Candy, la capitana del Sporting, dice adiós: «Mi recuerdo más especial es el partido en El Molinón»

Candy Fernández, frente a las oficinas de las instalaciones de Mareo./JOAQUÍN PAÑEDA
Candy Fernández, frente a las oficinas de las instalaciones de Mareo. / JOAQUÍN PAÑEDA

La emblemática jugadora del Sporting Femenino se despide por motivos laborales de la que ha sido quince años su casa

MARÍA SUÁREZGIJÓN.

Una de las jugadoras emblema del Sporting Femenino, Candy Fernández (Tineo, 1990), se despide de la que ha sido su casa durante los últimos quince años. Más de la mitad de su vida es lo que ha dedicado la defensa rojiblanca a pelear sobre el verde y, ahora, la exigencia de entrenarse en un club del que formará parte siempre le lleva a poner fin a la etapa en su club para centrarse en el trabajo y dejar paso a las generaciones que vienen por detrás. La asturiana, en cualquier caso, seguirá coordinando el Campus de Mareo, pero no como futbolista si no es para estar «al cien por cien».

Candy, que posiblemente no cuelgue aún las botas, se va con sueños cumplidos y otros por cumplir como jugadora. Sin embargo, esta referente de Mareo ya dibuja otros nuevos: formar algún día a las futbolistas rojiblancas del futuro.

-¿Qué le lleva a dejarlo en este momento? ¿Cuándo lo decide?

-Hace un mes. Es muy duro y cansado compaginar trabajo y entrenamientos. Los del Sporting requieren el 100% de cada una de nosotras y en esta situación a veces es complicado darlo. El cuerpo técnico contaba conmigo para la temporada que viene, pero también entienden mi situación.

-¿Seguirá ligada a club? ¿Cuelga las botas definitivamente?

-Me veo para seguir compitiendo algún año más, pero en algo que no requiera tanta exigencia como el Sporting. Aún no tengo muy claro qué haré. Seguiré siendo coordinadora del Campus de Mareo y me gustaría entrenar en un futuro alguna de las categorías del femenino, pero eso ya no depende de mí.

-¿Hay miedo al día a día tras tomar la decisión?

-He tenido dudas y ha sido una decisión muy difícil, pero una vez tomada creo que es lo mejor. Ahora solo pienso en descansar y veremos el día a día después del verano.

-En estos quince años en el club, ¿cuáles han sido los mejores momentos? ¿Y los más amargos?

-Las despedidas de compañeras y amigas que han ido dejando el fútbol por diferentes circunstancias son momentos difíciles. Sin embargo, lo más duro fue vivir las lesiones de rodilla de Acu y Eider. Entrenamientos y partidos están llenos de buenos recuerdos, pero el partido de El Molinón es el más especial.

-¿Qué supuso ver al equipo entrar en la estructura de Mareo?

-Ya estábamos gozando de muchos privilegios de Mareo sin llamarnos Sporting gracias al trabajo de Juan Luna -exentrenador-, pero cambiar de nombre fue la guinda del pastel.

-Empezó a jugar mucho antes de esa guinda. ¿Cómo recuerda sus inicios?

-Empecé con seis años en las antiguas Escuelas de Mareo que había por toda Asturias, ya que mi padre entrenaba en la de Tineo. Cuando desaparecieron, ese mismo equipo se federó como Suroccidente y con 13 años ya me llamó Seni, el entonces entrenador del Mareo Femenino.

-En su adiós recordaba viajes de 180 kilómetros para entrenarse y del esfuerzo de tu familia. ¿Cuál es esa cara B casi diaria que hay detrás de los 90 minutos de un partido?

-Muchas jugadoras pasamos por esas dificultades. El esfuerzo de mi familia ha sido brutal y mi único deber era responderles con buenas notas. Todo este camino no habría sido posible sin ellos.

-¿Qué cree que es lo que ha cambiado para que ahora el fútbol femenino viva esta evolución constante cuando hace un par de décadas costaba hacer un equipo y hace apenas un lustro tener una liga regional de más de diez clubes?

-La visibilidad de los medios. Desde que las empresas se interesan en invertir en las ligas femeninas. Esa visibilidad repercute también en que las niñas quieran jugar. Cada vez haya más equipos y, a su vez, cada vez hay más calidad.

-¿Qué futuro cercano le augura a este Sporting Femenino cuyos cimientos están ya asentados en Mareo gracias a figuras como la suya?

-Dejo el equipo en buenas manos. Ahora mismo están creando un bloque competitivo y en unos años se podrá luchar por el ascenso.

-Y hablando de figuras importantes, entre sus agradecimientos siempre hay personas anónimas que han trabajado en la sombra por el fútbol femenino. ¿Quiénes son y qué representan para usted?

-Se me vienen a la cabeza las capitanas que yo tuve de referencia en Mareo: Su, Vero y Ana Gamundi. Ellas han luchado tanto o más que yo por el presente del Sporting femenino.