El récord de Ricardo

Ricardo y Ortiz, en 1993, en una visita del exgoleador cuando el gijonés era delegado del Sporting./
Ricardo y Ortiz, en 1993, en una visita del exgoleador cuando el gijonés era delegado del Sporting.

Marcó 46 goles en 34 partidos de Liga en la temporada 1956-1957, cedido por el Valencia al Sporting

MANUEL ROSETY

Desde hace casi 62 años, el récord de Ricardo se mantiene en vigor, sin visos de que pueda llegar a alcanzarse de nuevo. El valenciano anotó 46 goles en 34 partidos ligueros con el Sporting, en los que destacó otro registro que tampoco se igualó, con seis goles marcados en un partido. El damnificado fue el Lérida, que también sufrió la goleada récord de la historia del club gijonés con un 11-0 que ahora es casi impensable que pueda darse.

Ricardo Alos Bailach llegó al Sporting en el verano de 1956 cedido por el Valencia. A sus 25 años era su última oportunidad, ya que en el Mestalla había mostrado detalles, pero sin transmitir seguridad de que podía llegar a la élite. Antes había destacado en el Moncada de su localidad natal y en el Atlético Saguntino, en el fútbol modesto. Había jugado un partido amistoso con el Valencia, frente al Glasgow Rangers. Su estancia en Gijón era una prueba, cuando ya tenía 25 años.

En Gijón dio un resultado excepcional, porque fue máximo goleador de la categoría, con una cifra que en la actualidad sigue siendo un récord. Los 46 goles de Ricardo en aquella temporada contribuyeron al ascenso del Sporting, que también conserva el récord de equipo más goleador en la categoría, con 107 goles en aquella temporada, en la que con su eficacia pasó a la historia del club gijonés.

El moncadense jugaba de interior izquierdo, con una forma de juego que tenía cinco delanteros. En aquella temporada, Sánchez y Armengol eran los extremos, con Ortiz como delantero centro, flanqueado por Biempica y Ricardo de interiores, pero con la misión de pisar el área. De hecho, a los goles del valenciano se sumaron una docena de Ortiz y quince anotados por Biempica, que había debutado en la campaña anterior con 18 años. El exjugador valenciano se compenetraba muy bien con Ortiz, con quien tenía una amistad personal, al margen del fútbol.

Ricardo enseñó su casta goleadora desde la primera jornada, en el viejo Carlos Tartiere. Después dejaría registros interesantes, como cinco goles al Caudal y cuatro al Éibar, el día que se confirmó el ascenso matemático. También le endosó tres a la Cultural, en los dos partidos, en Gijón y en León, y al Alavés, en Vitoria. El exjugador valenciano marcó goles en 23 de los 34 partidos que disputó con el equipo rojiblanco.

Su trayectoria en el Sporting despertó el interés de los técnicos valencianos, aunque Ricardo envió una carta a su club para pedir su continuidad en Gijón, lo que le fue denegado. Vicente Peris, secretario técnico de la época en el club levantino, tuvo en cuenta aquel deseo suyo de no regresar a Mestalla. El moncadense señaló en una entrevista en EL COMERCIO publicada el 19 de abril de 1993, sobre su paso por Gijón, que todo lo que ganó en su vida deportiva fue «gracias al Sporting». Su contrato con el Sporting era de 750 euros (125.000 pesetas de la época), más otros 150 euros si jugaba ocho partidos. El Valencia le había ofrecido 300 euros por jugar los partidos de Copa, pero rehusó para venir a Gijón, donde se jugaba su futuro, ya que si no llega a dar un buen resultado hubiera quedado sin equipo.

A la temporada siguiente, con el Valencia, compartió el puesto de máximo goleador de Primera con Di Stéfano, del Real Madrid, y Badenes, del Valladolid. Previamente intervino en dos partidos amistosos con el Valencia, once días después de despedirse del Sporting, contra el Vasco de Gama, en el que anotó su primer gol como valencianista. También intervino en un partido de la selección española, en categoría B, en Portugal, sin más presencias.

En las siguientes campañas perdió protagonismo, para seguir en el Murcia, donde tampoco destacó, y en el Onteniente, donde acabó su trayectoria como futbolista. Luego haría sus pinitos como técnico en el fútbol base del Moncada, pero empezó a cansarse cuando las tácticas empezaron a ser conservadoras. Ricardo tiene una calle con su nombre en Moncada, su localidad natal y su lugar de residencia, donde se tuvo en cuenta su trayectoria deportiva.

Con las tácticas actuales, Ricardo sería un mediapunta, pero con ambición goleadora, por lo que si jugara por detrás del delantero centro específico, como era el Ortiz de la temporada que estuvo en Gijón, buscaría la fórmula para pisar el área y ver portería. Este tipo de jugadores no abundan. Por lo menos, el Sporting no los encuentra. Así es la historia.

 

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