Sporting | Kike Mateo apuesta al rojiblanco

Kike Mateo, durante un entrenamiento reciente con el CAP Ciudad de Murcia, al que dirige en la Tercera murciana./ANDRÉS MOLINA - FOTOMURCIA
Kike Mateo, durante un entrenamiento reciente con el CAP Ciudad de Murcia, al que dirige en la Tercera murciana. / ANDRÉS MOLINA - FOTOMURCIA

El actual entrenador del CAP Ciudad de Murcia, que fue jugador en Gijón y Elche, recuerda que «siempre me mojo y este fin de semana quiero que gane el Sporting» | «El equipo tiene que salir este domingo como si no hubiera mañana. Como se meta en 'play off' va a ser muy difícil que lo saquen de ahí», avisa el murciano

JAVIER BARRIO GIJÓN.

A más de ochocientos kilómetros de Gijón, en Murcia, Kike Mateo (Murcia, 1979) estará muy pendiente el domingo de lo que suceda en El Molinón. «Veo todos los partidos del Sporting», anticipa a EL COMERCIO el exfutbolista del conjunto rojiblanco y del Elche, siempre vertical y directo en sus reflexiones, reñido desde siempre con la ambigüedad. «¿Con quién va esta jornada?», se le pregunta. «Siempre me mojo. Con el Sporting. No es ninguna novedad, pero Gijón es la ciudad en la que más querido me he sentido y ahí está el equipo del que soy aficionado, aunque también le tenga cariño al Elche y le desee lo mejor. Pero, en este caso, que gane el Sporting y que ascienda a Primera», remata.

El desenlace del curso, con siete partidos para desenredar la trama, le pilla en medio de una guerra por mantener el asiento en la Tercera de su región del CAP Ciudad de Murcia, un equipo fundado hace una década por los aficionados huérfanos del desaparecido Ciudad de Murcia, influidos por la iniciativa popular que cristalizó en el Football Club United of Manchester, levantado por un numeroso grupo de hinchas del United, desencantados con su club cuando este pasó a ser propiedad de la familia estadounidense Glazer. Tras un primer año, con ascenso de Preferente a Tercera, el CAP se agarra hoy con uñas y dientes a la categoría. «Tenemos un equipo muy joven, con un presupuesto bajo, pero estamos a unas dos victorias de la salvación. Quedan cinco partidos», subraya.

La pelota vuelve a Gijón para bendecir la labor de José Alberto. «Desde que está el míster, el equipo ha ganado mucho. Por lo que percibo casi a mil kilómetros, los jugadores están más ahora con el entrenador que con Baraja. Es mi percepción. Se ve un equipo que sabe a lo que juega y la gente está muy unida», aprecia. En ese sentido, Kike Mateo sostiene que hay poco de casualidad en los ocho partidos que encadena el Sporting sin caer: «Para mí no es ninguna casualidad porque el equipo estaba medio muerto. José Alberto conoce a sus jugadores, incluso ha tenido alguno en el filial, y ha trabajado muy bien al equipo. Es el hombre indicado. Desde que está José Alberto, el Sporting sabe a qué juega y eso que él no ha hecho el equipo, se lo han dado».

Sí que asume, en cualquier caso, que la diferencia de cinco puntos fuerza al equipo a tener una reacción mayor. Y pone el listón alto. «Hay que ganar tres partidos seguidos. Si no lo hacen, lo van a tener muy difícil. Pero esa racha, que ya la han conseguido antes, les meterá en el 'play off'», opina. Y ahí el Sporting, aventura rotundo, será una roca inamovible: «La cosa está así y tienen que ser regulares y fiables, y ganar esos tres partidos. Pero como el Sporting se meta va a ser muy, muy difícil que lo saquen de ahí. ¿Por qué? Porque viene de abajo arriba, después de estar toda la temporada fuera y con una dosis de confianza brutal. Por todo eso creo que en un 'play off' sería el máximo favorito».

El primer 'play off'

De la ruleta rusa futbolística que decide tras el curso regular también sabe un rato. La estrenó él en la 2010-2011, precisamente con el Elche que entrenaba entonces José Bordalás, en un último episodio entre el equipo ilicitano y el Granada que terminó como el rosario de la aurora. No quiere remover tierra el exfutbolista, aunque todavía reconoce con el paso del tiempo el exceso de tensión que tuvo aquello: «Fue una eliminatoria muy caliente, con cosas extradeportivas, algún jugador que había sido tocado... Hubo de todo. Pasó el Granada después de empatar los dos partidos por el valor doble de los goles en el segundo. Creo que nunca he vivido una decepción como aquella porque para mí lo de Gijón fue todo éxito: un ascenso y dos permanencias que resultaron como otros dos ascensos».

Camino de esas eliminatorias radicales anda el Sporting, entregado al partido a partido. «La gente se piensa que eso lo inventó Simeone», protesta antes de conectar con el fondo de la cuestión. «Es el fútbol de siempre. Aquí, en Gijón, ya lo decíamos aquellos años Barral, Manolo (Preciado), yo... cualquiera del equipo. No hay otra forma de entender esto, especialmente en la situación del Sporting. Hay un partido el domingo, a esta hora, contra este rival y hay que reventarlo», remata, añadiendo que «el Sporting tiene que salir el domingo como si no hubiera mañana porque si gana, con un Málaga-Mallorca, dará un paso muy importante».

Más Sporting

La conversación amplía horizontes futboleros, centrada más en su incipiente trayectoria profesional como entrenador. Confiesa que sus ideas beben, sobre todo, de Mendilibar, Bordalás y Preciado, los tres técnicos que más le han influido, ilustrando sus gustos balompédicos de forma sonora. «Todo va en función del equipo que uno tenga y, en mi caso, hasta del campo en el que juegue, de hierba artificial y de 100 por 58. De todas formas, si me pregunta si soy 'guardiolista', para nada. No soy un entrenador al que le guste que sus equipos 'mamoneen' mucho con el balón. Me va más el 'rock and roll': salir en velocidad, centros por banda, fútbol rápido. Que traten bien el balón, por supuesto, pero sin 'mamoneo'».

Ese aguerrido estilo desea, sincero, trasladar algún día al Sporting. Aunque reconoce que todavía le falta callo, Kike Mateo confiesa que «mi sueño es entrenar algún día al Sporting, pero sé que es algo lejano». Antes, asume, «tengo que hacer muchos méritos y kilómetros, formarme, porque soy novato, y aprender. Si algún día me llega la oportunidad, no quiero defraudar a nadie».