«Tenemos que tranquilizarnos»

Francisco Molinero, durante el partido ante el Reus. / ARNALDO GARCÍA
Francisco Molinero, durante el partido ante el Reus. / ARNALDO GARCÍA

Molinero recuerda que las prisas no son buenas y que «este tipo de rachas pueden pasar en el fútbol»

ANDRÉS MAESE GIJÓN.

No hubo autocrítica en el vestuario del Sporting. Las escasas palabras que se pudieron obtener ayer tras el empate ante el Reus, apenas hablaron cinco jugadores, dejaron como conclusión que los hombres de Rubén Baraja se fueron con un sabor «agridulce» por el resultado obtenido después de «mostrar nuestra mejor versión».

Resultan llamativas los análisis de los futbolistas, que aludieron al choque con un cierto aroma de optimismo por el planteamiento ofrecido ante Reus, pese a que fueran despedidos entre abucheos. El sportinguismo rompió su silencio y mostró su descontento. Un hecho que para un veterano como es Molinero sirve de poco. «Tenemos que tranquilizarnos todos un poco», hizo hincapié.

La crispación se apoderó de una grada que solicitó la destitución de Rubén Baraja. «No es un día difícil solo para él», explicó Roberto Canella, que ayer cumplió su partido 300 con la camiseta del Sporting. El capitán subrayó que «todos estamos en el mismo barco y es un momento complicado para todos».

Como suele ser habitual en este tipo de casos, los dedos señalan al banquillo, pero el lavianés destacó «el gran trabajo que hacemos en los entrenamientos con Baraja». «Estamos con él», insistió. El problema, a su juicio, no llega porque se preparen mal los encuentros, sino por no saber plasmar el fin de semana lo que se ensaya en la Escuela de Fútbol de Mareo.

Tampoco fue crítico Diego Mariño. El gallego destacó el papel de los rojiblancos sobre el terreno de juego. «El fútbol fue injusto con nosotros, hubiera sido una barbaridad haber perdido el partido», comentó el guardameta, que apenas tuvo trabajo. Este fue el primer análisis de un hombre que encuentra explicación a las críticas del sportinguismo en los partidos a domicilio: «Entiendo que la afición esté fastidiada por el partido de la semana pasada. El Reus no hizo nada, simplemente aprovechó el pequeño despiste que tuvimos. No puedo poner ningún 'pero' al encuentro que hicimos».

Una conclusión bien parecida a la de Francisco Molinero, que también indicó que «a la mínima que tuvieron una acción clara, nos hicieron gol». «Nos merecimos los tres puntos», hizo hincapié. Tanto él como Canella se mostraron participativos en la parcela ofensiva, pero sus centros no encontraron rematador. Djurdjevic no dio con el balón en el área rival y continúa sin estrenarse como goleador del Sporting. «Lo intentamos por todos los lados. Nos ha faltado picardía dentro del área», subrayó el lateral diestro.

Por su parte, Canella se refirió al serbio como un jugador «que nos aporta mucho en el ataque». Además, el lavianés admitió que el delantero «no está teniendo suerte, pero son rachas. «Hay que animarlo porque sabemos de su potencial», dijo.

También tuvo tiempo para agradecer el cariño recibido por la afición en el homenaje que protagonizó antes de comenzar el partido. «Es un orgullo llegar al partido 300, pero no acompañó el resultado», indicó.

Antes de abandonar el estadio, Diego Mariño recalcó el buen papel del Sporting en un partido en el que «no merecimos otra cosa que no fuera ganar». El meta fue más allá y comentó que «este es el camino que tenemos que seguir. Ahora tenemos dos partidos lejos de casa para poder lograr dos buenos resultados».

Pocos más futbolistas desfilaron ante los medios de comunicación. No fue una tarde fácil para la primera plantilla. Su gente les recibió de la misma manera que les despidió. Mientras aplaudían en el centro del campo a la grada, esta les devolvió los aplausos con una sonora pitada que aún retumbará en sus oídos.

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