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«Tengo fecha de caducidad en el Sporting: 2019»

Javier Fernández, presidente del Sporting, posa ayer para EL COMERCIO en las instalaciones de Mareo.
Javier Fernández, presidente del Sporting, posa ayer para EL COMERCIO en las instalaciones de Mareo. / DANIEL MORA
  • Javier Fernández , Presidente del Sporting

  • «No sé si esta será la solución buena o no, pero conviene que haya un cambio de accionariado en el club»

Todavía se nota la helada mañanera cuando Javier Fernández (Gijón, 1964) se pone la chaqueta para recorrer Mareo durante la sesión fotográfica previa a su entrevista con EL COMERCIO. Minutos después, ya en el salón de reuniones del consejo y evitando el asiento que preside la sala, el máximo dirigente del Sporting se toma su tiempo para responder con meticulosidad a cada pregunta. Desde la parcela económica, con la que no racanea en detalles como anticipo a la junta, a la deportiva, en la que sí se permite el regate en corto a las puertas del mercado. No lo hace con otras cuestiones de índole más personal.

-¿Mantiene la idea de abrir el escenario de venta cuando concluya su proyecto a tres años?

-No voy a quedarme eternamente. No puedo, ni debo. Intentaremos, si hay alguien con interés real de hacer un equipo más grande y ánimo de invertir, abrir esa posibilidad. Ahora bastante tenemos con el día a día. Siempre hay llamadas para esto, pero explicamos que en este momento no existe oportunidad de nada.

-Están generando mucha preocupación los inversores extranjeros que llegan al fútbol español.

-La Liga está formando un comité de análisis para los inversores que llegan a España. Ya se puede usar como asesoramiento y dentro de unos años posiblemente estos inversores que vienen de fuera tengan que pasar una verificación. Tampoco puede aterrizar aquí cualquiera y comprar un club sin capacidad económica.

-¿Su decisión de salir del Sporting es firme?

-Es prácticamente obligada.

-¿La fecha límite es 2019?

-Sí. Es una opción. Hay implicaciones familiares, personales, de la ciudad. También conviene que aquí haya un cambio de accionariado. No sé si esta será la solución buena o no. O si llegará ese día y me dirán que aguante. Pero el planteamiento es ese. Más tiempo me parece excesivo. Se pasa mal aquí. Hay momentos buenos, pero también de lucha personal. Esa es mi fecha de caducidad en el Sporting: dos años más, 2019.

-El Sporting despide 2016 de forma preocupante en lo deportivo.

-El año pasado estábamos en una situación muy difícil y nos salvamos. Hay margen de corrección, porque todavía quedan cinco meses, aunque es verdad que hasta ahora no hemos llegado al nivel que esperábamos en cuanto a resultados y clasificación. Pero hay que tener confianza en esta gente, en la plantilla y en el cuerpo técnico. Vamos a salir de esta.

-¿Ha visto a Abelardo en su peor momento?

-Siempre le veo cuando las cosas van mal y siempre está abatido. Sufre mucho con el equipo y el club. Luego tiene un proceso y va recuperándose. Al segundo día del partido contra el Villarreal ya estaba con unas sensaciones normales, pero ese día estaba más abatido de lo normal. También es duro, ¿no? La memoria es corta. Llevamos dos años de éxitos de la primera plantilla dirigidos por Abelardo. Y duele que a uno le pidan que se vaya de su casa cuando hace seis meses era el héroe de la ciudad. Eso es duro. Pero tiene que asimilarlo y pensar que el bien del Sporting es que haga un trabajo como el que está haciendo.

-¿Llegó a poner su cargo a disposición del consejo?

-No. Le vi aquel día, le di ánimos y poco más. No era el momento para otra cosa. Hablé cinco minutos con él y le transmití palabras de ánimo; le dije que lo mejor estaba por venir y que había que seguir tirando del carro. Confiamos en él para este proyecto y seguimos en ello. Abelardo tiene contrato hasta 2020 y cuando lo firmamos no era de farol. Hay un deseo de mantener un proyecto firme. Cuando llegué en 2013 al club habían pasado cinco entrenadores por el banquillo en el último año. Creo en los proyectos duraderos y en la gente que conoce el club, no solo el primer equipo, sino todo el Sporting.

-Casi todos los dirigentes españoles tratan de corregir las crisis desde la destitución del entrenador. ¿Quiere marcar un estilo?

-Soy muy pragmático o realista, pero los cambios de entrenador dan los resultados que dan. Las dinámicas, salvo casos puntuales, no cambian. Incluso van a peor. Soy de tener confianza en alguien que, además, confirma una trayectoria.

-Abelardo les ha pedido un mediocentro muy específico en este mercado invernal...

