El Sporting hace aguas en El Molinón

José Alberto López, durante la sesión que dirigió ayer en la Escuela de Fútbol de Mareo. / ARNALDO GARCÍA
José Alberto López, durante la sesión que dirigió ayer en la Escuela de Fútbol de Mareo. / ARNALDO GARCÍA

José Alberto no ha conseguido encauzar el rumbo de un bloque en el que muchos futbolistas siguen sin cumplir las expectativas | El equipo ya no intimida como local como lo demuestran las últimas tres derrotas

ANDRÉS MAESE

El comienzo de año no se está desarrollando de la manera que se esperaba en Gijón. El cambio de entrenador en el Sporting recargó la ilusión de una afición que mostró su total apoyo a José Alberto López desde el primer día avalado por su buena trayectoria en el filial. El técnico ovetense se ganó el respeto de todos al cerrar el 2018 invicto con tres victorias y tres empates, pero el cambio de año no le ha sentado nada bien a su equipo.

De los seis partidos disputados desde el pasado cinco de enero, día en el que regresó el fútbol tras las vacaciones navideñas, el Sporting cayó en la mitad de los encuentros de Liga, que tienen un denominador común: El Molinón. Todas las derrotas del nuevo año se han sellado en Gijón, en un estadio que debería de ser un fortín como antaño, pero que, sin embargo, tres de los cuatro equipos que han visitado al cuadro rojiblanco hasta la fecha, se han llevado los tres puntos.

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Los fichajes no rinden

El nuevo Sporting de Miguel Torrecilla al que han llegado 14 caras nuevas no funciona. El director deportivo apostó por el mercado extranjero el pasado verano, pero de sus apuestas tan solo Geraldes y Djurdjevic rinden a un buen nivel. El serbio es una de las pocas notas positivas que deja la segunda vuelta, después de que fuera capaz de disparar sus números con una racha de seis goles en cinco partidas. El resto de las contrataciones han sido, hasta ahora, un fracaso. La racha del serbio, que no podrá jugar en Las Palmas por acumulación de amonestaciones, no fue suficiente para dar el empujón definitivo a un equipo que no abandona la zona media.

Falta de ideas

El descaro mostrado hace unos meses por parte del Sporting quedó atrás. El equipo ha pasado de buscar la portería rival sin miramientos a no tener ideas de juego. El centro del campo no se impone a los rivales y pierde la zona más influyente en el juego. En resumen, el equipo no es capaz de marcar el ritmo de los encuentros.

Así lo reconoció el viernes Hernán Santana tras la derrota ante Osasuna. «No nos encontramos cómodos y nos vimos superados», admitió sin tapujos el canario.

Sin que la superioridad fuera tan clara como la que demostró Osasuna, el Zaragoza y el Deportivo demostraron en El Molinón tener una idea de juego definida y futbolista adecuados para llevarla a cabo. Los dos también se llevaron los tres puntos de Gijón. Equipos confeccionados para el ascenso, que demostraron estar preparados para luchar por objetivos ambiciosos.

Prueba de las dudas generadas por el centro del campo es que José Alberto tan solo tiene clara la posición de Cristian Salvador. El resto de los centrocampistas se reparten los minutos sin que ninguno de ellos se gane con autoridad un puesto en el once inicial del Sporting.

Fragilidad defensiva

Ante la ausencia de un hombre que tome el mando en la medular, se le suma la falta de solidez en la defensa. La ausencia de Babin en el último encuentro se notó más de lo que debería de notarse en una plantilla creada para ascender. Peybernes, que abandonó el terreno de juego lesionado, y Álex Pérez no estuvieron cómodos sobre el terreno de juego.

Tanto el francés como el madrileño están lejos de su mejor versión y el equipo lo nota. Los errores puntuales de la línea defensiva condenaron al equipo en más de una ocasión hasta el punto de encajar siete goles en los seis últimos partidos.

Incapaz de remontar

Por otro lado, la situación en la que se encuentra el equipo en la tabla no acompaña. El Sporting juega con cierta ansiedad que produce imprecisiones en los futbolistas y que termina por desesperar al aficionado. El cuadro gijonés, en este sentido, lleva cerca de dos años sin remontar un choque. Desde el momento en el que los rivales se adelantan en el marcador, el Sporting se desvanece. La clave para seguir creyendo en el ascenso pasa por que El Molinón vuelva a ser un fortín.