El Molinón desconecta

Las gradas de El Molinón presentaron numerosos asientos vacíos. / ARIENZA
Las gradas de El Molinón presentaron numerosos asientos vacíos. / ARIENZA

El estadio rojiblanco registró su peor entrada de las últimas seis temporadas, con apenas 11.135 espectadores

VÍCTOR M. ROBLEDO GIJÓN.

Hacía mucho tiempo que la grada de El Molinón no registraba un aspecto tan frío como el de ayer. Se notó desde horas antes del comienzo del partido entre Sporting y Albacete, con relativa facilidad para aparcar en los aledaños del estadio y los accesos desde la autopista muchísimo menos congestionados. La imagen no engañaba cuando el balón comenzó a rodar. Por momentos -muchos- incluso podía oírse con nitidez las indicaciones que los futbolistas se daban sobre el césped.

En total, fueron 11.135 los espectadores que acudieron al partido entre el Sporting y el Albacete. La cifra no es solamente la peor de la temporada, sino también de los últimos años. Para encontrar un dato tan bajo hay que remontarse hasta la penúltima jornada de la temporada 2012-2013, con José Ramón Sandoval al frente del banquillo rojiblanco.

Aquel día 2 de junio de 2013, solo 8.187 acudieron al partido frente el Recreativo de Huelva. Antes hubo una marcha de protesta contra la dirección del club promovida por Unipes, Tu fe nunca decaiga y Ultra Boys. Más de la mitad de abonados del club en aquel entonces optaron por no acudir al encuentro en señal de protesta. Fue la despedida de una temporada en la que el equipo, recién descendido, ni siquiera logró clasificarse para el 'play off'. La trayectoria actual recuerda a la de entonces.

Respecto al anterior partido en El Molinón ante el Lugo, la asistencia registró un descenso de más de cinco mil espectadores. Los sportinguistas que acudieron ayer al estadio estuvieron acompañados por un centenar de aficionados del Albacete.

El partido careció de tensión tanto en el césped como en la grada. Lo único que encendió el ánimo del público fue la actuación arbitral del vasco Vicandi Garrido, muy discutida desde que mostró la primera cartulina amarilla a Nacho Méndez. La expulsión de Peybernes poco antes del descanso por doble amonestación avivó las protestas. En la segunda mitad la afición se tomó con humor algunas de sus decisiones y ovacionó al colegiado al amonestar a algunos jugadores del Albacete.

Desde varios sectores del estadio se escucharon durante el partido cánticos contra la directiva. El juego ofrecido por los rojiblancos en un partido sin trascendencia alguna tampoco sirvió para calentar un ambiente frío hasta el extremo. Algunos detalles de Pedro Díaz, debutante en El Molinón en competición liguera, despertaron tímidos aplausos.

El Molinón despidió a su equipo con indiferencia. Ni siquiera hubo grandes protestas cuando el árbitro señaló el final y comenzó a sonar por megafonía el himno rojiblanco. La mente parece puesta ya en la próxima temporada.

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