Sporting | Los Pajaritos para no caer más bajo

José Alberto, de espaldas durante el entrenamiento de ayer, observando a sus jugadores en el calentamiento. / ARNALDO GARCÍA
José Alberto, de espaldas durante el entrenamiento de ayer, observando a sus jugadores en el calentamiento. / ARNALDO GARCÍA

El Sporting busca un triunfo para frenar su caída después de tres derrotas consecutivas | José Alberto, con un nuevo plan de respuesta a la defensa de los contragolpes, mantiene la duda con el dibujo

JAVIER BARRIO

Seguramente no será Los Pajaritos el mejor escenario, con callo en Segunda y fama de inhóspito para el visitante, pero es el que toca. En su hora más oscura, con bajas de calado, Babin y Canella, al Sporting no le queda otra que ganar hoy para recuperar respeto, hacer más agradable su tránsito hacia el final y, sobre todo, para alimentar sus canijas opciones de alcanzar el 'play off', ciencia ficción para muchos, a distancia sideral tras la victoria del Cádiz. Los rojiblancos saldrán a pelotear en la sobremesa soriana a catorce puntos del sexto, acelerada ese brecha por un mes de febrero terrorífico, encadenando tres derrotas consecutivas para precintarlo. Marzo empieza hoy para el Sporting, arropado por cerca de un millar de aficionados que suspiran por una alegría y por no caer más bajo.

No habrá más segundas oportunidades tras una temporada extremadamente irregular, que ha precipitado al equipo de José Alberto hacia una peligrosa medianía, mirando más hacia los puestos bajos y con un descontento social que algunos aprovechan para canalizar a través de graves pintadas como algunas de las que se vieron ayer en Mareo. Los propios futbolistas se toparon con un desagradable mensaje al cruzar la puerta principal. El ruido llegó hasta el Numancia y al resto de oponentes de los gijoneses, que se frotan las manos al olor de la sangre. En estas catorce jornadas (quince con los tres puntos del Reus), el Sporting se juega bastante. Dirección deportiva, técnicos y algunos jugadores aclararán su futuro, entre nubarrones.

Más Sporting

Coordinado el mensaje de la semana, dejando de lado cualquier mención al 'play off', el Sporting se adentra esta tarde en lo desconocido, presentado como un campo de minas. Frente a un oponente de distinto trazo, cómodo en esa mitad de la tabla y sin una exigencia tan superlativa desde el palco y la grada, con un ramillete de futbolistas bien engrasados en esta categoría y algunos más prometedores e interesantes, el equipo de José Alberto envidará con un halo de incertidumbre. La debilidad defensiva marcó el trabajo de la semana, sobre todo en la defensa de las acciones de estrategias, en ataque o en la respuesta a un contragolpe, y quedó suspendida en el aire la posibilidad de que repita con el 4-2-3-1 o vuelva al 4-3-3, forrando con un tercer mediocentro.

En cualquiera de las dos alternativas, el ghanés Isaac Cofie parece haber recuperado la atención de José Alberto, convencido de que le otorga un punto de equilibrio y de físico al once, necesario en un momento de tanta vulnerabilidad. Sorprendió, en ese sentido, el descarte de Hernán Santana, caído en desgracia en los dos últimos partidos, que permaneció en Gijón junto a los lesionados (Lod o el desconocido Ivi López, entre ellos), y Álvaro Jiménez, descabalgado hasta de las convocatorias tras la llegada de Aitor y una mayor satisfacción con Traver. Carmona, mientras, no admite mucha discusión en la libreta. Al autocar también se subió el recuperado Nacho Méndez y Noblejas.

Viejos conocidos

Remendado por ese trabajo extra, el equipo buscará una tirita ante un equipo preñado de viejos conocidos. Aritz López Garai y Cristian Bustos lideran a este Numancia, rupturista con la tradición futbolera de Soria. Torció el morro su grada con un inicio sin rastro del fútbol directo de siempre, con más floritura y posesiones largas, sello inconfundible del entrenador vizcaíno, creciente en su trayectoria. Con Borja Viguera en el vestuario, el mercado de invierno añadió al lote a David Rodríguez, uno de los delanteros más respetados de Segunda. Junto a estos, conocedores de la sobreexcitación que siempre existe en Gijón, regresará Alain Oyarzun. Una de esas rarezas de extremo zurdo. De capa caída en el verano, renacido en Soria como el máximo asistente de la categoría.

Contra ese grupo, el Sporting caminará sobre un fino alambre, con la intención de comenzar a mejorar su aspecto ante su gente, pero con el riesgo a terminar el día con otra caída terrible. Ya no queda red para soportar el enésimo costalazo de los rojiblancos. El final del curso puede convertirse en un martirio para todos sus protagonistas con todo un mundo por delante. Hasta un derbi.