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Sporting | «Este es un Sporting guerrero»

El defensa argentino Damián Pérez, en uno de los bancos que hay junto a la cafetería de Mareo./ARNALDO GARCÍA
El defensa argentino Damián Pérez, en uno de los bancos que hay junto a la cafetería de Mareo. / ARNALDO GARCÍA

«Nací en un lugar humilde. Nunca me faltó nada, pero tampoco me sobró. Mi familia siempre me apoyó»

JAVIER BARRIOGIJÓN.

Luce el sol en Mareo y, siendo mediodía, a Damián Pérez (Lanús, Argentina, 1988) ya le ha tocado ver alguna estrella. Su pierna izquierda, la buena, es un campo de batalla. Tiene tatuados un buen par de tacos, que han hecho camino por la ley de la gravedad, de un encontronazo con Hernán. Más al centro, en la espinilla, su piel se debate entre el amarillo y negro por una fuerte patada que recibió ante el Albacete. «Se me rompió la espinillera», explica -sin hacer una montaña- sobre uno de los recuerdos que se llevó de su debut en El Molinón. Sus primeros meses en Gijón, salvo por alguna visita puntual, los ha vivido solo, en La Providencia, aunque el lunes llegan los refuerzos. «Me gusta mucho estar en casa con la familia. Vemos series, charlamos, aunque ahora me ha cambiado la vida por el nacimiento de mi hijo Valentino. Aún no sé qué me voy a encontrar. Viene el lunes y entonces lo podré coger por primera vez. Dicen que duerme, que no llora mucho. Espero que siga así», anticipa con una sonrisa en su primera entrevista en Gijón, concedida a EL COMERCIO.

-¿No ha visto todavía a su hijo?

-No, no. Estoy viviendo algo muy lindo con mi primera experiencia en Europa. Pero nació mi hijo hace un mes en Argentina, casi al mismo tiempo que todo esto, y todavía no le pude conocer. Estoy todo el día con videollamadas, fotos y vídeos (sonríe), pero aún no lo tuve en brazos. Tengo muchas ganas de que estén ya acá. El lunes llegan por fin y lo voy a tener conmigo por primera vez.

-Se le ha tenido que hacer muy largo este mes...

-Se hace muy difícil, sí. Sentía mucha ansiedad por conocerlo, agarrarlo. Estuvimos nueve meses juntos, pero justo cuando faltaba uno para que naciera me tuve que venir a Gijón. No pude viajar a conocerlo, pero el lunes ya lo tengo aquí.

-¿Por qué es tan diferente el futbolista argentino al resto?

-Por ahí el fútbol argentino es muy aguerrido. El jugador argentino tiene mucho carácter. Nos lo inculcan desde chicos. Es bueno que desde fuera se reconozca y que ahora pueda venir y aportar mi granito de arena a este hermoso club. Ojalá que sea lo que todos deseamos.

-¿Le pasó el cabreo de la roja que vio en Gerona en la primera jornada?

-Para mí no fue una expulsión. Muchos me dijeron que no era y por ahí alguno comentaba que sí. Fue una jugada rápida. Yo llegué antes a la pelota y con el impulso del cuerpo chocamos (el futbolista Borja García y él). Fue una expulsión rara, pero hay que respetar la decisión. Quizá se equivocan, o no, pero ya está.

-Creo que usted no iba para lateral.

-Cuando era muy chico, en mis comienzos, jugaba de enganche...

-¿Un '10' al estilo Pablo Aimar?

-(Risas). Naaaaa. ¡Muy lejos de Aimar! Después, con el tema de la altura, me fueron poniendo atrás hasta que terminé como lateral. En la Primera de Argentina ya debuté en esa posición.

-¿Se ha cortado en el Sporting con las subidas por la banda?

-Soy defensor. La línea de cuatro, el pivote y el arquero nos tenemos que hacer fuertes para que los delanteros y el resto puedan hacer bien su trabajo. Acá hay muy buena 'mercadería' arriba, jugadores que pueden decidir un partido. Si somos fuertes atrás, arriba puede pasar cualquier cosa. Alguna que otra vez, según vea los espacios, me gusta subir, pero tampoco siempre.

-Vamos, que se está moderando.

-Sí, Sí. Tengo que ser consciente de que soy defensor. Lo que venga después, bienvenido sea. Cuando pueda subir o aportar algo más a los delanteros, perfecto, pero antes tengo que defender y tratar de dejar el arco a cero.

-¿Sabía dónde estaba Gijón?

-No. Cuando surgió todo empecé a buscar y a mirar, igual que usted hizo con esta entrevista conmigo (risas). Caí en un hermoso lugar. Le decía a mi señora el otro día que viene a un lugar soñado, muy hermoso. El club y los compañeros me hicieron sentir desde el primer día como uno más. Eso es muy gratificante porque lo facilita todo. Hay un grupo bárbaro.

-¿Qué le ha sorprendido?

-El clima. Me ha sorprendido mucho. Salgo a comprar y hace sol, pero cuando me meto en casa está nublado. Es increíble. Los compañeros me dicen que esto es así (sonríe).

-¿Tuvo asesor antes de venir?

