El Molinón pierde la fe

El exportero rojiblanco Roberto, actual entrenador de metas del Lugo, se abraza con Fernando Fueyo. / A. G.
El exportero rojiblanco Roberto, actual entrenador de metas del Lugo, se abraza con Fernando Fueyo. / A. G.

El Molinón registró su peor entrada de la temporada y despidió con pitos a los jugadores del Sporting

VÍCTOR M. ROBLEDO GIJÓN.

El de ayer fue un día extraño en el entorno de El Molinón, al menos antes del partido. El estadio rojiblanco permaneció aletargado hasta prácticamente la hora del comienzo, con mucho menos colorido y ruido del habitual. La llegada de los autobuses, un termómetro para medir la temperatura de la Mareona, apenas congregó a una treintena de espectadores. El horario seguramente no ayudó , pero tampoco la derrota del pasado fin de semana en Mallorca.

El primer aplauso de la tarde fue para Roberto Fernández. El exportero del Sporting, actualmente en el cuerpo técnico lucense, recibió el cariño de su vieja afición nada más poner un pie en el estadio. Roberto se fotografió con varios seguidores y saludó a viejos conocidos. Tras completar el calentamiento con los metas del equipo se fundió en un abrazo con el padre Fernando Fueyo junto al túnel de vestuarios.

El Lugo no estuvo ni mucho menos solo en su desplazamiento. Unos cuatrocientos aficionados gallegos acompañaron a los suyos en un partido clave en su pelea por la permanencia. Desde media mañana se vieron en la cuidad camisetas y bufandas del equipo. A muchos se les recordó el empate del Lugo ante el Girona que dio el ascenso al Sporting en 2015. El anuncio de su presencia en El Molinón a través de la megafonía fue acogido por la Mareona con una gran ovación.

Dani Martín se estrenó ayer en El Molinón en un partido de Liga. El joven meta gijonés recibió los primeros aplausos al salir a calentar junto a Christian Joel, con el estadio prácticamente vacío aún. El sportinguismo quiso así trasladarle su apoyo antes de su debut.

La primera parte finalizó con una gran protesta del público a la labor arbitral por la tarjeta amarilla que mostró a Molinero en la penúltima acción. También fueron muy discutidas varias faltas sobre Álex Alegría que dejó sin señalar.

En la segunda parte, la pobre imagen ofrecida por los rojiblancos fue encendiendo el ánimo del público. Robin Lod recibió pitos en su salida del terreno de juego al ser sustituido por Carmona. La imprecisión de los de José Alberto, incapaces de trenzar una jugada limpia de ataque, desesperó a los suyos.

El Molinón registró ayer la peor entrada de la temporada, con 16.206 espectadores. La cifra está por debajo incluso de la del partido ante el Córdoba de la primera vuelta, en el que se congregaron 16.282 aficionados. El público despidió al equipo con una gran pitada e incluso se oyeron gritos de '¡directiva, dimisión!'. El sportinguismo ha perdido la fe.