Un oasis para Isma Cerro

Isma Cerro se dispone a controlar un balón para disparar, tras el entrenamiento de ayer, entre José Alberto y Djurdjevic. / ARNALDO GARCÍA
Isma Cerro se dispone a controlar un balón para disparar, tras el entrenamiento de ayer, entre José Alberto y Djurdjevic. / ARNALDO GARCÍA

El cacereño completa por sorpresa quince minutos de disparos a puerta con Djurdjevic y José Alberto | «¡Ya lo tienes! ¡Está chupado!», le animaron un grupo de aficionados cuando terminó el ejercicio y concluyó el entrenamiento

JAVIER BARRIO GIJÓN.

Sucedió en el final del entrenamiento, con los jugadores recogidos en el vestuario y el campo número 2 semivacío. Mientras se activaba la otra liturgia de la jornada, los tratamientos, masajes o la búsqueda del jugador de turno para la rueda de prensa, José Alberto se quedó en el verde con Djurdjevic. «A los palos, ¡eh!», le pidió el entrenador, buscando engrasar el remate del serbio, aprovechando su descanso del fin de semana. Ambos iniciaron uno de los ejercicios más clásicos del fútbol, repitiendo una y otra vez la misma secuencia: control y remate ajustado. Con la derecha y con la izquierda. «A los palos, a los palos», insistía José Alberto, buscando un mayor ajuste en la finalización frente a Christian Joel y Javi Benítez. «Eso es», le felicitaba José Alberto con el balón estrellándose contra la red.

Cuando el serbio ya llevaba embolsados un buen puñado de disparos apareció por allí Isma Cerro junto al readaptador César Castaño, su sombra, tutor, entrenador, confidente, jefe y amigo desde que el mediapunta sufriera una gravísima lesión en la rodilla derecha en el Carlos Tartiere. De eso van ya cinco meses y medio. En ese momento, el técnico le invitó a dar un paso más, con el visto bueno de Castaño, y el cacereño se animó a probar con el disparo a puerta al lado de 'Djuka', superando otra barrera más en su recuperación. Varios seguidores seguían la secuencia con interés sentados al lado del campo.

«Terminamos de entrenar y solemos hacer algo de disparos a puerta, pero más controlado. Este jueves fue la primera vez que ensayó el tiro de esta forma, con fuerza», explicaba César Castaño, quien ampliaba sobre la experiencia que «se encontró muy bien, era un poco un premio para él porque llevamos cinco meses de trabajo físico muy duro». El mediapunta cacereño trabaja con garbo, arrancando hojas del calendario, para llegar a tiempo a la pretemporada con el Sporting, que será en las primeras semanas de julio, dentro de un par de meses. Focalizado en el trabajo físico en este tramo de la recuperación, el más duro, en las próximas semanas comenzará a intercalar más el balón con el físico, disfrutando ayer de un suculento aperitivo.

Bajó las escaleras y controló el primer balón que le pasó José Alberto. Un derechazo fuera. «Bueno, para ser la primera...», bromeó el futbolista rojiblanco. Mientras, Djurdjevic observaba con atención. «Déjame calentar un poco», pidió Cerro. Segundo, fuera. A la tercera, bingo. Y a la cuarta, cuando su pie empezó a quitarse el óxido y a coger agilidad, recordando las distancias y mejorando el tacto. «¡Bien, Isma!», le gritó José Alberto.

«¡Acabar con gol!»

Además de los porteros, el entrenador, el delantero y el propio César Castaño, el utillero Pablo Caso y el cámara Borja Medio, del departamento de comunicación del club, seguían con atención el serial de disparos del jugador que, después de calentar, empezó a alternarse ya con Djurdjevic. «¿Puede también disparar de primeras, con contacto fuerte?», preguntó José Alberto. «¡Debe!», replicó rápido César Castaño. El técnico, entonces, hizo botar el balón alto para que los dos engancharan como pudieran el balón en la caída. «¡Acabar con gol!», pidió el entrenador del Sporting para finalizar. Dicho y hecho. Luego llegaron los aplausos de distintos aficionados. «¡Ya lo tienes, Isma!», le gritaron. «¡Está chupado ya!».