-Pedir no pide. Es un trabajo con la dirección deportiva. Pero sí, es el puesto clave ahora mismo y la prioridad número uno. A partir de ahí, si se puede conseguir algo más en el mercado, intentaremos llegar a ello.

-¿Es la prioridad sobre otras posiciones, como la banda?

-Sí. Hay que cerrarlo primero. Es una posición tan importante que tenemos que dedicar el máximo esfuerzo, no solo a la búsqueda, sino a lo económico. La prioridad del Sporting es el mediocentro. Si a partir de ahí tenemos otras posibilidades, seguramente se traerán.

-¿Para cuándo lo esperan?

-Si podemos cerrarlo mañana, mejor que dentro de una semana, pero no es solo una cuestión nuestra. Dependemos de un equipo, de un jugador y de unos intermediarios. No tenemos todavía un punto de cierre, así que entiendo que en menos de una semana no se va a cerrar nada.

-El mediocentro ya era una prioridad en el verano y se falló en su contratación...

-Posiblemente no se haya acertado con el jugador en cubrir esa posición o el rendimiento de los que están ha sido menor del esperado. Tampoco es un problema de fallar o no, pero sí de potenciar cuando hay la oportunidad.

-Le pregunto por Jony, por el que Abelardo ha mostrado su interés en su regreso. ¿Serían un escollo las declaraciones que hizo en su salida para su vuelta?

-Nunca he querido ser un inconveniente. Pero lo de Jony es una situación difícil porque hay otro club detrás, un director deportivo que le ha llevado a Málaga, un cambio de entrenador, un salario importante y un acuerdo de cuatro años. Hablar de cualquier cosa a partir de ahí es tontería. ¿Sobre las declaraciones? Con Jony he tenido conversaciones, incluso hace dos meses, y cualquier malentendido está aclarado. Hubo un malentendido por unas declaraciones, que fue público, pero nunca dijimos nada contra él.

-¿Les ha llegado alguna oferta por Meré?

-No hasta la fecha. Saben que hay una oposición del consejo y mía hacia cualquier negociación por Meré. Ni siquiera nos pasan ofertas. No ha llegado nada porque ya hemos dicho previamente que no queremos establecer una negociación. Salvo que llegue una oferta mareante, ni tan siquiera vamos a hablar. Alcanzamos un acuerdo en agosto muy importante para el club y para el jugador. Hemos dado por resuelto este asunto, que para nosotros era preocupante. Nuestra trayectoria en los dos últimos años es no vender a nadie.

-¿Qué supone la renovación por treinta años más de la concesión de El Molinón

-Es una tranquilidad para las cuentas. Era el único ratio que nos quedaba por cumplimentar. Si no, habríamos tenido que ir a unos cuatro años en función de los beneficios. Tener el patrimonio positivo nos permite tener los datos correctos en cuanto al 'fair play' financiero en Liga y UEFA, además de poder acudir a la banca convencional, con unas cuentas saneadas para acudir a una negociación con unos intereses muy bajos. Ahora también disponemos de una estabilidad como institución. Con el patrimonio neto negativo estábamos en causa de disolución, un poco cubiertos por el concurso de acreedores, pero este finaliza en un año. Ha sido una labor intensa con el Ayuntamiento. Nos habían solicitado unos cambios y se han llevado a cabo.

-¿Por qué trasladaron el segundo préstamo con Bravo Capital a IBB, un banco alemán?

-Con Bravo Capital hicimos dos créditos: uno que tuvimos que pagar en el año, hasta junio de 2016, y el segundo, que nos dieron para el pago del acuerdo de diciembre del año pasado. Con este había dos escenarios en función de si se lograba o no la permanencia. Cuando esta se confirmó, al no haber intereses fijados, pudimos renegociar el acuerdo. Hemos ido a bancos españoles, extranjeros, incluso a Bravo Capital. Al final las mejores condiciones eran las de IBB. Con ellos hemos llegado al acuerdo y con unos intereses mucho más bajos que el año anterior. Ese crédito lo vamos pagando este año. En junio de 2017 estará amortizado.

-¿Y cuánto les queda por pagar?

-De los diez millones que se habían contratado nos quedarán por pagar para la junta seis millones y poco.

-El convenio recoge ya por escrito la prohibición de la comercialización del nombre de El Molinón.

-Era una posibilidad que habíamos barajado, pero siempre a expensas de que el Ayuntamiento diera su aprobación porque es el propietario del estadio. Se ha incluido ese punto y hay que aceptarlo. Forma parte del convenio. Pero si nos llega alguna oferta importante y buena para todos, iremos con ella y trataremos de que se reconsidere esta posición. Y no pensamos simplemente en el Sporting cuando hablamos de ese dinero. Lo que se nos había ocurrido era destinar algo al fútbol base o al deporte de formación gijonés. Pero es una decisión del Ayuntamiento. No abandonamos esa idea.

