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Sporting | Manu García: «Volver es un sueño hecho realidad»

Manu García, rodeado por los niños del campus del Sporting. / FOTOS: ARNALDO GARCÍA

Manu García asume «el reto» del ascenso porque el Sporting «tiene que estar en Primera» | «Presión va a haber, pero me gustan este tipo de situaciones», proclama el mediapunta, aclamado por más de medio millar de seguidores

IVÁN ÁLVAREZGIJÓN.

Centro de todas las miradas, fuente de murmullos entre los aficionados que observaban expectantes en el perímetro del campo número 2 de Mareo, Manu García comprobó el terremoto de ilusión que ha generado entre la hinchada rojiblanca. Aclamado por más de medio millar de seguidores, minutos después de que el Manchester City hiciese oficial su marcha a través de un tuit deseándole suerte, mientras los tres porteros realizaban el calentamiento bajo las directrices de Jorge Sariego, el joven mediapunta se llevó su primera ovación como miembro de la primera plantilla del Sporting.

Saltó al césped junto a otro futbolista coetáneo como Bertín, superó esa suerte de ritual de iniciación en el que el recién llegado debe escapar del corro formado por sus compañeros sin despegarse del suelo e inició el trabajo a las órdenes de José Alberto López. «Volver es un sueño hecho realidad. A ver si en las próximas semanas voy asimilando un poco todo», expresó el talentoso mediapunta tras enfundarse la nueva camiseta en el campo número 1 de Mareo, con una poblada grada que rompió a aplaudir cuando se abrió paso entre los niños del campus del club alineados para darle la bienvenida.

«Estoy muy agradecido a todo el mundo. No me lo esperaba», confesó en la sala de prensa ante la mirada de su madre Yolanda y su padre Toño, que en su cumpleaños recibió un regalo muy especial al ver que su hijo disfruta de la cara más dulce del mundo del fútbol. Consciente de que llegarán momentos más amargos, esa templanza, al igual que la pasión por el Sporting, también se la ha inculcado a su vástago. «Intento mirar poco todo lo que dice la gente para que no se me vaya la cabeza», confesó el jugador, de 21 años, que se centra en esforzarse para «devolver» sobre el césped ese cariño e ilusión que le transmite la afición.

Aquel habilidoso alevín de primer año que derrochó calidad en el campo de arena de Mareo para encarrilar la carrera del Astur hacia la corona regional de la categoría regresa ahora recién superada la veintena, con la vitola de pieza clave en el primer proyecto gestado por José Alberto López desde el inicio en El Molinón. «Lo conozco de categorías inferiores, lo llevo viendo todo este tiempo y sé lo que quiere. Sé que me tengo que acostumbrar a lo que él pide, porque vengo de jugar en diferentes países con otros estilos. Espero adaptarme y estar pronto al máximo nivel», expuso el centrocampista.

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Salto de calidad y paciencia

«Es un jugador diferente, que nos tiene que dar un salto de calidad, pero con paciencia. Acaba de llegar, que la gente no se espere ver el mejor Manu en el mes de septiembre, de octubre o noviembre. Tiene 21 años, viene de otras Ligas y también necesita su período de adaptación, pero va a ser un jugador que nos va a ayudar muchísimo», explicó José Alberto tratando de descargarle de presión, pero con la esperanza de que «esta sea su mejor temporada» y contribuya a la consecución de «los objetivos». «El reto, con el equipo que se está formando, es el ascenso», había proclamado horas antes el exjugador del Toulouse, que no titubeó al asegurar que «este club tiene que estar en Primera».

Agradecido a todos los que contribuyeron a su fichaje por el Sporting y al Manchester City por su crecimiento futbolístico y su influencia a la hora de permitirle «cumplir un sueño» con su segunda etapa en Mareo, no es ajeno a que el desembolso realizado por la entidad gijonesa al convertirle en el fichaje más caro de su historia eleva la exigencia y las expectativas. «Presión va a haber, pero me gustan este tipo de situaciones», expresó, con la esperanza de vivir «un año ilusionante».

Una temporada con tintes de reencuentro con varios de sus compañeros en la cantera sportinguista. «Compartimos muchos momentos en categorías inferiores y será una pasada jugar en El Molinón con ellos», afirmó el ovetense, que inició la pasada semana la pretemporada a las órdenes de Pep Guardiola en Manchester, pero vio frenado su ritmo con los cinco días de pausa por el 'impasse' de su contratación.

En la mañana de ayer, tras 45 minutos con el grupo, especialmente escrutado por el público más joven, pasó a ejercitarse junto a Babin a las órdenes del preparador físico Fran Albert. Con un breve paréntesis para participar en los ejercicios finales de posesión con el grueso de la plantilla, cuando José Alberto dio por finalizada la sesión el 'excitizen' continuó trabajando junto al central martiniqueño y Christian Joel.

Entre numerosas peticiones de fotografías y autógrafos, apoyado en una fecha repleta de simbolismo por toda su familia y la de su novia, repartió saludos por doquier entre los trabajadores del club y se fundió en un abrazo con Rogelio García, padrino deportivo de la prometedora generación rojiblanca del 98. La que le manteó con el ahora readaptador del primer equipo Róber Montes como testigo tras su último partido antes de poner rumbo a la academia del Manchester City. Se iniciaba un periplo internacional en el que nunca salió de su cabeza el regreso a Gijón.

«Este verano, cuando hubo alguna entrevista un poco llamativa porque la gente no se creía que podía venir aquí, se ha visto. En cuanto el club ha hecho un esfuerzo, bastante grande, solo tenía ganas de ello», indicó, refrendando lo que había asegurado en conversación con este diario. Un anhelo también alimentado por la presencia de nuevo en Mareo de Javi Fuego. «Fue uno de los motivos de mi llegada. Ayuda que alguien de la casa vuelva de esta manera y dé ilusión a la afición. A escucharle y a aprender de él», expuso el centrocampista, que declinó ofertas de clubes de la máxima categoría y se dejó llevar por su sentimiento para elegir su hogar futbolístico durante las próximas cinco temporadas: «Estoy donde quiero estar y estoy muy feliz».