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Joaquín, en el nuevo campo de fútbol playa instalado en Mareo.
Joaquín, en el nuevo campo de fútbol playa instalado en Mareo. / AURELIO FLÓREZ

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«Me siento orgulloso de lo que hice en el Sporting»

  • Joaquín Alonso

  • Exfutbolista del Sporting

  • «Lo que hizo el equipo este año tuvo mucho más mérito que el ascenso de la pasada temporada»

El nombre de Joaquín Alonso (Oviedo, 1956) va implícitamente ligado a la historia del Sporting. Nadie vistió más veces la elástica rojiblanca, sumando un total de 644 partidos, distribuidos en 16 temporadas, desde 1976 a 1992. El eterno capitán cumple hoy sesenta años y es momento para hacer balance de su trayectoria, desde aquel crío que jugaba en el barrio de La Fuente de la Plata hasta nuestro días en los que reparte el tiempo entre la asociación de veteranos que preside y la selección española de fútbol playa que dirige.

-Después de 60 años y todo lo que ha vivido no me lo imagino sin un balón al lado.

-Siempre el balón. Desde niño ha sido algo innato y cercano para mí. Luego como profesional he podido seguir esta vinculación

-¿Aún se acuerda del principio?

-Claro, jugábamos en la carretera o en los descampados de Llamaquique. Yo me hice jugando en la calle.

-¿Cómo fueron sus comienzos?

-En el Instituto Alfonso II. Fue el año de infantiles. Sin embargo, las notas no fueron muy buenas y mi padre me quitó del equipo. Luego no volví a jugar hasta los 16 años como federado. Aquellos años jugaba con los amigos del barrio hasta que un día Jesús Cadavieco, que era amigo de mi padre, me consiguió una prueba en el Astur y me ficharon.

-Visto y no visto en el Astur.

-Sí, ese mismo año que debutaba ya jugué con el equipo de regional y ganamos el Trofeo de Barrios al Oviedo. A los dos años, Enrique Casas me llevó con él para el Sporting.

-Llega al Sporting con 18 años...

- Me cedieron primero al Industrial y luego al Deportivo Gijón, que era el filial. Ese año en Tercera -que equivaldría a la Segunda B actual- disfruté mucho del fútbol. Entonces no tenía un planteamiento claro de que iba a ser profesional. Aquella etapa me ayudó a crecer.

-Toda la vida en el mismo club. ¿Nunca pensó en jugar para otros equipos?

-A toro pasado, cuando dejé el fútbol, se me pasó por la cabeza. Lo piensas y valoras la posibilidad de ir a una Liga menor y aprender un idioma diferente. Algo así como lo que está haciendo Villa en Estados Unidos. Sin embargo, las circunstancias me llevaron a hacerlo de otro modo. Tengo que confesar a que a nivel profesional nunca me arrepentí. Me siento muy orgulloso de lo que conseguí en el Sporting y de haber sido parte de un club especial.

-Pocos pueden decir que han jugado toda su carrera defendiendo los mismos colores.

-El otro día estaba entre los candidatos a recibir el premio de fidelidad a un equipo, que entrega el Athletic, junto con Puyol y Maldini. Solo compararme con ese tipo de jugadores me hace valorar lo que conseguí.

-Habrá pasado por momentos malos? ¿Cuándo a uno le pitan no tiene ganas de buscar una salida?

-No, además yo cogí una época muy buena. Cuando me pitaron estaba empezando y no era nadie en el Sporting. Tuve, además, dos entrenadores claves como Miera y Novoa que siempre me respaldaron. Una de las capacidades que tiene un futbolista profesional es superar ese tipo de situaciones. Gijón y el ambiente que se respira, así como jugar con un campo lleno como El Molinón ayuda a dejar atrás los miedos.

-Justamente mañana, coincidiendo con su aniversario, se cumplen el 25 años de la victoria del Sporting en Valencia que catapultó al club a la UEFA por última vez.

-Aquello fue impresionante. Uno de los mejores recuerdos mejores que tengo. El equipo respondió a pesar de la dificultad del partido. A la vuelta en Gijón, no fue ni media docena de personas a recibirnos.

-¿No se valoraba lo que hacían?

-Digamos que la afición estaba mal acostumbrada a los logros del equipo. Los objetivos eran distintos y la permanencia se daba por hecho cada temporada. Aquel gran equipo se confeccionó con muchos futbolistas de la casa que, encima, llevaban muchos años jugando juntos.

-¿Cómo fue su experiencia con la selección española?

-Hubo de todo un poco. El Mundial 82 nos dejó un poco tocados. A nivel particular, para mí fue difícil volver a estar en una convocatoria. A pesar de que había ofrecido un nivel muy alto en el Sporting me penalizó durante cuatro años lo que ocurrió en el Mundial. Los jugadores de los equipos, teóricamente menos fuertes, contábamos con cierta desventaja.

-Hablaba antes de la UEFA. ¿Cuándo volveremos a ver al Sporting jugando competición continental? ¿Será posible a medio plazo?

-Ojalá. Hemos vivido dos temporadas durísimas. Nadie contaba con el ascenso, pero lo de este año... Fue mucho más difícil, porque se mantuvo la categoría a pesar del nivel de equipos que había. Ahora lo importante es que el club esté saneado, tener los pies en el suelo y acertar con los fichajes. Se han marchado futbolistas importantes pero también es verdad que otros han dado un paso adelante. Entre todos hay que consolidar el club.

-¿Temió por la desaparición del Sporting?

-Nunca teníamos que haber llegado a una situación tan extrema. Fue un desfase tremendo después de una gestión que no fue la adecuada.

Nunca teníamos que haber llegado. Ahora hay que seguir construyendo el futuro y me parece muy acertado hacerlo manteniendo la confianza en el actual cuerpo técnico.