Optimismo y buen ambiente en la vuelta al trabajo en Mareo

Los futbolistas del Sporting, sonrientes, durante el regreso a los entrenamientos en Mareo. /  J. C. TUERO
Los futbolistas del Sporting, sonrientes, durante el regreso a los entrenamientos en Mareo. / J. C. TUERO

La plantilla desprendió sensaciones de unidad y alegría en la regreso a los entrenamientos después del notable estreno liguero en Gerona

A. MENÉNDEZGIJÓN.

Olvidado el disgusto del empate sobre la bocina, la sensación que proyectó el Sporting en el regreso ayer a los entrenamientos en Mareo refrendó el ambiente de optimismo que se desprende en las horas posteriores al encuentro en Montilivi. Apenas pasaban unos minutos de las tres de la tarde cuando la plantilla, agotada por el esfuerzo, acentuado por el calor y la altísima humedad a lo largo del desafío en Gerona, arribó en las instalaciones rojiblancas. Antes del entrenamiento, marcado a las cinco, los jugadores descansaron en las habitaciones instaladas en la Escuela de Fútbol.

Previamente, la expedición rojiblanca, que en Gerona contó con el respaldo de los consejeros Ramón de Santiago y Fernando Losada, tuvo una jornada de lunes larga, iniciada por carretera desde el Hotel Meliá, ubicado en Gerona, hasta el aeropuerto de El Prat y después por aire de vuelta a Asturias. En el vuelo, la expedición coincidió con el exguardameta del Oviedo Esteban.

Las primeras horas dejaron un poso de cierta decepción por la sensación de haber podido llevarse los primeros tres puntos en juego. También emergió algún pensamiento de disconformidad con la aplicación del debutante VAR, sobre todo en la expulsión de Damián Pérez y en el tiempo de prolongación, alargado hasta los ocho minutos. Pero, con el paso de las horas, la sensación, con cautela, fue de satisfacción por la imagen proyectada en un escenario de máxima exigencia , que confirma el optimismo emitido desde hace semanas con la planificación de la plantilla.

Tras descansar en las habitaciones de la Escuela de Fútbol, la plantilla, puntual, saltó al campo número 2 de Mareo para realizar un entrenamiento con carácter regenerativo, dividido en dos bloques: un primer tramo dirigido por el preparador físico Fran Albert y una segunda parte, ya sin los titulares, en la que solo participaron los futbolistas sin carga de minutos, con mucho protagonismo para el balón.

Complicidad con Damián

Durante toda la sesión, los futbolistas exhibieron sonrisas y gestos de complicidad y unidad, sobre todo con el argentino Damián Pérez, expulsado por el VAR y defendido por algunos de los 'pesos' del vestuario en zona mixta. Ayer, durante el regreso a los entrenamientos, Damián, arropado por sus compañeros, no dio sensación de vulnerabilidad y estuvo con una permanente sonrisa durante toda la sesión.

El portero Joel Jiménez completó el entrenamiento, mientras que Morillla y Gragera se reincorporaron con los mayores. También formaron parte Berto Espeso y Christian Joel, que completarán la temporada en dinámica del primer equipo. Cordero se desplazó a Almendralejo para acompañar a su familia debido al fallecimiento de su padre.