«¡Hay que sentir y vivir el partido!»

José Alberto, el pasado sábado, dando instrucciones a sus futbolistas. / DAMIÁN ARIENZA

José Alberto, hiperactivo antes de los encuentros, ha contagiado su personalidad al vestuario

JAVIER BARRIOGIJÓN.

«José Alberto tiene las ideas muy claras. Quiere ser entrenador y se guía por el rendimiento», resume certero el exfutbolista César Negredo, quien coincidió con el actual entrenador del Sporting en el vestuario del Covadonga. Todos los que han compartido camino con él confirman que aquellos meses, curtido en la dureza de Tercera y por primera vez liderando un vestuario adulto, le persuadieron de ir a por todas. «No recuerdo los términos de la primera reunión que tuvimos con él, pero sé que se nos presentó como es: humilde, llano, que venía del infantil del Sporting y que arriesgaba para medirse en un vestuario con gente adulta. Si le dan tiempo, va a ser un entrenador de mucho futuro», augura Negredo.

Cuatro años y medio después de aquello, José Alberto ha dado la vuelta a este Sporting como un calcetín, encadenando dos victorias consecutivas, poniendo tierra de por medio con el descenso y rebañando, milímetro a milímetro, puntos a la zona alta. Su mensaje ha sido muy claro desde su primera reunión con los jugadores. «Si no me entiendes, no te preocupes. Lo repito las veces que sea necesario», le ha espetado a los Robin Lod, Djurdjevic, Blackman y compañía, a los que se ha ganado en un tiempo récord, empezando a despertarles de su letargo. Sin ir más lejos, el serbio se desquitó el sábado con un extraordinario gol (el primero en la Liga), el finlandés sigue buscándose y el inglés ha contribuido en la mejora del panorama con dos prometedoras salidas desde el banquillo. «Siempre busca rendimiento. El que no lo dé, da igual quién sea, no lo va a tener sencillo», avisan en Mareo.

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Dentro del club valoran muy positivamente su acoplamiento al proyecto, al que ha llegado mostrando personalidad. En estas dos semanas se le ha visto tirar de las orejas a alguno de los nuevos por dar dos pases atrás; recuperar para la causa a jugadores como Peybernes, André Sousa, Geraldes, Traver y compañía; y hasta ha sido capaz de cambiar el guión de dos partidos sobre la marcha con dos correcciones ofensivas, sacrificando en ambas a un futbolista del pedigrí de Carmona. Incluso se ha salido del protocolo establecido en el 'robótico' fútbol actual con otras acciones externas. En la llegada del equipo el sábado a El Molinón, por ejemplo, descendió del autocar y, antes de cruzar la puerta del garaje, se giró y se fue a abrazar a su mujer y sus dos hijos, mezclados entre la muchedumbre.

El Sporting coló su cámara el sábado en el corazón del vestuario, justo antes del inicio del choque. El montaje del vídeo, que se extiende más allá de los dos minutos y que fue publicado ayer por el club, es muy revelador. Detalla con más tiempo lo que los habituales de Mareo han visto en estas dos semanas. El resultado muestra a un José Alberto eléctrico y nervioso, pura adrenalina, que no deja de caminar por todo el vestuario y de espolear a sus futbolistas con diferentes consignas ante del inicio del encuentro frente al Tenerife. «Las vueltas, importante, ¡eh! Los retornos, no os olvidéis, ¡eh!», grita un par de veces. También se detiene el entrenador con Lod y Peybernes, a los que estrecha la mano durante su apasionada alocución.

«Recuperamos y hacia adelante, y por fuera, ¡por fuera!», se arranca de nuevo el entrenador ovetense, que sigue reforzando el trabajo de la semana: «¡Llegar y poner, llegar y poner, preparar la segunda acción! El rechace, para dar continuidad. Las vigilancias, atentos a las vigilancias, ¡de acuerdo!». Y exige, sobre todo, actividad a sus jugadores, de vuelta a El Molinón. Que no muestren pasividad en casa. «¡Nadie está viendo el partido, lo estamos sintiendo, lo estamos viviendo!», repite. «Repliegue en campo rival, apretamos fuerte, ¡eh!», insiste, justo antes de lanzar un guiño a André Sousa y a su llegada en segunda línea. «André, acabamos», le pide. Canella, vestido de calle, también se suma a la arenga. «Intensos chavales, que jugamos en casa, ¡eh!», recuerda el capitán.

Laboratorio en La Fresneda

La hiperactividad que expresa en el vídeo es una extensión de la energía que proyecta en el día a día. En su nuevo cometido, el técnico ha ampliado su jornada laboral en Mareo, donde pasa horas, mañana y tarde, revisando detalles de la preparación de los entrenamientos y de los rivales. En La Fresneda tampoco desconecta mucho. En el garaje de casa instaló hace tiempo un pequeño laboratorio de ideas, donde afina la filosofía que reproduce el vídeo con un lenguaje telegráfico y muy directo: «Dar ritmo al balón. Lado, lado, poner y llegar (...). Dar continuación, dar y correr, generamos espacios», subraya. «¡Faltitas tácticas en campo rival! ¡Que nos den respiro, que nos permitan colocarnos y no estemos corriendo permanentemente detrás de ellos!», les recuerda. Concluye Canella con una proclama, de la que sale un grito coral dentro de un corro: «¡Juntos por un sueño! Uno, dos, tres ¡Sporting!». Comienza el partido.

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