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Sporting | La batalla sin cesar de El Molinón

Sporting | La batalla sin cesar de El Molinón
Imagen del césped de El Molinón, a ras de suelo y con parte de la tribuna Oeste y la grada Norte al fondo, ayer por la mañana. / P. UCHA

El césped del estadio atraviesa la fase más exigente del calendario, con cinco partidos en cinco semanas | Jarpa extrema el cuidado del verde, sin tregua con los partidos del Sporting y de la Selección hasta el próximo 22 de septiembre

JAVIER BARRIOGIJÓN.

Cuando concluya el Sporting-Racing de Santander, el césped de El Molinón resoplará aliviado. Libre de carreras, entradas a ras de suelo y frenazos con los tacos sobre su verde cuerpo, dejará atrás cinco semanas consecutivas sin descanso. De batalla sin cesar, como reza el himno, con 450 minutos de fútbol encajados en cinco fines de semana consecutivos: Sporting-Rayo, Sporting-Albacete, España-Islas Feroe, Sporting-Deportivo y Sporting Racing. Y tres entrenamientos para coronar antes y durante. Uno del equipo de José Alberto, el 22 de agosto, y dos por el partido internacional. Islas Feroe, primero, y la Selección Española, después, pelotearon allí en la víspera del encuentro.

Esta inusual actividad, concentrada en un mes (desde el 22 de agosto hasta el 22 de septiembre), mantiene en alerta máxima al Sporting y, especialmente, a la empresa Jarpa, encargada desde hace años del cuidado de Mareo y de El Molinón. La vigilancia se ha extremado en estas semanas, lidiando con imprevistos y exigencias de cada momento, y con la visita del Deportivo a la vuelta de la esquina. No hay tregua. Será el cuarto partido de las últimas cuatro semanas que se dispute en Gijón, además de esos tres entrenamientos. Por ahí han ido los tiros de la primera medida para atenuar los efectos de tanto empacho de fútbol.

Han pasado veintiún días desde la última sesión que José Alberto dirigió en el estadio, donde se siente más a gusto para realizar determinados ensayos. En el calendario de la semana que avanza solo se contemplan entrenamientos en Mareo. Y tiene pinta que seguirá siendo así hasta nueva orden. A pie de campo, Jarpa ha tenido que conciliar la disputa de los partidos del Sporting con el de la Selección, con unas condiciones muy distintas. Entre otras cosas, el césped de El Molinón suele estar a una altura de 22 ó 23 milímetros, pero la empresa de jardinería tuvo que rebajarlo a 20 por imperativo de la organización del partido.

Aunque parezca una cuestión menor, explican fuentes de Jarpa, supone un cambio importante en la rutina del verde. «El césped tiene un mayor sufrimiento con este cambio», explican. Otra disparidad que se originó con el paso de la Selección fue la siega, que pasó de realizarse en dos direcciones (para los partidos del Sporting) a una sola, lo que tiende a compactar más el suelo. «El césped no responde igual», añaden desde Jarpa, que destina un equipo de cinco operarios, más una técnica, la ingeniera Ana Rodríguez, al cuidado de las instalaciones del Sporting.

Arena de sílice

Los cuidados y la vigilancia se han incrementado en estas últimas semanas, con tratamientos paliativos para el corto plazo y conservar el césped de El Molinón en un estado óptimo, pero asumiendo que hasta después del partido contra el Racing de Santander no se podrá efectuar un trabajo «más importante» y eficaz. El martes, por ejemplo, se estuvo 'recebando' hasta última hora, un término que alude a la maniobra con la que se echa arena de sílice sobre el campo, lo que mejora su estructura y, por ejemplo, contribuye a minimizar la aparición de zonas con barro. También se han realizado micro-pinchazos del césped para que, con esos agujeros que se crean, entre más oxígeno a la raíz. Con todo, se insiste, no hay nada mejor que el descanso o los tratamientos que dispongan de tiempo para ser más efectivos. En estas cinco semanas será imposible.

En cualquier caso, El Molinón, que los operarios visitan todos los días, presentaba ayer por la mañana en un vistazo general un óptimo aspecto, preparado para el partido del domingo frente al Deportivo (21 horas). Será el penúltimo del serial porque, con jornada entre semana el próximo jueves en el Estadio de Gran Canaria, el equipo de José Alberto regresará a su territorio el domingo siguiente para medirse con el Racing de Santander. A partir de ahí, El Molinón recuperará su vida, con el ajetreo cada quince días.

Esa fase es la que quiere aprovechar Jarpa para recuperar el mejor aspecto de El Molinón, que presenta alguna zona afectada por tanta actividad, como la portería que se encuentra delante del fondo Sur. Hay una planificación que se pondrá en marcha con, entre otras cosas, un tratamiento contra la lombriz, que se lleva a cabo todos los años, pero que hasta el momento no se ha podido aplicar. Tampoco es un tema nimio la aparición de lombrices debajo del césped, que ya se han detectado estas semanas y que provocan manchas de tierra, pudiendo generar zonas proclives al barro. A El Molinón le toca defender.