Una década de alto voltaje

Una década de alto voltaje
Barral celebra con Lora, Cote y André Castro el empate agónico logrado en 2011 en Gijón. / EFE

Seis de esos partidos, incluyendo el último precedente en Riazor, se resolvieron a partir del minuto 89

J. BARRIO GIJÓN.

Otra vez el Sporting se cruza por el camino con el Deportivo, con el que mantiene una relación muy intensa en el rectángulo, acentuada esa fricción en la última década, con muchos episodios, goles sobre la bocina, decisiones polémicas y declaraciones afiladas. Otra vez, como en cada uno de esos partidos disputados desde octubre de 2008, en una cita de alto voltaje. Otra vez, salvo por el paisaje de andamios que presentó Riazor en la primera vuelta, en un ambiente que se anuncia repleto. Ayer por la mañana las taquillas de Riazor bajaron la persiana, agotando las 600 localidades que se pusieron a la venta, más las 500 que fueron repartidas entre las peñas deportivistas. En total, unos 1.100 aficionados gallegos estarán el domingo en El Molinón.

En estos diez años, ambos equipos se han enfrentado en trece ocasiones, con cinco victorias del Sporting, otros tantos empates y tres derrotas. Hegemónicos en casi todo el periodo, repartido entre Gijón y La Coruña, los resbalones de los rojiblancos llegaron precisamente en los tres últimos encuentros del serial. Mientras, en El Molinón, que alberga la segunda entrega del año de este clásico del fútbol norteño, la estadística se cierra con tres victorias, dos empates y una derrota para los de casa, que ganaron su último partido en Gijón en septiembre de 2013.

Números al margen, está década de rivalidad tiene mucha letra pequeña, salpicada por todo tipo de situaciones. Desde los 8.000 sportinguistas que inundaron La Coruña en la temporada 2009-2010, presenciando un empate (1-1), hasta los agónicos goles de Diego Castro, listo para desenfundar en los últimos minutos de muchos partidos. En diciembre de 2010, de hecho, libró a Manuel Preciado de una posible destitución con un remate con el que el Sporting rebañó un punto de Riazor. El pontevedrés llegó a convertirse en una 'bestia negra' para el Deportivo, al que le endosó cuatro goles en cinco partidos.

«Hay campos como El Molinón en los que, además de ser buen árbitro, hay que ser torero», dijo Lotina

Otro ingrediente que alimentó esta especial rivalidad entre los dos equipos fue el número de partidos que se resolvieron a partir del minuto 89. Seis, concretamente, se decidieron en ese margen definitivo que se abre entre el tramo final ordinario y el tiempo de prolongación. La experiencia más dolorosa y reciente de esto llegó en la primera vuelta, cuando al Sporting le cayó un garrotazo de Pablo Marí en el minuto 90+3 después de un centro de Cartabia, con toda la propuesta del Sporting, eso sí, fiada a la defensa. En las otras dos secuencias anteriores, la suerte también cayó del lado del Dépor, con aquel trallazo de Babel y, en la 2013-2014, con el polémico gol de Toché cuando se habían rebasado todos los límites del tiempo, más allá de los cinco minutos. El papel de víctima lo interpretó el equipo gallego con los goles de Barral y Diego Castro.

Los cruces de declaraciones también fueron una constante en la última década, sobre todo durante el gobierno de Miguel Ángel Lotina, que se especializó en las críticas al colegiado de turno tras los partidos en El Molinón. «Hay campos como este en los que, además de ser un buen árbitro, hay que ser torero. Las circunstancias han sido demasiado favorables para el Sporting y hay que reflexionar sobre ello», deslizó el técnico de Meñaca tras un 3-2 en El Molinón. Replicó Preciado: «Lo que he visto es que nos han pitado dos penaltis en contra. Si quiere (Lotina) que nos piten cinco, pues me parece muy bien. Creo que el árbitro ha estado muy valiente».

«Una 'sidrina' y una cena»

Hubo más madera en la temporada 2010-2011, cuando Barral empató el partido en el último minuto. «Me gustaría que el árbitro vea el partido y lo analice. Si por lo menos lo ve y dice que se ha equivocado, me vale, pero si lo hace con una 'sidrina' y una cena de puta madre... Espero que tenga capacidad de análisis», dijo Lotina. «Siempre nos ocurre algo parecido aquí en Gijón», prolongó Augusto César Lendoiro, antes del remate de Laure: «Quieren que baje el Deportivo y nos hacen la vida imposible».

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