Sporting: Isaac Cofie mantiene el equilibrio

Cofie mantiene el equilibrio
Eufórico. Isaac Cofie, en el centro de la imagen, tras el gol conseguido por Álex Alegría ante el Almería. / DAMIÁN ARIENZA

El ghanés es el mediocentro de la plantilla del Sporting con más victorias desde la titularidad

JAVIER BARRIOGIJÓN.

Siempre sonriente, a Isaac Cofie (Accra, Ghana, 1991) se le hizo largo el invierno. Vio en él más cemento de grada que otra cosa. Incluso el club valoró en algún momento su nombre como posibilidad saliente para relajar el techo salarial, pero finalmente se acordó que no sería uno de los futbolistas descartados para abrir la puerta a los nuevos. Miguel Torrecilla mantuvo su fe en el ghanés, confiado en que sería un jugador útil para José Alberto, que estuvo casi dos meses y medio sin darle bola en la Liga. «Mi objetivo siempre es mejorar. Puedes hacerlo jugando o estando fuera», verbalizó la semana pasada con naturalidad sobre ese largo periodo sin competición, animado solo por el oasis de la Copa.

De las grandes crisis surgen también buenas oportunidades y el derrumbe del Sporting en el inicio de 2019 sumió a José Alberto en una gran reflexión. Caviló y caviló, constatando que su once había perdido el centro del campo en algunos partidos, como en las visitas del Zaragoza y de Osasuna, y que empezaba a descoserse peligrosamente en las contras y tras alguna pérdida. Valoró entonces la posibilidad de recuperar al pivote ghanés, creciente en los entrenamientos, con distintos matices. Acostumbrado a bajar, recibir, girar y dar ese primer pase de seguridad, José Alberto le incrustó en un doble pivote con una función más táctica, forzándole a devolver con más velocidad, con un cometido más pretoriano, guardando las espaldas a Cristian o Nacho Méndez, este en el último partido.

A nivel estadístico, Cofie es un elemento sumamente valioso para José Alberto como lo fue antes para Rubén Baraja. Con el ghanés amarrado al once titular, el Sporting solo ha perdido cuatro partidos de dieciocho, con cinco empates y nueve victorias entre Liga y Copa. Con los números en la mano, es el mediocentro titular que ha participado en un mayor número de éxitos del Sporting esta temporada. Con Sousa se han ganado siete citas, con Hernán y Cristian, seis, y con Nacho Méndez, cinco. «Es un tipo de futbolista muy importante para mí en cualquier equipo para mantener ese contrapeso entre defensa y ataque. Hasta en los equipos grandes es necesario ese perfil», le valora el exrojiblanco Cristian Bustos, mediocentro de pulmón y de quemar zapatilla, ahora enrolado en el cuerpo técnico del Numancia. «Cofie tiene un gran despliegue físico y su mayor virtud es la contención. Su trabajo a lo mejor no es el más vistoso, porque a la hora de la creación interviene poco o solo para dar continuidad, pero cuando atacan al Sporting o se producen pérdidas, es muy necesario», abunda.

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Interviene Andreu Guerao, exfutbolista del Sporting y ahora agente de jugadores, representante de un perfil de mediocentro diferente. Ese que se busca con tanta reiteración en La Masía desde la irrupción de Milla y Guardiola, que abrieron camino y crearon escuela: «Cofie aporta una serie de cosas que otros, no. El tema físico: corte, brega, lucha. Cuando un equipo pierde con este tipo de jugador, la gente tiende un poco a echarse encima porque no es tan vistoso para crear, pero hay muchos ejemplos de futbolistas que han sido importantes en este club con ese perfil, como Sergio Matabuena, que, guardando las distancias, podía ser así. Por mi manera de entender el fútbol prefiero más un término medio, aunque creo que son jugadores importantes».

En ese terreno se mueve Cofie. Su aportación a ojos del aficionado está suspendida en un fino alambre, bajo sospecha, con su fútbol envuelto en una aureola gris, dividida la opinión entre las personas que afean sus prestaciones técnicas y otras que aprecian como un bien imprescindible dentro de un colectivo el fuelle que aporta y su buena lectura táctica, sobre todo cuando se embiste con dos delanteros tan marcados como Djurdjevic y Álex Alegría, con más movilidad y recorrido este que el serbio para enchufarse de cuando en cuando con los dos pivotes. En lo que va de temporada, sin haber tenido mucha continuidad, ha robado 101 balones, lo que le sitúa como uno de los futbolistas de la plantilla del Sporting más eficaz en esa labor de contención y freno al rival. El contador de pérdidas, su gran lunar, va disminuyendo.

Jugar a un toque

Fracasó el Sporting en su vuelta a la titularidad ante el Rayo Majadahonda, pero José Alberto ha ido refinándolo, coincidiendo en el pequeño estirón que ha pegado el equipo. «¡Un toque Cofie! ¡Con dos nos aprietan!», le recuerda el preparador del Sporting a lo largo de cada entrenamiento. Al final, el ghanés, oriundo de la misma ciudad que el reconocido Michael Essien, parece haberle pillado el tranquillo a la solicitud del técnico, quien, salvo sorpresa, volverá a alinearle en Córdoba con Cristian y Nacho Méndez disputándose la otra plaza, por la que puja con fuerza el canterano.

Precisamente en el Arcángel, en enero de 2008, reventó el partido (2-2) un centrocampista de curro y remango, más táctico que vistoso, que formó parte de una generación inolvidable del Sporting. «Tengo un recuerdo muy bonito de aquello porque era un día, además, cercano a Reyes. Tampoco estaba acostumbrado a marcar goles e hice dos. Todo se nos había puesto muy en contra, con los tantos del Córdoba y la expulsión de Míchel, y ese empate final nos supo a gloria», recuerda Sergio Matabuena, quien suma una interesante pincelada a este debate: «Todo depende de lo que quiera el entrenador y lo que busque. Si va a estar mucho tiempo sin el balón, o quiere jugar más al contragolpe, necesitará gente que recupere y coja segundas jugadas. Si va a pasar más tiempo con el balón, el juego demandará otro tipo de mediocentro». Como dato, el Sporting tuvo el 33% y el 46% de la posesión en los dos últimos partidos.

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