«No hay ningún tipo de esperanza»

Babin, ayer, vigilado por Manu Barreiro. / ARNALDO GARCÍA
Babin, ayer, vigilado por Manu Barreiro. / ARNALDO GARCÍA

«Teníamos muchos sueños y no se ha cumplido ninguno», sentencia Babin

ANDRÉS MENÉNDEZ GIJÓN.

Fue un empate, pero por la huella que dejó el resultado pareció la peor de las derrotas. Se alargó unos minutos el desfile de los jugadores rojiblancos por zona mixta. En esta ocasión no hubo música en el vestuario. No había nada que celebrar. Se escuchó el silencio amargo de una plantilla que entendió que en el día de ayer se escapaba, salvo el mayor de los milagros, la temporada. Todos los capitanes, a excepción de Diego Mariño, lesionado, pararon por zona mixta.

En el desfile de los jugadores, el discurso más singular y pesimista fue el de Babin. «Estaba más decepcionado después de los partidos ante el Mallorca y Nástic», comentaba cabizbajo y con la mirada perdida, antes de reconocer que «no estoy ni triste. No sé. Tengo una sensación muy rara». El francés fue el único de todos los jugadores en dar por sentenciada la temporada: «Se nos va el 'play off'. No hay ningún tipo de esperanza». Especialmente crítico se mostró con la falta de acierto goleador del equipo. «El cero a cero refleja un poco lo que ha pasado en las últimas semanas», dijo, para después añadir que «el fútbol es cosa de las áreas. No es por desmerecer a nadie, pero si tenemos ocasiones y no las metemos, no podemos ganar».

Desde Mareo, a lo largo de la semana se había cocinado el encuentro como una final, la primera de cinco (cuatro con el 'extra' del Reus). Mientras que el discurso del vestuario se había mantenido firme a lo largo de la semana en hacer pleno al quince, el central, según parece por lo que dijo ayer, no era tan optimista. «En Mallorca ya había asumido que se había acabado todo. De los últimos once partidos habíamos perdido uno, pero de los últimos doce también ganamos tres. Veníamos de muy atrás», sentenció el defensa del Sporting.

Igual, o incluso, más contundente se mostró con el análisis del curso rojiblanco. «La temporada es una decepción», porque, amplió, «teníamos muchos sueños por cumplir y no se ha cumplido ninguno». «A nivel colectivo ha sido muy decepcionante», insistió, antes de matizar que «no es por echar mierda hacia el club, o hacia el equipo, es la sensación que tengo».

Cuestionado por cómo encaraba el final de la competición sin nada en juego, el central no mostró preocupación alguna. «No es complicado porque el verano que bajamos a Segunda estábamos descendidos y jugábamos ante el Betis. Ese partido quedamos empatados (2-2) y había un ambiente difícil. Yo personalmente en ese encuentro había cumplido», señaló, sin entrar a valorar en la respuesta que tendrá la afición: «La gente que haga lo que quiera. Puede pitar o aplaudir. Yo tengo muy claro que voy a pelear hasta el final por ganar los partidos y ayudar a este club».

Babin no entró valorar su futuro en el Sporting, en estos momentos en punto muerto, con escasas posibilidades de continuar, a tenor de la frialdad que transmitió su reflexión y las alturas de la competición. «No soy ni optimista, ni pesimista», comentó.

No fue el internacional por Martinica el único jugador en hablar en zona mixta. El primero en hacerlo fue Pablo Pérez, que ayer se reenganchó a la titularidad por la sanción de Djurdjevic. «Es un resultado que no queríamos. Evidentemente buscábamos los tres puntos», señaló el canterano, que crítico las perdidas de tiempo del equipo gallego. «Ellos trataron de parar el ritmo de partido. Que si al portero le dolía la cabeza, que si había una tangana... Les ha funcionado», lamentó. Pese a todo, el atacante mantuvo un mínimo de esperanza: «Hasta que las matemáticas no digan lo contrario tenemos que seguir peleando».

Ir a ganar a Zaragoza

El mismo discurso repitió Carmona, ayer desplazado a la suplencia por Robin Lod. «Quedan cuatro partidos y tenemos que pelearlo», dijo, aunque señaló que lograr la remontada en estos momentos «está difícil». De la misma forma, Canella comentó que «hay que ir a Zaragoza a ganar», pese a que está «muy difícil» conseguir el objetivo, aunque no deben «rendirse». El capitán comentó que «algunos jugadores notaron la presión», por lo que había que «ayudarles». «Cuando más fastidiados están, es cuando más lo necesitan», analizó.