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Sporting | Manu García: «Vuelvo a casa»

Manu García, a su salida de las oficinas de Mareo. / ARNALDO GARCÍA

El centrocampista sella su regreso al Sporting con un contrato para las próximas cinco temporadas | El jugador es el fichaje más caro de la historia del club tras el desembolso de cuatro millones, que serán seis en caso de ascenso

ANDRÉS MAESE / IVÁN ÁLVAREZGIJÓN.

Camino de las cuatro de la tarde de ayer, cinco días después de su aterrizaje en Asturias, el Sporting hizo oficial la incorporación de Manu García hasta 2024. 'Fumata rojiblanca' para zanjar la impaciencia de la afición, expectante desde que el club lanzó el primer guiño en las redes sociales, con la fotografía de un reloj de la marca Citizen en alusión al club británico y la cuenta atrás para su llegada la misma tarde en la que EL COMERCIO avanzó que la operación para su regreso a Mareo se había desbloqueado.

Con el compromiso del joven centrocampista ovetense rubricado para las próximas cinco temporadas cristalizó el traspaso, fraguado en la firme convicción del futbolista de cumplir su anhelo de jugar en El Molinón y el esfuerzo económico del club gijonés para persuadir al Manchester City frente a las ofertas de otros clubes de la máxima categoría. Superando el desembolso efectuado el pasado verano por Uros Djurdjevic, Manu García se convierte en el fichaje más caro de la historia de la entidad rojiblanca, que abonará una cantidad fija de cuatro millones, a la que se añadirían dos en caso de que el Sporting ascienda a Primera.

Su incorporación añade creatividad al engranaje ofensivo rojiblanco y aporta la pieza que añoró el pasado curso José Alberto López, quien ya moldeó su prometedora progresión en categoría infantil y ha desempeñado un papel fundamental en su regreso a Mareo por su perseverancia a la hora de transmitirle confianza de cara a su desembaco en Gijón. «Es un jugador que nos puede dar un salto de calidad en el medio del campo, es diferente», aseguró ayer sobre su nuevo compañero en la medular Javi Fuego, que recordó que a pesar de su juventud «ya tiene un bagaje importante tanto en Holanda como en Francia».

A sus 21 años, más de un centenar de partidos como profesional ya figuran en el currículo futbolístico de Manu García, que maravilló con su juego repleto de desparpajo en Breda y Toulouse tras completar el último tramo de su trayectoria formativa en la academia del Manchester City. Con el propósito de sacar rédito a esa apuesta realizada por él en 2013, el club inglés dilató la recta final de un proceso de negociación repleto de aristas. Un pulso en el que se mostró como un hueso duro de roer y porfió para incluir un mecanismo contractual que le otorga una posición preferencial respecto a otras entidades si decide recomprar en el futuro al talentoso centrocampista asturiano.

«Vuelvo a casa», expresó el jugador a través de su cuenta de Twitter en el encabezado de un breve vídeo con la canción 'Three Lions (Football's coming home)' cerrado con una foto de su etapa formativa en el Sporting. Compartió esa emoción con sus 24.000 seguidores antes de conducir rumbo a Mareo, a donde llegó al filo de las cinco de la tarde tras el coche de Miguel Torrecilla, en el que también viajaba Amadeo Rengel, su representante, asiduo en las instalaciones rojiblancas durante esta semana de compás de espera.

«Estoy muy contento de estar en el Sporting», afirmó tras poco más de media hora en las oficinas. Vestido con una camiseta blanca con estampado rojo, rebosante de ilusión, casi abrumado, posó delante del escudo del club con la sonrisa instalada en su rostro.

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Presentación esta mañana

En una jornada especial para la familia García por el amor al equipo gijonés de su padre, encargado de transmitírselo, Manu se pondrá a las órdenes de José Alberto López y tomará parte en el entrenamiento matinal que dará comienzo a las diez de la mañana, preludio de su presentación en Mareo. «Nos vemos mañana (por hoy) sportinguistas», tuiteó avanzada la tarde el clarividente centrocampista, que a pesar de estar a miles de kilómetros de distancia siempre mantuvo el contacto con sus excompañeros y estuvo pendiente de la actualidad rojiblanca.

«Somos muy buenos amigos y cada vez que vengo por Asturias quedamos», confesó recientemente sobre su nuevo entrenador en una entrevista concedida a este diario, en la que confesó sentir «envidia sana» al ver a compañeros de la talentosa generación del 98 jugar en El Molinón. «Me alegro mucho por ellos y ojalá yo también pueda jugar ahí», apostilló. Ahora, poco más de un mes le separa de poder cumplir ese deseo.