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Sporting | El derbi de Diego Mariño

Diego Mariño, realizando ejercicios de calentamiento con un balón./JUAN CARLOS TUERO
Diego Mariño, realizando ejercicios de calentamiento con un balón. / JUAN CARLOS TUERO

El guardameta vigués busca la primera victoria de su carrera frente al Deportivo | Con el encuentro del domingo ante el eterno rival del Celta se quedará a diez partidos de ser centenario con el Sporting

JAVIER BARRIOGIJÓN.

Diego Mariño nació en Vigo (1990) y creció en el barrio marinero de Bouzas. Corrió por el paseo de la playa de Samil y pegó el estirón resoplando y admirando al Celta de 'El Zar' Mostovoi y compañía. El suyo era Mazinho. Antes de que lo del fútbol fuera cosa seria y el Sporting se cruzara en su camino, conquistando El Molinón, compartía confidencias futboleras en clase con su compañero Yoel (portero del Eibar) sobre lo sucedido en Balaídos la noche anterior. Y aunque llegó a participar en una edición del Torneo de Brunete, en una selección de niños prodigio que el Celta preparó expresamente para la competición, nunca estuvo enrolado realmente en la estructura deportiva del equipo de su ciudad, que mercado tras mercado no le pierde de vista.

El celeste está en su vida desde niño. Con estos antecedentes, el Sporting-Deportivo del domingo viene con un marco especial para el portero rojiblanco, que busca la primera victoria de su carrera profesional frente al equipo de La Coruña. Hasta el momento, la estadística es lapidaria en sus careos con el Dépor, eterno rival del Celta, que cuenta sus siete enfrentamientos con Mariño por seis triunfos y un empate, sin que todavía el portero haya podido festejar un triunfo. En Gijón lleva dos encontronazos, los dos la temporada pasada y de mal recuerdo, concentrado estos días en pasar página y echar el guante a los tres puntos del domingo contra la oposición del grupo que capitanea su amigo Álex Bergantiños.

Renovado hasta 2023, Mariño alcanza esta quinta jornada frente al Dépor, en un partido que se intuye con la fiebre de los últimos años, como siempre. Fiable y definitivo cuando tiene que serlo, con alguna parada monumental, como la que levantó a El Molinón en ese zapatazo del rayista Embarba que se envenenó en el roce con Borja López. Caía el gallego ya hacia su lado derecho, pero instintivamente levantó el brazo izquierdo y evitó el martillazo en la portería del fondo Norte. El sportinguismo se dejó las manos y la garganta aplaudiendo y jaleando al meta, que no ha tenido secuelas de aquella aparatosa caída en Mallorca, con la que se fracturó su clavícula izquierda en una tarde diabólica para el Sporting. «No tuvo participación cuando estaba 'Pichu' (Cuéllar) en el equipo, pero ahora lleva dos años increíbles, siendo el mejor de largo», comenta su excompañero Borja Viguera.

Uno de los mejores

«Mariño, si no es el mejor, es uno de los mejores porteros de la categoría. Todos estamos de paso en el equipo, pero Diego es importante para el vestuario. Tiene liderazgo dentro y fuera del campo. Veremos qué pasa», anticipaba con cierta preocupación José Alberto este verano cuando sobre el futuro del portero colgaban un par de interrogantes. Al final, el Sporting vendió a Dani Martín y consiguió alcanzar un acuerdo para ampliar y blindar el contrato del gallego, que cumple ya su cuarta temporada en Gijón, con un total 89 partidos disputados. El domingo se quedará a diez encuentros de ser centenario, un estatus que alcanzará esta campaña. Internamente, su valoración ha crecido también. Es uno de los capitanes y uno de los futbolistas más respetados por compañeros, técnicos y trabajadores del club.

«Diego ha mejorado mucho porque yo le exigía mucho en los entrenamientos cuando estaba. Le picaba y había muchas que no paraba», bromea Viguera, con el que el meta mantiene una buena relación desde que los dos coincidieran en Mareo. Ya en un tono más serio, el riojano reflexiona sobre la evolución del portero, que el domingo volverá a defender la portería del Sporting en un partido energético por la rivalidad existente con el Deportivo en los últimos años: «Es un porterazo de Primera División, de una categoría superior. Jugar partidos en el Sporting le ha hecho crecer porque no es fácil. Puede pasarse 85 minutos sin que le lleguen y, en tres minutos, hacer tres paradas tremendas. Hay portero para rato».

Un espejo para mirarse

«Los chavales que vienen detrás tienen un buen espejo en el que mirarse con Diego Mariño», valora Jorge Sariego, entrenador de porteros del primer equipo, que desde hoy comenzará a ponerle a punto en esa espartana rutina que tienen los guardametas profesionales. Mirando al Dépor. A este quinto partido del calendario llegará con todos los minutos y el cuarto mayor registro de paradas de Segunda, con 12, aunque sus intervenciones se hayan reducido con la mejora del sistema defensivo. Irrumpe de nuevo Borja Viguera: «Estoy seguro de que ahora hace lo mismo. Con Diego Tuero siempre se quedaba en los entrenamientos a trabajar más allá del final. El Sporting puede dar gracias de que siga estando en el equipo. Ha hecho una apuesta fuerte por el proyecto y está a gusto en Gijón. Eso se ve».