El Sporting, a todo gas para el Arcángel

El Sporting, a todo gas para el Arcángel
DELANTEROS. Djurdjevic trata de realizar un control acrobático. / FOTOS A. GARCÍA

El equipo, que abre al público la sesión de mañana en El Molinón, da un trato de 'final' a la cita

JAVIER BARRIOGIJÓN.

A la tercera tiene que ser la vencida, insinúa el Sporting con su movimiento. Nadie del vestuario se atreve a verbalizarlo públicamente, agarrado a ese perfil bajo que se ha impuesto en la caseta, pero el pensamiento es muy claro. Se palpa en los pequeños detalles de esta semana. La cuadrilla de José Alberto está 'encabezonada' con no dejar escapar la tercera oportunidad que se le abre el domingo para encadenar tres victorias consecutivas. Y el destino ha querido que sea en Córdoba, donde anticipó su derrumbe en el último 'play off' y no gana desde hace algo más de diecisiete años. Todo justo antes de un derbi que ha subido de graduación y ganado en equilibrio, y frente a un contendiente de rasgos sportinguistas, sobresaliendo Miguel de las Cuevas, agarrado a una de sus últimas opciones de supervivencia.

La del Arcángel no es una cita ordinaria. Nada huele a rutina desde la misma preparación del viaje a Córdoba. José Alberto ha hecho modificaciones sustanciales en su hoja de ruta semanal. Para empezar, el equipo se entrenará mañana por la tarde en El Molinón, a las 16.30 horas, acordando los técnicos que todo se desarrolle a puerta abierta para que haya público en la sesión. Liturgia previa de cita de altura. El club, en ese sentido, habilitará la tribuna Oeste para los aficionados que estén interesados en ver trabajar a los jugadores en directo. «A ver si esta semana podemos ganar también y mirar para arriba. ¿Por qué no?», se le escapa a Álvaro Traver. Lejos de esa tímida mención, nadie quiere reflexionar sobre el 'play off', a ocho puntos, pero no se da la batalla por perdida.

Más Sporting

No será tampoco rutinario el desplazamiento a Córdoba, que madrugará al viernes, aunque el partido del Arcángel sea de domingo (16 horas). Jugadores y cuerpo técnico tienen prevista una parada intermedia en Málaga, aprovechando la circunstancia que llevará al equipo a aterrizar allí, donde quedará concentrada la plantilla entre el viernes y el sábado. Para este último día está fijado un entrenamiento a las 11 horas que, en principio, será en las instalaciones del Málaga. Aún no está cerrado este extremo. El club andaluz tiene que acomodar su agenda del fin de semana, con partidos y entrenamientos de sus equipos, para ver en qué campo puede ejercitarse al Sporting antes de seguir por la tarde hasta Córdoba.

El viaje de vuelta, entrando ya de lleno en la semana del derbi, se producirá como en los viejos tiempos. En autocar, desde la ciudad de La Mezquita hasta Gijón. Pero eso será otra historia. «Lo que hay que hacer es mirar al partido de cada semana», repite Traver, antes de incidir en que «sabemos que queda bastante, que tenemos que centrarnos en esta semana, intentar ganar, y luego ya veremos». Las dos victorias y el nuevo sistema, con los dos delanteros, han llenado de medida ilusión al vestuario, sin bajar la guardia: «Hemos cambiado de sistema y con dos delanteros somos más prácticos. Sabemos que si defendemos bien, todos juntos, vamos a tener nuestras ocasiones».

Conversación con Cofie

Con el componente energético de José Alberto de siempre, la jornada de ayer también tuvo un barniz diferente. Se escuchó al preparador rojiblanco con el chorro de voz de siempre: «¡Apretamos tras pérdida, hostia!». Pero más que las directrices, los pequeños detalles empaparon el entrenamiento, que confirmó la recuperación definitiva de Roberto Canella. Listo para la batalla. Más dudas dejó Mathieu Peybernes. El francés completó algo más de una hora de trabajo y luego se retiró. Su temprana salida, en cualquier caso, había sido consensuada con anterioridad con los servicios médicos. Hoy seguirá asumiendo carga de trabajo para ver si logra recuperarse totalmente de la sobrecarga que arrastra. Hay confianza en ello. Y Babin, de carrera continua, siguió con su evolución, sin descartarse para Córdoba si tuviera la certeza de que no existen riesgos de recaída y su rotura fibrilar está ya cicatrizada. Este no parece, en todo caso, el escenario más factible en este inicio de la semana. El único que permanecía ayer en otra onda era Nick Blackman, sin contar para José Alberto y con un paisaje feo hasta el verano, al que llegará sin contrato y con una temporada casi en blanco a sus espaldas, además de sus problemas de rodilla.

No se pasó por alto el último aparte que José Alberto mantuvo con Cofie, pizarra en mano el técnico, para continuar con el proceso de engrase del ghanés en el centro del campo, con Nacho Méndez como posible acompañante en Córdoba, pese a la vuelta de Cristian Salvador. Tampoco se obvió el trabajo específico desarrollado, con el equipo partido entre atacantes y defensas, con los centrocampistas y extremos cargando sobre los primeros y alimentando en otro lado a los segundos. Iván Hernández cogió la batuta de estos últimos, que trabajaron en los movimientos de basculación, tratando de afinar aún más el sistema defensivo y la sincronización de los zagueros. En el otro campo, con la voz en grito de José Alberto, se perfilaba el ataque. Rápido, con muy pocos toques y vertical. El mismo espíritu futbolístico que embistió al Almería. No se vio a Aitor García, con trabajo de descarga. Nada serio.

Nadie en el vestuario ondea la bandera blanca. La consigna es arrancar los tres puntos como sea del Nuevo Arcángel. Y luego ya vendrá el derbi. Pero tras el pitido final. «Para eso queda muchísimo», dijo José Alberto hace un par de semanas. Ahora está más cerca, en un cierre del mes de marzo frenético, en el que el Sporting tiene la oportunidad de resurgir ante el Córdoba y frente al Oviedo, del que nadie suelta prenda. Hay, de hecho, una norma interna en el vestuario sobre ello. Ni una palabra en relación al eterno rival hasta que termine el encuentro del domingo. Hay mucho en juego.

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