-No, no me asesoró nadie. El Sporting habló con mi agente y él me comentó la oportunidad que se me presentaba. En San Lorenzo no habíamos tenido en conjunto un buen semestre, pero esta era una linda oportunidad para volver a mostrarme tal y como soy.

-¿Qué pasó en esa temporada en San Lorenzo?

-Como en todo club hay subidas y bajadas. Nos tocó un año no muy lindo, aunque peleamos y jugamos la Copa Libertadores. Pero en el torneo local no nos fue tan bien. Por suerte, ahora San Lorenzo está haciendo un gran torneo y se lo merece. Es muy grande.

-¿Es un argentino sin mote?

-Me decían 'enano' en Argentina o 'Dami', pero no. No tuve uno fijo.

-¿Qué me dice de sus hermanos?

-Tengo dos hermanos mayores, Luciano y Matías, y dos hermanas más chicas, Florencia y Belén. Yo soy el mediano de cinco. Los mayores son futbolistas. Jugaron, pero luego lo dejaron. Ahora lo hacen en mi barrio con los amigos, en Wilde, y nada más.

-¿En qué le han influido?

-Son parte fundamental de mi carrera. Están a mi lado desde que era muy chico. Me empujaban para que llegase y para que fuera lo que hoy soy. También mis viejos. Nacimos en un lugar muy humilde. Nunca me faltó nada, pero tampoco me sobró. Siempre me apoyaron. No había plata para ir a entrenar y mi mamá me subía en bici y me llevaba. Hacíamos kilómetros y kilómetros y eso lo tengo muy presente.

-¿A qué se dedican?

-Mi padre, Gabriel, es ahora gerente en una empresa. Mi mamá, Sandra, falleció hace cuatro años. Este miércoles precisamente se cumplieron cuatro años desde que no está con nosotros. La tengo aquí (se levanta el pantalón, a la altura del cuádriceps de su pierna izquierda, y señala al tatuaje con el rostro de su madre).

-¿Y qué representa este otro tatuaje, el que lleva en la zona interior de su antebrazo derecho? (e ve un niño de espalda con un balón debajo del brazo).

-Soy yo de chiquito mirando a mi barrio, que está delante de mí, con el arco, las casitas y la bandera de Argentina.

-Su padre es futbolero, pero, confiese, ¿de Maradona o Messi?

-Él es de la época de Maradona y yo soy más de la de Messi. No hay que compararlos, sino disfrutarlos.

-¿Cómo recordará su debut en El Molinón?

-Como un día muy hermoso. Cuando entramos al estadio, con toda la gente y el humo rojo y blanco, me pareció algo muy lindo e impactante. Si bien no hacía un día lindo, el estadio estaba repleto y alentando todo el partido. Fue muy motivador. Por lo demás, fue un partido duro. Ya lo sabíamos, pero tenemos un plantel que juega bien al fútbol, que tiene muchas cosas. Si seguimos trabajando con humildad y sacrificio podemos lograr grandes cosas.

-¿Le ha sorprendido el nivel de los rivales?

-Sí. Uno piensa en que esta es una Segunda División, pero nada que ver. Es muy competitiva. Aquí se juega muy bien al fútbol. De mitad de cancha hacia delante, los delanteros son rápidos, con jerarquía.

-El Girona ha logrado retener a Stuani, que marcó el año pasado 19 goles en Primera.

-No me sorprende porque es un recién descendido, pero sí el nivel de esta categoría. Va a ser un torneo muy duro, pero también nosotros tenemos a nuestros buenos jugadores.

-¿Tiene algún conocido en el fútbol español?

-(Pensativo). Damián Musto, que está ahora en el Huesca, por ejemplo. Jugué con él en México. También conozco a Nico Aguirre, que está en el Granada.

-El domingo se plantan en Huesca para jugar con otro recién descendido.

-Cada partido es diferente, con otras tácticas, pero todos van a ser difíciles. Nosotros tenemos que trabajar, pensar que somos un buen equipo.

-¿Ha visto algún vídeo del derbi?

-No, pero me han hablado de lo lindo que es, de lo que significa para la gente. Todavía falta mucho. Tenemos que pensar primero en Huesca y luego en lo que llegue. Este es un equipo con carácter, guerrero, que trabaja mucho para conseguir lo que busca. Jugamos dos partidos con uno menos y salimos adelante. Eso nos hace ser más fuertes.

-¿Hasta dónde pueden llegar?

-(Sonríe). Paso a paso. Hay que ir partido a partido. Seguir trabajando con la misma humildad con la que lo estamos haciendo para lograr los objetivos.

-Vaya cómo tiene la espinilla del partido contra el Albacete...

-Se me rompió la espinillera en una jugada. Me han dado más siendo defensa. En estas se nota que fui enganche cuando era chico (risas).

-¿No es de quejarse?

-No. Cuando a uno le pegan tiene que tratar de seguir y cuando se pueda, también dar (risas). Dar y recibir es parte del fútbol.

-¿Por qué escogió el '2'?

-Toda mi vida usé el '15', pero ya estaba ocupado (lo tiene Molinero). El nacimiento de mi hijo fue justo el 2 y elegí ese número por él.

-¿Supersticioso?

-Para nada. El fútbol es el día a día, el trabajo. Para lograr las cosas hay que trabajar.

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