Sonrojante derrota del Sporting frente al Alcorcón (1 - 3)

Nacho Méndez, en el Sporting - Alcorcón
Mariño se lamenta por la derrota del Sporting frente al Alcorcón. / Juan Carlos Tuero

El Alcorcón golea a los rojiblancos en El Molinón y genera una crisis total

Andrés Maese
ANDRÉS MAESEGijón

Apenas han pasado nueve días desde que El Molinón se puso en pie para despedir con aplausos, al descanso, a un Sporting que goleaba al Almería en una primera parte soberbia de los rojiblancos. Hoy, la afición se volvió a levantar, pero esta vez los halagos se convirtieron en una sonora pitada tras el primer acto vivido ante el Alcorcón.

La paciencia se ha terminado. No hay nadie que pueda defender un proyecto que hace aguas por todas partes. A la ya conocida ausencia de gol en el equipo, se suman los consecutivos errores defensivos que propician a los rivales situaciones difíciles de perdonar.

1 Sporting

Mariño; Medina, Babin, Borja, Damián; Fuego (Pedro, m. 53), Nacho Méndez, Carmona (Álvaro, m. 53), Aitor, Pablo Pérez (Isma Cerro, m. 70) y Djurdjevic.

3 Alcorcón

Jiménez; Laure, David Fernández, Diéguez, Pomares; Boateng, Dorca, Ernesto, Arribas (Bellvis, m. 70), Stoichkov (Reko, m. 80) y Harper (Romera, m. 61).

goles
0-1: m. 18, Arribas. 0-2: m. 22, Stoichkov. 0-3: m. 39, Boateng. 1-3: m. 90, Djurdjevic.
árbitro
Iglesias Villanueva. Amonestó en el Sporting a Nacho Méndez, Babin, Damián, Borja; y en el Alcorcón a Arribas, Ernesto.
incidencias
partido disputado en El Molinón ante 17.560 espectadores.

Prueba de ellos fueron los goles de Arribas, Stoichkov y Boateng que ridiculizaron a los hombres de José Alberto en cuarenta minutos. El técnico vivió impasible como el Alcorcón pasó por delante de un equipo que ni propuso fútbol ni supo sufrir como un perro, tal y como esperaba el entrenador tras lo vivido en Fuenlabrada.

Unai Medina en el primer tanto, los dos centrales en el segundo y la pasividad de varios rojiblancos en el tercer tanto de los visitantes desesperó al sportinguismo, que ha dicho basta tras un inicio liguero desalentador de su equipo. Ese que fue confeccionado para luchar por el ascenso y que se encuentra inmerso en una crisis total para salir de la zona baja de la clasificación.

El Sporting se aferraba en su estadio para lavar la imagen de la pasada jornada, pero El Molinón ya no le sirve como refugio. El Alcorcón llegó invicto como visitante y se fue con tres puntos prácticamente regalados por los gijoneses. Esperó sus oportunidades y con tres llegadas sentenció el duelo. No hubo más historia.

José Alberto buscó la remontada con un doble cambio para jugar con dos puntas. Fuego y Carmona abandonaron el terreno de juego para que Pedro Díaz y Álvaro Vázquez intentaran reanimar a un equipo que luchaba con más corazón que cabeza para intentar sacar adelante un encuentro perdido en la primera parte.

Los gestos de los futbolistas sobre el campo reflejaron el estado anímico en el que se encuentran. Las dudas invaden un vestuario que no se esperaba estar a estas alturas en la parte baja de la tabla y que no puede o no sabe reaccionar ante una alarmante racha negativa de resultados.

La ausencia de Manu García se notó. No es para menos. El rojiblanco es el mejor del equipo y sin él sus compañeros se pierden sobre el campo. Sin un hombre que quiera el balón y aporte criterio el fútbol carece de sentido. Justo lo que le pasa al Sporting, que no tiene sentido ni orden.

La derrota ante el Alcorcón servirá para ver si la confianza que mostró públicamente Miguel Torrecilla hace unos días sobre José Alberto fue real o no. El cambio de entrenador puede ser una de las soluciones, aunque visto lo visto en los últimos años de poco sirvió cambiar de técnico.

Si la semana previa al duelo ante el Alcorcón fue dura, esta lo será aún más. La situación es límite para un Sporting que ha terminado por desesperar a su afición. Tan fiel como impaciente a estas alturas de la temporada.

Resulta desesperante ver un encuentro de los rojiblancos, que marcaron el tanto del honor en el tiempo añadido con la firma de Uros Djurdjevic después de ver cómo un gol de Álvaro Vázquez fue anulado por fuera de juego.

Se necesita un revulsivo, el que sea para que el Sporting y el sportinguismo despierten de un sueño que se ha convertido en una auténtica pesadilla. No se puede esperar más.

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