«Sería un error cambiar de entrenador», considera Mariño

Diego Mariño, observando ayer a sus compañeros. / ARNALDO GARCÍA
Diego Mariño, observando ayer a sus compañeros. / ARNALDO GARCÍA

«No es bueno modificar tan pronto y estamos a muerte con el míster. Confiamos mucho en él», subraya el meta

J. BARRIOGIJÓN.

Diego Mariño verbalizó ayer el estado de ánimo del vestuario, muy tocado tras el costalazo de Fuenlabrada, provocado por un partido muy pobre en ataque y una pájara en la segunda mitad. «Nos preocupa más que cualquier cosa la segunda parte que hicimos y lo que nos está costando llevar la imagen del equipo en El Molinón a los partidos de fuera», expuso el guardameta rojiblanco, ilustrando ese comportamiento extremo en «esas dos caras» y pidiendo calma por la situación clasificatoria.

Con todo, Mariño alertó de que «si queremos estar arriba necesitamos regularidad y tenemos que encontrarla cuanto antes» porque, prosiguió a renglón seguido, si bien «ahora las brechas no son demasiado grandes», subrayó que «en cinco o seis jornadas igual empiezan a ser algo preocupantes y todavía estamos a tiempo». Apoyó su alegato para el optimismo en el talento que intuye en el proyecto: «Ahora mismo no estamos entre los seis favoritos, pero creo que tenemos muy buen equipo para dar mucho más de lo que estamos dando».

Preguntado por José Alberto y la espiral de cambios en el banquillo en la que se ha metido el club desde el descenso a Segunda, con una destitución por año, Mariño hizo una encendida defensa del actual técnico. «No son buenos todos estos cambios tan pronto y estamos a muerte con el míster. Confiamos mucho en él», aseguró el guardameta vigués, considerando sobre una hipotética destitución en el futuro que «creo que sería un error y espero que no pase».

De vuelta a Fuenlabrada, Mariño reconoció que en la segunda mitad «perdimos el control y el equipo se partió». Y observó sobre su rival que «con más corazón que fútbol, con solo subir la presión e intensidad, le bastó». También agregó a su análisis el estado físico, con el partido ante el Almería muy reciente. «A partir del minuto 60, el equipo estaba un poco cansado, que no sirve de excusa, pero es una realidad», opinó. Con la ausencia de Manu García ante el Alcorcón volvió a torcer el morro, reconociendo que «se va a notar su falta, pero esperamos minimizar su pérdida».

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