El Comercio
Sporting

Una puerta entreabierta

Reygadas, con García Amado, en su visita a Gijón.
Reygadas, con García Amado, en su visita a Gijón. / E. C.
  • Paralizado por la irrupción del fondo británico, Reygadas y el Grupo Gem se mantienen a la expectativa de los acontecimientos

El futuro del Sporting continúa dilucidándose en los despachos, donde prosiguen las gestiones entre la familia Fernández y los representantes del grupo británico, encabezado por Omar Zeidán, con la previsión de que el plazo para la resolución de la operación se amplíe hasta finales del mes de enero. Los abogados Ramón de Santiago y Javier Guisasola mantienen, en ese sentido, un fluido intercambio de documentación estos días para generar el marco propicio para avanzar en la compra-venta.

El resto de las opciones, mientras, mantienen una postura muy discreta, a la expectativa, con la sensación en el exterior de que las relaciones han ido enfriándose de forma paulatina, especialmente la que representa la vía americana, aunque la familia Fernández mantiene su habitual prudencia y no cierra la puerta a ningún escenario. Tampoco los interesados en adquirir el paquete accionarial mayoritario del Sporting.

Aparentemente rezagada en esta carrera, sobre todo después de la fuerte irrupción del fondo inglés de capital riesgo, la denominada vía americana se abrió al inicio del verano en una gestión directa del gijonés Ramón Rodríguez, presidente de la empresa Future Players, una figura clave en todo el proceso y la persona que puso en contacto a ambas partes. Desde el primer momento y hasta hace unas semanas era la opción que más convencía a la familia Fernández por la solvencia que presentaba.

Detrás de este abogado de Miami, con vínculos con el mundo de la comunicación en Estados Unidos, está un fuerte conglomerado de inversores, según pudo saber EL COMERCIO. El Grupo Gem (Global Emerging Markets), junto al empresario mexicano y otra serie de socios, intentó adquirir el Valencia hace varios meses. Presentado en la ciudad del Turia por Arturo Torró, alcalde de Gandía, terminó retirándose del proceso al considerar que estaba «viciado» y que tenía poca «nitidez», y de denunciar distintas irregularidades. Sería Peter Lim, finalmente, el que se haría con las riendas del club.

La propuesta de este grupo inversor, que se ha mantenido en un escrupuloso segundo plano, fue la primera que se puso sobre la mesa para la compra-venta del Sporting. El abogado mexicano, que comenzó a entablar contactos con el club rojiblanco por la mediación de Future Players -interlocutor autorizado en la gestión-, es la cabeza visible del proyecto. Y, aunque su nombre tenga una sonoridad anónima, no es Reygadas un desconocido para el fútbol español. Colaborador de la Federación Española de Fútbol y la Liga, es uno de los responsables de organizar las giras de la selección cuando ésta viaja a Estados Unidos.

En un inicio, la opción que representaban de forma conjunta Gem y Reygadas era una propuesta que agradaba de manera especial a la familia Fernández, al entender que la solvencia que otorgaba al club la presencia de este grupo inversor -estima su volumen de negocio en 3.400 millones de dólares- era garantía suficiente para la viabilidad futura del Sporting. La vía americana había realizado una exhaustiva auditoría, seleccionado un equipo gestor de su confianza y diseñado un plan deportivo, en el que sobresalía la recuperación de la residencia y la creación de un centro de alto rendimiento. Pero en algún momento del camino la negociación entre ambos se fue enfriando. Sobre todo a raíz de que Reygadas, seducido por lo que había visto del Sporting, decidiera abordar la aventura en solitario, tratando de obtener la financiación económica a través de distintos socios, durante un periodo en el que el empresario disponía de exclusividad en las negociaciones.

Organigrama directivo

En esa carrera, el mexicano mantuvo el apoyo de Gem como inversor, de una petrolera texana, y de Hans Hertell, un reputado político estadounidense, presidente de la corporación Hertell Group, así como de Cameron McKenzie, su vicepresidente, quienes integrarían un futuro organigrama ejecutivo con Reygadas, así como el propio Ramón Rodríguez. Todo esto, no obstante, quedó paralizado con la irrupción del fondo de capital riesgo inglés que representa Zeidán, decidido a hacerse con el control del Sporting. Reygadas, no obstante, no renuncia a la posibilidad de hacerse con el club, pero el escenario actual ha provocado que el grupo que capitanea mantenga otros frentes abiertos y haya iniciado contactos con otro equipo.