el Sporting está un año más por encima de los 20.000 abonados, un umbral al que no llegan varios clubes de Primera. Con el lunes y el martes destinado a los cambios de asiento, el próximo miércoles la campaña se retomará con las nuevas altas. Con el techo histórico de la entidad fijado en los 24.400, cuando la afición volvió a dar muestras de su lealtad tras el varapalo del descenso a Segunda, El Molinón volverá a empujar a su equipo en una temporada de nuevas esperanzas.