-¿Qué cantidades manejan para comercializar el nombre del estadio?

-No hemos pensando en menos de tres o cuatro millones de euros al año.

-¿Y otra alternativa?

-La única es la compra de El Molinón y eso entiendo que ahora es inasumible. De hacer una inversión, la primera sería, en cuanto tengamos capacidad, asumir la compra de Mareo, que es ahora mismo lo que nos interesa. Pero hay varios pasos por hacer y un proceso con el club en Primera, con unas perspectivas de ingresos que permitan asumir los nueve, diez u once millones de euros en los que se cierre la negociación.

-¿La compra de El Molinón se la han planteado?

-No es algo que hayamos pensado y eso que otros clubes lo han hecho. No tenemos números en la cabeza, ni hemos empezado esa discusión.

-¿Cómo se justifica esa reducción tan grande en la previsión de superávit, de ocho millones a 1,5?

-Vamos a dar una explicación detallada en la junta. Pero son los 3,3 de Doyen, que no estaban en ningún lado. También hay una cantidad destinada al pago de recargos e intereses de la deuda corriente que se abonó a Hacienda en julio, que no estaba contemplada. Hay otra cifra de personal, en jugadores, porque al tener una mayor cuantía procedente de la televisión se nos permitió ir al límite del tope salarial. Eso ha supuesto casi dos millones más. Luego está la indemnización del antiguo director general (Alfredo García Amado), que se ha recogido íntegramente y que no estaba en el presupuesto. Hay otra partida de atrasos de salarios de todo el personal correspondiente a 2012, 2013 y 2014. Y luego la desviación por el tema de la liquidación de Kappa, de 300.000 euros. Fundamentalmente es eso.

-¿El contador de la deuda se pone a cero en 2017?

-Lo de la deuda a cero es casi imposible. Hay una concursal ordinaria de 1,2 millones de euros que va a quedar porque pertenece a gente que no ha solicitado el pago de ese dinero. Esa deuda va a seguir viva. Nos queda luego una partida de 1,1 millones de euros de la devolución de las marcas al Ayuntamiento, que sigue sus plazos y finaliza en 2018. También una parte del videomarcador, aunque es por un convenio con Cajastur que se intercambia por publicidad, y la deuda corriente, la que corresponde al final de la temporada, que se paga en los dos primeros meses del año siguiente y que resulta difícil que baje de los seis millones. Siempre habrá una deuda de entre seis y diez millones de euros, que será mayor o menor en función de la categoría y el presupuesto, salvo que se corrija con beneficios futuros. El resto estará eliminado en diciembre de 2017, salvo las cantidades que le he mencionado.

-Se ha generado un gran debate con la propuesta del cambio de estatutos para que los miembros del consejo puedan cobrar...

-Es un debate que no sucede en el ámbito de la empresa. En cualquier firma de Asturias, el consejero que tiene una dedicación, no el que va simplemente a votar, está retribuido. Llevamos cuatro años aquí y nunca hemos cobrado nada. A nivel particular, un presidente con una dedicación exclusiva debe cobrar un dinero. Tiene que vivir de algo. ¿Significa eso que vamos a pagar más por personal? No. La partida de gastos de personal no deportivo no crecerá respecto a la 2011-2012. Será menor. Vamos a una contención. Hace dos años estudiamos incorporar a un director general y los salarios eran superiores al que voy a percibir yo. Utilizamos ese porcentaje (0,65% de la cifra real de negocio del Sporting) como un máximo, pero vamos a estar por debajo de esa cantidad. Dejamos cabida por si un consejero entra, que entendamos que necesita una retribución, haya colchón para ello.

-¿Puede influir en el tope salarial?

-No. El tope salarial viene influido al final por el volumen de ingresos y las deudas atrasadas. Hay un tope que marca no más del 70%. De ahí hay que deducir la deuda que haya con entidades financieras y públicas. Siempre habrá ese 30% de margen.

-En principio esa medida se orienta hacia usted y se aplicará, cuando se apruebe en la junta, desde esta temporada.

-Sí. A partir de esta temporada.

-¿Se contempla una remodelación del consejo?

-No. Ni a corto plazo, ni a seis meses. La estructura del Sporting se ha renovado plenamente y se han creado unas direcciones que están compartiendo planta con el consejo. Se va a crear la Fundación, que está en proceso de aprobación de estatutos, y una dirección de desarrollo de marca para una expansión que no éramos capaces de hacer.

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