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Sporting | Un naufragio sin plan B

Djurdjevic se dispone a tirar a puerta presionado por el defensa Álex Muñoz. / CARLOS GIL
Djurdjevic se dispone a tirar a puerta presionado por el defensa Álex Muñoz. / CARLOS GIL

El Sporting sucumbió en un final de temporada aciago en el que adoleció de capacidad para reinventarse | El bajón de algunos de los jugadores importantes, la ausencia de alternativas tácticas y la inexistencia de fondo de armario, claves en el fracaso

ANDRÉS MENÉNDEZ GIJÓN.

Desde la victoria ante el Granada (1-0), el Sporting se ha caído sin remedio con todo el equipo. Hasta entonces, José Alberto había revitalizado el curso con una remontada meritoria a partir de cambios reconocibles: un estilo ordenado, eficaz, identificable, recuperando a jugadores olvidados y dar (muchos) galones a Álex Alegría, firmado en el comprometido mercado invernal. Los reajustes situaron al equipo a tiro del 'play off', pero la reacción inicial ha demostrado ser inestable, cortoplacista. Sin plan 'B'.

El agite que promovió el técnico tuvo un efecto positivo inmediato, aunque, por momentos, dio la sensación de ir al límite de sus posibilidades. Tanto en la dirección técnica, sin capacidad de sorpresa, como en los recursos disponibles en la propia plantilla, recurrieron a un grupo fuerte de jugadores que llegaron a un nivel alto, aunque poco a poco se han descabalgado sin remedio. La ausencia de variables ha mermado las posibilidades del remonte. Tras unas semanas de rodaje, los técnicos se decidieron por el 4-4-2, con un estilo de juego directo en busca de los dos referentes en ataque (Alegría y Djurdjevic).

El paso de las semanas ha detenido el efecto inicial. Los rivales endurecieron la marca sobre Alegría, que evidenció un importante déficit físico. El desplome afectó a la defensa. Por momentos eficiente, poco a poco se convirtió en otro elemento igual de vulnerable. El rendimiento de los extremos (en constante cambio de nombres) nunca estuvo al nivel y el estilo directo, que tuvo su 'sumun' en el derbi, se convirtió en previsible. Los técnicos no han acertado, por distintos motivos, en encontrar alternativas tácticas para impulsar una reacción final.

En el momento que el Sporting dejó de destacar en las áreas, empezó el desplome. En ataque solo Djurdevic, uno de los nombres más fiables del proyecto, ha sido el único destacado. El bajón de Alegría ha coincidido con el del equipo. El extremeño lleva los mismos partidos en tres meses (9) que en el último año y medio. Demasiados minutos y responsabilidad para un jugador que tenía un déficit tan obvio. En defensa, el nivel individual, con el ejemplo de Babin, irreconocible en los últimos encuentros, también se ha visto afectado.

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El fondo de armario ha sido más un problema que una solución, o un recurso último cuando las lesiones y sanciones han sacudido el 'once'. José Alberto, como sucediera el curso pasado con Rubén Baraja, se ha fiado poco del banquillo. En los últimos cuatro partidos nunca ha realizado cambios pasada la hora del encuentro. En La Romareda, la primera sustitución llegó en el minuto 74. La última, el debut de Pedro, en el 88. Síntomas de falta de confianza.

La llamada segunda unidad no ha existido nunca. Cuando ha caído el nivel de los titulares, algunos de forma grosera, la cobertura de los suplentes no ha sumado. En algunos casos por falta de confianza, como Lod, quien deja una sensación de melancolía, y en otros 'refuerzos', poco comprometidos con el objetivo. También faltó liderazgo.

El mercado invernal ha ofrecido un rendimiento inestable. A nivel individual, Alegría, que tiene difícil continuar en el club, empezó siendo clave, pero se ha apagado. Aitor García, en propiedad, ha sido más importante en sus ausencias que en sus participaciones. Por último, Ivi López ha estado en modo avión, en paradero desconocido, sin aparente involucración en el proyecto.